El “matrimonio” de corrupción entre Minjusticia Gil Botero y exFiscal Montealegre

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El ex Fiscal, Eduardo Montealegre, contrató durante su gestión al actual Minjusticia, Enrique Gil Botero, y ahora este le devuelve el favor, nombrándolo como su asesor para la JEP.
Estos dos personajes, utilizando el poder de sus cargos, se pagaron favores mutuamente con los dineros del Estado. Un amiguismo sin investigación.

La corrupción en Colombia no es exclusiva de los funcionarios subalternos, esa es la que se denuncia y se difunde en los medios de comunicación tradicionales. Es al más alto nivel en la cúpula del poder, donde los jefes de las grandes entidades del Estado hacen lo que quieren con los dineros públicos y se burlan de las propias autoridades a su antojo, con la vista ciega de la justicia.

Esto se puede demostrar con decenas de ejemplos. Por solo nombrar uno, resaltemos el “matrimonio” de corrupción entre el actual Ministro de Justicia, Enrique Gil Botero, y el exFiscal General de la Nación, Eduardo Montealegre Lynett.

Primer favor de Gil Botero

En julio de 2013, el abogado de la Universidad de Antioquia, Enrique Gil Botero, como magistrado y expresdiente del Consejo de Estado, ayudó por primera vez a Montealegre, porque votó a favor de la permanencia de su amigo Eduardo como Fiscal General de la Nación.

Recordemos que Montealegre reemplazó a Viviane Morales, a quien el propio Consejo le había tumbado la elección y se decía que este solo debía estar en el puesto por los dos años que le hacían falta a Morales, como había sido la regla en el país. Sin embargo, el fallo del Alto Tribunal, liderado por Gil Botero, cambió las leyes en el país y le extendió el periodo de Montelaegre de dos a cuatro años, hasta el 2016, tras argumentar que su periodo era “personal”.

La ponente en el Consejo de Estado para esa prórroga de Montealegre fue Susana Buitrago, allegada del saliente MinInterior, Juan Fernando Cristo, magistrada que recibió posteriormente un bonadoso contrato como pago en la Fiscalía.

Recompensa de Montealegre 

Luego Gil Botero salió del Consejo de Estado y, en recompensa, Montealegre lo le dio un jugoso contrato de prestación de servicios en la Fiscalía, en el 2015, ya que él lo ayudó a mantenerse como jefe del Ente Investigador.

El contrato fue por $751.100.000 con una duración de 302 días para apoya a la Fiscalía en la formulación de políticas en asuntos de responsabilidad extracontractual y prevención del daño antijurídico. Ver documento completo

“Asesorar y apoyar jurídicamente a la Fiscalía General de la Nación, en el manejo estratégico y defensivo de los asuntos de naturaleza extracontractual en los cuales la Fiscalía General de la Nación actúe ya sea como entidad demandante o demandada, y en acciones o pretensiones de repetición”, dice el documento.

El contrato con Gil Botero, además indica: “los pagos se realizarán previa entrega de Informes de gestión mensual y final en los cuales se describirán las actividades llevadas a cabo con el equipo de trabajo, los resultados obtenidos, las dificultades encontradas para el desarrollo del trabajo y las sugerencias para superarlas”.

No se sabe si cumplió el contrato

Lo que nunca se ha sabido, es si Gil Botero cumplió con su trabajo a cabalidad y cuáles fueron los resultados del mismo. Es decir, cómo sirvió este negocio para el mejoramiento de las funciones de la Fiscalía. ¿Dónde está su justificación?

De no haber sido efectivo, si solo fue un puesto de “corbata” amiguismo o favorecimiento, este contrato se pudo haber convertido en un detrimento patrimonial a las arcas de la Nación. ¿Quién investiga?

Gil Botero le devuelve el favor

Como si fuera poco, Gil Botero también fue nombrado por la Presidencia de la República, en julio de 2015, como representante por Colombia en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos hasta 2019, pero luego lo llamó con el fin de que fuera su Ministro de Justicia, encargado de manejar todo lo referente a la paz con la guerrilla de las Farc.

Ahora, como Minjusticia, Gil Botero, le devuelve el favor a Montealegre y lo contrata o nombra como asesor principal o especial en su despacho para la Justicia Especial para la Paz, JEP. Favor con favor se paga, como dice el refrán popular. El monto del negocio no se ha conocido todavía públicamente, pero se habla de ciento de millones.

Sin duda es un típico tema de corrupción por amiguismo. Una feria de favores con los dineros público, que deja miles de millones del Erario comprometidos…un caso sin investigación.

Por Sixto Alfredo Pinto

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