Reto a Trump que invada a Venezuela

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Los norteamericanos con Trump sienten que rescataron al líder con las condiciones propias de los que en antaño han dirigido una nación absolutamente imperialista.
 
Republicanos como Reagan o Bush nos sorprendían a menudo, cuando con la excusa de salvar los ciudadanos inermes de una nación, que por lo general tenía recursos importantes para los Estados Unidos, invadían y se tomaban la posesión de sus instituciones, recursos, bienes y personas.
 
La mayoría de esas acciones obedecían a la necesidad de volver popular al mediocre mandatario que no mostraba resultados positivos ante los complejos problemas de un imperio insatisfecho. Inmediatamente se disparaban los índices de favorabilidad.
 
Desde hace unos días, Trump formula guerra donde no debe buscarla porque de pronto el tiro le sale mal, aún cuando el presunto espíritu de esas acciones bélicas, como las emprendidas en Siria, pretendan la defensa de los civiles afectados por las disputas a sangre entre oficialistas e islámicos.
 
Enfila baterías hacia Corea del Norte en donde gobierna un verdadero par, con la misma paranoia que lo aqueja. Como dicen los Caribes: “Los burros se buscan pa’ rascarse.”
 
Ante esa situación apocalíptica reto a Trump a invadir a Venezuela. En ese vecino país están dadas las condiciones para que se le dispare su popularidad, adquiera el rótulo de mesías y salve una población azotada por un régimen que no merece.
 
Violación de los derechos humanos de los opositores sin distingo de edad, raza, condición, sexo, religión e ideología. Y eso que los opositores ahora son todos los que inclusive compartían sus felonías pero que se cansaron de ver cómo se desmorona y despedaza tan bella nación.
 
Todos los días hay uno o dos o hasta más muertos porque no se arrodillan al régimen despótico y loco que ha construido Maduro. Ha llegado al desacierto de adoptar una macabra estrategia de crear un ejército de truhanes y bribones que disparan sin compasión contra la muchedumbre inconforme.
 
Ya no tienen los venezolanos ni qué comer ni qué beber; tampoco cuentan con los insumos necesarios para su sobrevivencia.
 
Todo este cúmulo de disparates de Maduro son suficiente motivación para que un similar – desaforado e irracional – como Trump, invada al régimen ignorante del tirano suramericano, restablezca la institucionalidad y se retire, permitiéndole a las autoridades democráticas que se comprometan con mantener un Estado de derecho, a asumir las banderas de la paz y la convivencia en el pueblo hermano, y a restaurar el camino hacia el bienestar general.
 
Ojalá que por algún medio le llegue este reto a Trump, que lo acoja literalmente y que lo ponga en marcha. Será la única oportunidad para que de mi espíritu brote sentimientos de respeto y admiración por el empresario provocador que se le ha dado por quebrantar la paz mundial.
Por: GERMÁN CALDERÓN ESPAÑA (*)
(*) Abogado Constitucionalista.

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