La Empresa de Energía de Bogotá: una venta sin control y sin memoria

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La decisión del alcalde Peñalosa de vender una parte considerable de las acciones de la EEB parece confirmar aquella vieja fórmula de que la historia se repite, primero como tragedia y después como comedia.

Por Libardo Espitia* 

Un negocio discutible

El año pasado el alcalde Peñalosa anunció su intención de vender un paquete importante de acciones de la Empresa de Energía de Bogotá-EEB (antes Empresa de Energía Eléctrica de Bogotá-EEEB), con el argumento de que faltan recursos para obras de infraestructura vial. Esta propuesta es bastante discutible.

-Por un lado la sobretasa a los combustibles, que fue creada en 1995, estaba precisamente destinada a la ampliación y el mantenimiento de la malla vial de la ciudad. Sin embargo, por decisión del mismo Peñalosa, el 50 por ciento de este impuesto fue desviado para la construcción de Transmilenio, bajo un modelo financiero que ha favorecido desde entonces a los intereses privados resultando nocivo para el erario público. Esto redundó en un detrimento patrimonial doble, que parece que volverá a ocurrir con la enajenación de las acciones de la EEB.

-Por otro lado, este paquete de acciones podría ser comprado por un grupo financiero nacional o la por la multinacional italiana ENEL, que ya tiene el control sobre Codensa,  Emgesa y el once por ciento de la EEB. Esta situación es preocupante, ya que ENEL adquirió preponderancia al adquirir las acciones de uno de los protagonistas del desfalco multimillonario que hace dos décadas llevo al borde de la quiebra a la empresa bogotana y suscitó su reestructuración.

El descalabro del Guavio

Codensa.
Codensa. 
Foto: Alcaldía Mayor de Bogotá

 

En efecto. En 1981 y junto con el consorcio ítalo-español Vianini-Entrecanales y Tavora, la EEB emprendió la construcción de una hidroeléctrica y sus obras conexas en la zona del Guavio, a pesar de que la empresa bogotana no contaba con capacidad financiera para este proyecto ni con un predio adecuado.

Las obras de conducción y central subterránea fueron contratadas con el consorcio francés Campeñon Bernard Spie Batignolles y la construcción de la estructura de toma y descarga con el consorcio colombo-mexicano ICA y Termotécnica Coindustrial. La consultoría del proyecto fue contratada con Ingetec.

Con el fin de realizar la obra, se autorizó a Vianini y Campeñon para que, a nombre de la EEB, adquirieran y pagaran los predios requeridos, a cambio de reconocerles una comisión del 3 por ciento.

Pero los reclamos de los consorcios no se hicieron esperar. Los “ajustes” a los contratos se pueden apreciar en la siguiente tabla:

Consorcio Vianini-Entrecanales y Tavora
Acuerdos aprobados por la junta directiva de la EEB Monto reconocido en dólares Gerente general Contralor distrital Alcalde de la capital
No. 1 (Acta 877 de 17-03-82) 4.845.890 Roberto Cáceres Bolaños Clara López Obregón Hernando Durán Dussán
No. 3 (Acta 891 de 28-07-82) 8.088.867 Roberto Cáceres Bolaños Dolly Pedraza Hernando Durán Dussán
No. 4 (Acta 922 de 15-06-83) 1.908.363 Fabio Puyo Vasco Ricardo Sala Gaitán Augusto Ramírez Ocampo
No. 5 (Acta 931 de 31-08-83) 10.581.588 Fabio Puyo Vasco Ricardo Sala Gaitán Augusto Ramírez Ocampo
No. 8 (Acta 939 de 30-11-83) 3.212.131 Fabio Puyo Vasco Ricardo Sala Gaitán Augusto Ramírez Ocampo
No. 9 (Acta 948 de 14-05-84 5.533.691 Fabio Puyo Vasco Ricardo Sala Gaitán Augusto Ramírez Ocampo
No. 10 (Acta 952 de 9-05-84) 22.701.087 Fabio Puyo Vasco Ricardo Sala Gaitán Augusto Ramírez Ocampo
No. 11 (Acta 960 de 29-08-84) 66.150.000 Fabio Puyo Vasco Ricardo Sala Gaitán Hisnardo Ardila Díaz
No. 12 (Acta 950 de 11-04-84 3.100.401 Fabio Puyo Vasco Ricardo Sala Gaitán Hisnardo Ardila Díaz
No.13 (Acta 1079 de 25-05-88) 30.648.000 Javier García Bejarano Manuel Carreño Julio César Sánchez

Fuente: Rodríguez, G. El apagón de 1992 y el escándalo del Guavio. Bogotá: Editorial Oveja Negra, 1992.

