Alborotada y tediosa crisis venezolana

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El Presidente Maduro y su esposa Cilia Flores

Manizales, Agosto de 2017.

Apelativos que conforman el caldero en ebullición, en el país caribeño -a punto de estallar- al cuidado del arrinconado, cobarde, imbécil, primitivo y trastornado analfabeta, ejecutor del alevoso, encubierto, escalofriante y polémico golpe de Estado -disfrazado de rito electoral- que a nombre del socialismo siglo XXI, ha dado el déspota que habita el Palacio de Miraflores. Chafarote que con su banda de cuatreros saquearon al país. Borrego cabresteado por la frenética e histérica chola, Cilia Flórez -venida a más-, sacada con espejo del estado Cojedes, de un rancho de paja y piso de tierra. Mamarracho que concita odio y que con su estridente vestimenta de marca y cartera Chanel (US$ 4.500) aúlla.

Reputada por Maduro -diez años mayor que el conductor del metro- como “Candela pura”, ungido emperador que confiesa que los desencuentros de pareja, él los cierra con el dócil y complaciente, “lo que ordene mi amor”. Apestosa, ajada y arrogante “segundazo”, que cacarea que el Chavismo se quedará en el poder “3.000 años más”. Sin rubor admite que ha enganchado cuarenta y cinco parientes e íntimos, en puestos claves. “Si nombro a mí familia en tan altos cargos, es por su inteligencia y capacidad de trabajo”. Así justifica su punible nepotismo.

Posible, claro, por la anuencia del opresor, cabeza de la narco-dictadura, quien cariado por R. Castro -su mentor- (con intereses entrecruzados), le puso la lápida a la libertad de Venezuela, veleta empujada por la pandilla, que dirige el min-Defensa, irrestricto sostén “manu militari” del forajido en mención, marioneta del grotesco jefe del cartel de los soles. Troika apuntalada por el delincuencial e indigno Presidente del espurio TSJ, criminal coligado a la cuadrilla “los enanos”. Titiritero qué con sus colegas, impertérritos declararon en desacato al Legislativo, cercenaron sus competencias que trasladó al ejecutivo, empeñado en rediseñar a su medida el Estado.

Existe, dentro de la ciencia política, la especializada en el estudio de los métodos de manipulación electoral, disciplina que el politólogo William Riker, (1920-1993) llamó HERESTÉTICA, definida como “arte de marcar la agenda”, o “plantear la discusión política en los términos más favorables”, de modo que “incline la cancha” (amañar), forma de ganar sin necesidad de convencer a nadie. Estrategia que la inicia la burda invención de actas, hasta la manipulación sofisticada del censo. Artilugio fundamental para inflar los votantes amigos, o limitar los hostiles, es con los fallecidos. La Constituyente se saltó el plebiscito, desechó la auditoría externa del censo, territorial y sectorial.

Es principio fundamental de la democracia, “un hombre un voto”. Discrimino la conformación de la AC: 364 territoriales; 173 por los “sectores económicos y sociales” (79 por los trabajadores, 8 por los campesinos y pescadores, 5 por los empresarios, 28 por los pensionistas, 5 por los discapacitados, 24 por los estudiantes, 24 por los consejos comunales y comunas) 8 por los pueblos indígenas, total 545 constituyentes. Algunos componentes de estos sectores, tuvieron derecho a votar dos veces, por los representantes territoriales y los sectoriales.

No existió a proporcionalidad entre la población de cada circunscripción con los diputados a escoger. Con independencia de su población, cada municipio elegía un diputado. Cada capital de Estado, dos. Caracas siete. Tampoco guardó relación entre la población y el número de municipios por Estado. Singular mecanismo que proporcionó mayor relevancia electoral a las zonas rurales pro-chavistas, en menoscabo de las urbanas. Zulia, el Estado más poblado (4,3 millones de habitantes) mayoritariamente antichavista, le asignaron 22, Falcón, en cambio, con un millón de habitantes, 26. Ni seguir.

La manipulación de las actas, la evita la vigilancia efectuada por los testigos acreditados por los distintos partidos y veedores internacionales. Nada de esto lo aceptó la parcializada cúpula gobernante que tenía la mira puesta en la manipulación del resultado, para lo cual redujo a la mitad el número de mesas. Se crearon los “Centros de contingencia”, en los que cualquiera podía sufragar. Treta que consistió en votar varias veces, en la mesa correspondiente por censo, y otra u otras, en los famosos “Centros” visitados por el rebaño movilizado por los secuaces asalariados del régimen.

“Ruptura constitucional”, operada por las subordinadas, ex canciller Delcy Rodríguez -la ‘Tigra’- y la descafeinada Tibisay Lucena, directora del CNE. Paripé prototiránico maniobrado a capricho del “gigantón” consueta cubano, quién en la presidencial (2013) obtuvo 7’587.579 votos, frente a 7’363.980 de Capriles -luego que extrañamente se dañaron 535 máquinas- quien nunca reconoció la derrota. Sin terminar el escrutinio del 30 de julio, la experta en fraudes, dio la cifra exacta de votantes, 8’089.00. Sobrepasó la presidencial y estuvo cerca de los 8’191.132 obtenidos por Chávez. Alcanzaron 5’622.844, en 2015 para la AN.

La Constituyente fue, de principio a fin, un “chocorazo”, cantado. La votación, a pesar del perceptible enfadado y rechazo de la población, medidos por todas las encuestas (entre el 70 y 80%) superó las parlamentarias de 2015, porcentaje equivalente al del referendo informal del 16 de julio (7’535.259). Estafa que la empresa encargada desde el 2004 del soporte tecnológico, Smartmatic, declaró: La “data fue manipulada en al menos un millón de votos”. Ilegítimo y sangriento resultado, repudiado por un elevadísimo porcentaje de venezolanos, hartos e indignados; sumados 40 países -hasta hoy-; y personalidades -como el Papa- del mundo democrático.

Todos -con autoridad incontestable- desaprobaron la mudanza constitucional, so pretexto de la hipertrofiada crisis. Urgen retomar a la “alta política”, qué a la luz de los derechos humanos, induzca una salida consensuada, orgánica, institucional, republicana, que apacigüe los ánimos, protestas, represión, violencia, que impida más muertes. Requerimiento que en forma persistente han hecho desde mucho antes, sin que el chocante y asquiento dictadorzuelo -de escaso seso-, desistiera de dar el salto al vacío, reflejado por la caótica, confusa, incierta e insostenible situación, que será -ojalá me equivoque- el fin de la democracia en la admirada Venezuela, dolorosamente anarquizada y fracturada por las posiciones -casi irreconciliables-, qué forzosa e inexorablemente la “realpolitik”, llevará más temprano que tarde a la mesa de negociación.

Por: Mario Arias Gómez 

Abogado

articulosmarioariasgomez.blogspot.com.co

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