Una consulta con Armando Martí: conquistando una nueva vida

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La codependencia es una excesiva preocupación por lo que dice o hace la pareja, los hijos e inclusive algún pariente cercano. Generalmente, el codependiente proviene de un núcleo familiar, en el cual cumplía el papel de satisfacer los deseos y expectativas de los padres a nivel afectivo y laboral, o por el contrario, se podía presentar un ambiente, donde había una falencia de atención y amor por las necesidades de la persona, buscando siempre llamar la atención para encontrar la tan anhelada aprobación de las figuras de poder.

Esta disfuncionalidad en la personalidad, es producto de una infancia donde la persona fue expuesta a algún tipo de abuso físico y verbal, o también por el dolor del abandono de uno de sus padres. De ahí, la incapacidad del codependiente para afrontar y sanar las heridas de infancia. Por esta razón, busca alivianar el sufrimiento a través de relaciones tóxicas, compulsiones hacia el trabajo, el dinero, el sexo y las compras. Este alterado y confuso estado del ser, produce una mezcla de emociones entre la ira, la venganza, el miedo, la ansiedad, la vergüenza, el resentimiento y la obsesión, como un mecanismo para protegerse de su vulnerabilidad y sobrevivir a una realidad sana, para la cual no están adaptados.

La mayoría desconoce e incluso niega su situación de dependencia emocional, porque paulatinamente va perdiendo la conexión con sus emociones y necesidades básicas, dedicándose exclusivamente al otro, es decir centran sus vidas, objetivos y metas, en una persona y no en ellos mismos. En el fondo el codependiente carece de una identidad propia, no sabe quién es y qué desea lograr, ya que, ha invertido toda su energía en mantener una imagen casi perfecta para impresionar y encajar en el medio, con el fin de no revelar sus falencias emocionales y baja autoestima, que constantemente validan en la opinión o comentarios de los demás.

En síntesis, la codependencia aparenta ser amor, respeto, cuidado y preocupación, pero es egoísmo, manipulación, posesión, destrucción, control, son relaciones condicionadas a:

– “Tus problemas afectan mi serenidad. Yo concentro mi atención en resolver tus conflictos y aliviar tu dolor.”

– “Mis sentimientos se sostienen si soy como tú quieres que sea y recibo tu aprobación.”

– “Yo concentro mi atención en complacerte, protegerte o manipularte para que hagas lo que yo quiero que hagas.”

“Yo elevo mi autoestima resolviendo tus problemas y aliviándote cuando lo necesitas.”

“Me cuesta tener presente lo que yo quiero. Sin embargo, me pregunto constantemente qué es lo que tu quieres.”

“El miedo que tengo a tu enojo y tu rechazo determina que es lo que hago o digo.”

Señales para identificar la Codependencia:

*  Desdicar la mayoría del tiempo en complacer a los demás.

*  Pensar constantemente en la opinión de los otros al momento de tomar decisiones.

*  Incapacidad para decir NO o rechazar alguna propuesta.

*  Incapacidad para reconocer los errores y las fortalezas.

*  Ceder ante los deseos de los demás sin objeción alguna.

*  Temor al rechazo y al escarnio público.

*  Visualizar sueños y metas siempre junto a alguien.

*  Depresión y ansiedad respecto a expectativas externas.

*  Perfeccionismo para por ejercer control.

*  Evitar manifestar sentimientos y pensamientos.

*  Influir por todos los medios en la forma de pensar y en las decisiones de los demás, intentando cambiar la personalidad de algunos seres cercanos.

*  Pensar constantemente que son víctimas.

*  Sentir incapacidad para terminar una relación de pareja tóxica.

*  Obsesionarse fácilmente con algún tema, aunque en el fondo no sea de total interés.

¿Cómo se puede tratar la codependencia?

Esta enfermedad psicoemocional es progresiva, genera hábitos adictivos y termina por afectar al entorno familiar, de allí la importancia de buscar un espacio seguro, cálido y de confianza como el de un Life Coach, terapeuta o grupo de ayuda, para empezar a reconocer y tomar consciencia de aquella situación traumática en la infancia o adolescencia, que dio lugar a una herida emocional que no ha sido sanada, vivir el duelo, aceptar las circunstancias de la vida, perdonar a los involucrados y perdonarse a sí mismo, enfocándose en las herramientas necesarias para desaprender lo aprendido y reaprender conductas sanas de amor propio, límites y comunicación asertiva.

Por último, cada ser humano tiene la responsabilidad de vivir de una manera armoniosa y plena, las excusas han sido mecanismos necesarios para ocultar la verdadera esencia, pero no son más el camino para la autorrealización personal. Aprender a vivir consigo mismo, sin duda no es fácil, mucho menos para un codependiente, pero es uno de los camino para la recuperación, autonomía y satisfacción personal, con espacios de conocimiento interior, aprendiendo a escuchar los sentimientos, practicando una espiritualidad renovadora y autentica, para por fin soltar el control de los demás y confiar en un mejor día a día.

Por: Armando Martí – Life Coach y Mental Trainer 

http://www.armandomarti.com

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