 

Consorcio Campeñon Bernard Spie Batignolles
Convenios aprobados por la junta directiva de la EEB Monto reconocido en dólares Gerente general Contralor distrital Alcalde de la capital
No. 2 (Acta 864 de 2-09-81) 8.859.640 Roberto Cáceres Bolaños Clara López Obregón Hernando Durán Dussán
No. 3 (Acta 919 de 18-05-83) 4.625.708 Fabio Puyo Vasco Ricardo Sala Gaitán Augusto Ramírez Ocampo
No. 4 (Acta 932 de 5-09-83) 1.510.095 Fabio Puyo Vasco Ricardo Sala Gaitán Augusto Ramírez Ocampo
No. 5 (Acta 936 de 26-10-83) 1.843.006 Fabio Puyo Vasco Ricardo Sala Gaitán Augusto Ramírez Ocampo
No. 6 (Acta 933 de 8-11-83) 4.602.891 Fabio Puyo Vasco Ricardo Sala Gaitán Augusto Ramírez Ocampo
No. 7 (Acta 945 de 8-02-84) 2.973.496 Fabio Puyo Vasco Ricardo Sala Gaitán Augusto Ramírez Ocampo
No. 8 (Acta 960 de 29-08-84) 21.219.758 Fabio Puyo Vasco Ricardo Sala Gaitán Hisnardo Ardila Díaz
No. 9 (Acta 948 de 14-05-84) 43.627.421 Fabio Puyo Vasco Alvaro Camacho Borrero Hisnardo Ardila Díaz
No.10 (Acta1083 de13-07-88) 46.326.657 Alvaro Villegas Villegas Juan Manuel Carreño Andrés Pastrana Arango

Fuente: Rodríguez, G. El apagón de 1992 y el escándalo del Guavio. Bogotá: Editorial Oveja Negra, 1992.

Debido a las fallas de planeación y de todo tipo de control en el desarrollo del proyecto, que tuvo un valor final de tres mil millones de dólares (más del doble de lo que se había calculado inicialmente), este fue calificado como “el descalabro gerencial del siglo” o como “el robo más grande que se le ha hecho a Colombia después del canal de Panamá”.

Los sobrecostos pusieron en entredicho la viabilidad financiera de la EEEB, de modo que los gobiernos nacional y distrital iniciaron un proceso de reestructuración y capitalización de la empresa, la cual se comenzó a concretar con la autorización impartida por el Concejo en el Acuerdo 01 de 1996, acorde con la Ley 142 de 1994 para que el alcalde Mockus iniciara el proceso.

Una transformación poco transparente

Alcalde Enrique Peñalosa frente a las acciones de la Empresa de Energía de Bogotá.
Alcalde Enrique Peñalosa frente a las acciones de la Empresa de Energía de Bogotá. 
Foto: Alcaldía Mayor de Bogotá 

 

En 1994 fue expedida la Ley 142, conocida como el Estatuto de los servicios públicos domiciliarios. A la luz de este Estatuto, toda empresa prestadora de servicios públicos domiciliarios nacía como un prestador constituido como sociedad por acciones.

Esta ley permitió que las empresas de servicios públicos pudieran ser socias de otras entidades prestadoras de servicios públicos. Para que las empresas existentes fueran transformadas según las nuevas disposiciones, la misma norma señaló un plazo de dos años a partir de su vigencia.

Sobre la base de las valoraciones efectuadas por varios consorcios ya conocidos en el país como Asesoría y Gestión y de Coopers & Lybrand (consorcio integrado por NM Rothschild y por White & Case) y de JP Morgan (estructuración financiera), el proceso de reestructuración de la EEEB tuvo las siguientes características:

  • La empresa pasó de ser un establecimiento público a una empresa industrial y comercial del orden distrital, sometida al régimen jurídico de la Ley 142 de 1994.
  • La participación máxima de capital privado sería del cuarenta y nueve por ciento.
  • El Distrito Capital y a sus entidades descentralizadas fueron autorizados para participar como accionistas.
  • El valor de los activos y pasivos determinarían los aportes del Distrito.
  • La empresa estaba autorizada a hacer inversiones en actividades relacionadas con su objeto social.
  • La empresa podía trabajar junto con entidades del Distrito u otras personas naturales o jurídicas que realizaran actividades de servicios públicos o que implicaran la explotación y uso de su infraestructura.

Según lo dispuesto en el artículo segundo del Acuerdo 1, la junta directiva de la EEB aprobó que la sociedad transformada pasara a tener como socios principales al Distrito Capital (90,6%) y la nación (9,3%).

En todo caso, el acuerdo no autorizaba la escisión de los negocios de la empresa ni la pérdida del control. Sin embargo la junta directiva de la EEB -conformada en ese momento por el alcalde Antanas Mockus, José Fernando Isaza, César González, Miguel Esteban Peñaloza, José Eustasio Molano, Henry Herrera, el Ministro de Minas Rodrigo Villamizar y por Paulo Orozco como Gerente General- en 1997 decidió separar sus actividades: esto es, la generación, la distribución y la comercialización. Esta separación dio lugar a la constitución de Emgesa y a Codensa respectivamente.

