Los líos del MinInterior Rivera y su cuestionado candidato al Congreso

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Guillermo Rivera (Izq.) piensa manejar el poder político en Putumayo con el hombre que le conquistó su confianza y a quien le ha brindado todo su apoyo para que llegue a la Cámara, su inseparable amigo de las entrañas Carlos Ardila (Der.)
El polémico Ministro de Interior, Guillermo Rivera, apoya a la Cámara por el Putumayo a su hombre de más confianza, Carlos Ardila, asesor en ese Ministerio, quien habría incurrido en varias irregularidades. Aquí se las contamos con fotos y videos…

Si hay un tema que causa revuelo en estos tiempos pre-electorales, es el de la participación indebida en política y el uso del erario público para hacer campaña. Este es el escandaloso caso de Carlos Ardila, supuesto candidato a la Cámara de Representantes en el Putumayo, quien además de ser una ficha del Ministro del Interior, Guillermo Rivera Flórez, estaría incurriendo en conductas contrarias a la ley en su afán por acaparar los espacios políticos que tiene el MinInterior en este departamento.

Carlos Ardila es un abogado sin mayores antecedentes en política, más allá de su paso como cargamaletas de Rivera en el Ministerio de Interior. Su incursión en lo público fue marcada por el escándalo y graves denuncias en su contra.

Recordemos que fue Secretario de Gobierno Municipal en el Municipio de la Hormiga, en la alcaldía de Leandro Romo.

Habría falsificado firma de Alcalde

Funcionarios de aquella administración de Romo, como el ex Secretario de Gobierno departamental de la época, Luis F. Vitery, denunciaron que Ardila presuntamente habría falsificado en reiteradas ocasiones la firma del citado Alcalde para llevar a cabo actos administrativos de manera irregular, aunque este negativo precedente no fue inconveniente para que Rivera decidiera llevarlo a su lado en el MinInterior, pues a los hombres de confianza, a los que te conocen los secretos, no se les abandona.

La cercanía de Ardila y Rivera, además de tener una dimensión política, es muy comentada en los altos círculos sociales por tener fuertes vínculos en el ámbito personal. Ambos personajes han demostrado constantemente su cercanía y afecto mutuo, tanto en público como a través de las redes sociales.

¿Un alto asesor de Gobierno, haciendo la campaña?

Las carrera política de Guillermo Rivera sufre la mayor debacle en las elecciones de 2013, donde queda probado su escaso potencial electoral, al quemarse rotundamente con poco más de 40 mil votos en su aspiración al Senado de la República. Tras su fracaso, Rivera empieza a tocar puertas en el Gobierno Nacional buscando solucionar su situación de desempleo.

El Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, conocía la cercanía de Rivera con los temas de las Farc, porque este proviene del Putumayo, una región donde el grupo rebelde tiene gran influencia, y, por eso, decidió vincularlo a su administración. La empatía de los dos por la causa de la guerrilla fue tan fuerte que lo nombró como su ministro más importante en el gabinete.

Rivera, un hombre cercano a los temas de las Farc

Ahora, Rivera es el principal defensor de las Farc ante el Congreso implementando el Acuerdo de Paz y es el hombre que promueve sobre sus hombros, como sea, las 16 circunscripciones especiales o curules para los miembros de la subversión.

Por su lado, Ardila logró conquistar a Rivera y convertirse en su mano derecha, como alto asesor del Ministerio de Interior con nivel 17 y un ingreso mensual de cerca de 6 millones de pesos. El hoy candidato a la Cámara por el liberalismo putumayense, actuó como delegado de esta cartera en diferentes encuentros regionales, entrega de obras y eventos en general.

Carlos Ardila (de chaqueta roja) conquistó el corazón de Rivera (chaqueta negra) y ahora son inseparables tanto en la política como en la vida personal. Aquí, en una mañana de deportes sobre ruedas en Bogotá.

El asunto pasa de castaño a oscuro, cuando aún siendo contratista del Estado, una serie de evidencias apuntarían a demostrar que Carlos Ardila hizo proselitismo político como servidor público y haciendo uso de recursos del Erario, lo cual está prohíbido por la Ley.