En consecuencia, la EEB, como empresa matriz, se encargaría solamente de la transmisión de energía. Así mismo, la junta directiva estimó con base en las valoraciones contratadas que el valor de la empresa era novecientos millones de dólares.

La nueva EEB diversificó su portafolio de servicios tanto en el plano nacional como en el internacional.

El proceso de transformación de la EEB finalizó el 15 de septiembre de 1997, con su adjudicación a los consorcios Luz de Bogotá y Capital Energía creados por la Empresa Nacional de Electricidad (Endesa) de España con capitales irrisorios.

Esta adjudicación capitalizó el 48.5 por ciento de las acciones de Emgesa y Codensa, así como el 11 por ciento de EEB, por un valor de 2177 millones de dólares, precio en apariencia superior al inicialmente fijado por la junta directiva de la EEB.

Empresa
%
Inversionista (US$ millones)
Total
Luz de Bogotá Capital Energía
Emgesa 48.5 810 810
CODENSA 48.5 1.085 1.085
EEB 11 141 141 282
1.226 951 2.177

Fuente: Historia de la Empresa de Energía de Bogotá.

Este proceso podría calificarse como “exitoso”, pero no lo fue, ya que en primer lugar los dineros no ingresaron al país por decisión del Gerente General del Banco de la República, Miguel Urrutia Montoya, y porque luego de la capitalización, las juntas directivas de las tres empresas llegaron a la conclusión de que no requerían tanto capital y debían proceder a reducirlo en una suma de 1,2 billones de pesos, que les serían devueltos a sus socios bajo la figura de los procesos de descapitalización; procesos se continuarían dando para las 3 empresas.

La venta sin control y sin memoria

Aunque la construcción del metro estaba prevista en el plan de desarrollo de la primera alcaldía Peñalosa 1998-2000, el burgomaestre prefirió copiar el sistema de transporte masivo Transmilenio que existía en la ciudad de Curitiba (Brasil).

Para hacer realidad a Transmilenio, Peñalosa utilizó varias fuentes de recursos, entre ellas el cincuenta por ciento de la sobretasa a los combustibles creada por el Concejo con tres destinos prioritarios: la recuperación y mantenimiento de la malla vial a cargo de la Secretaría de Obras Públicas (SOP), la ampliación de la malla vial -Plan de Obras Viales- a cargo del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) y el programa de acceso a barrios y pavimentos locales a cargo del mismo IDU.  En su segunda administración 2016-2019, de nuevo se contempla como prioridad el metro haciendo parte del sistema integrado de transporte masivo, conformado por Transmilenio y el metro.

Aunque en el 2016 las inversiones en el plan de desarrollo ascendían a 96,1 billones de pesos, Peñalosa solicitó la autorización del Concejo para vender el veinte por ciento de la participación del Distrito en la EEB, esperando recibir unos 3,5 billones de pesos.

La solicitud no encontró mayores dificultades en el cabildo y fue aprobada por el Acuerdo 651 del 2016, bajo la figura de la democratización, donde se estipuló que los recursos obtenidos por este negocio serían incorporados al presupuesto distrital.

Sin embargo tal aprobación no vino sola puesto que, mediante otros acuerdos, se autorizó también la venta del 2,52 por ciento de la participación del Distrito en Isagen, el 1,6 por ciento en Interconexión Eléctrica, el 0,001 por ciento en Nutresa, el 0,11 por ciento en el Banco Popular y el 15,64 por ciento en Promigas.

Un irónico cambio de accionistas

En el 2007 las compañías Acciona y la italiana ENEL formalizaron la toma del control del noventa y dos por ciento de las acciones de Endesa. Acciona surgió de la fusión entre la compañía Entrecanales y Távora, que participó en el descalabrado proyecto hidroeléctrico del Guavio.

En el 2009 Acciona vendió a ENEL su participación del veinticinco por ciento en Endesa, de modo que la empresa italiana obtuvo el control de más del noventa y dos por ciento de la compañía.

El hecho de que quienes contribuyeron al descalabro de la EEB en los años noventa se hayan enriquecido después con la empresa y de que sus acciones hagan parte del capital de ENEL, posible compradora del paquete ofrecido por Peñalosa, no deja de ser un giro irónico, si no tragicómico, en esta historia de la privatización de las empresas públicas del distrito.

Por

*Profesional en Ingeniería con estudios en electricidad y electrónica, especialista en Servicios Públicos Domiciliarios, control fiscal, Magíster en Gestión y Auditorías Ambientales.

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