Ardila estuvo presente en la primera gran labor que tuvo Rivera como parte del Gobierno: la negociación del levantamiento cívico en Buenaventura, que impactó gravemente la economía nacional y presentó serios desórdenes civiles en esa región olvidada gubernamentalmente de Colombia.

Allí hizo parte del Comité del Paro Cívico Junto a otras autoridades administrativas, donde se tomaron decisiones que implicaban poder decisorio de mando, lo que denotaría que su posición en el Ministerio sería causal de inhabilidad a determinar por un juez como lo afirmó el Consejo de Estado en una sentencia de 2002.

Participación en política en el Valle de Sibundoy

Otro presunto ejemplo de esta participación indebida en política de Ardila se hizo evidente en semanas recientes en el municipio de Santiago, ubicado en el Valle de Sibundoy, Putumayo. Allá Ardila, mientras es vitoreado por el alcalde Franklin Benavides en el papel de eufórico animador, posa mientras le son adjudicadas a su gestión obras hechas por el Estado y se alude a estas gestiones con el propósito de traducirlas en apoyo electoral para el candidato de Guillermo Rivera.

“…Usted nos ha ayudado con su colaboración en Bogotá como asesor del Ministerio del Interior para que Santiago tenga un coliseo, un centro de integración ciudadana en el casco urbano y un coliseo en la inspección de Policía de San Andrés”, dijo enérgico Benavides en alusión a Ardila.

Este video es la prueba de la supuesta participación en política del asesor estatal Ardila en el Putumayo:

También hay que preguntarse: ¿Cometió Ardila en este caso tráfico de influencias o favorecimiento? La autoridades deben investigar.

El todo vale

Otra de las salidas en falso de Ardila y Rivera, en su afán por aprovechar el cuarto de hora de poder que tienen con el Ministerio de Interior en sus manos; hace parte del gran escándalo revelado  por grandes medios como W Radio y El Nuevo Siglo, sobre la entrega a diestra y siniestra de los Centros de Integración Ciudadana (CIC) como cuotas burocráticas por parte de Guillermo Rivera, para apoyar la derrotada campaña a la presidencia liberal de Juan Fernando Cristo.

Los CIC  o como lo definió Julio Sánchez Cristo “aceite del pueblo para engrasar las maquinarias”, supuestamente han sido herramienta para feriar al nivel regional y comprar conciencias de alcaldes y líderes políticos en Putumayo, según acusaciones. Allí tuvo su parte Ardila, quien ha recibido en reiteradas oportunidades el apoyo público del Alcalde Omar Gómez, del municipio de Colón, Putumayo.

Ardila participó activamente en las reuniones y acercamientos para la entrega de los CIC en el departamento de Putumayo, tras la firma del CIC de Colón a finales de octubre del 2017. Ardila salió a departir con el alcalde Gómez a un lujoso restaurante de la capital a manera de celebración y dicho Alcalde compartió en redes sociales el comprometedor mensaje: “En Bogotá con el Dr. Carlos Ardila, gran puntal para nuestras gestiones. Amigos que le sirven al Putumayo”... Miren la foto:

Al ser amigos y a la vez funcionarios que celebran la consecución de unos recursos como el CIC sobre el que pesa un gran manto de duda, ¿no se trataría acaso de un tráfico de influencias?

Adicional a esto, la presencia como alto asesor de Ardila en el Ministerio de Interior hasta fechas tan cercanas a la inscripción para los próximos comicios, podría inhabilitarlo.

El señor Carlos Ardila, así como su mentor y cercano compañero Guillermo Rivera habrían decidido apostar al todo vale de cara a las elecciones del 2018 en caso que las graves acusaciones que pesan contra ellos, fueran probadas ante los organismos judiciales.

Rivera el domingo 3 de diciembre, luego de su polémica actuación en el Senado a favor de las curules de las Farc, compartiendo siempre con su álter ego Ardila.

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Rivera piensa aprovechar su cuarto de hora en el Gobierno y dejar como Representante por el Putumayo a su amigo de las entrañas, Carlos Ardila, para sobrevivir en el futuro. Sabe que si no lo hace, su efímero poder se dilatará como la imagen del Presidente Santos y podría ser otra vez un desempleado político.

En las manos de la Fiscalía y la Procuraduría General de la Nación está la decisión de investigar esta denuncia sobre posible participación indebida en política y favorecimiento.

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