Cien días, más Desilusión o Esperanza

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Por Bernardo Henao Jaramillo.

Se han cumplido los cien días de haber asumido el Dr. Iván Duque Márquez la Presidencia de la República, por lo que es costumbre hacer evaluación de esos primeros días. La firma encuestadora Invamer los registra así:

Objetivamente el resultado de la encuesta registra una desilusión en crecimiento.

Los colombianos reconocen las cosas buenas hasta ahora del gobierno, que son bastantes: El que más resalta impulsar el nuevo estilo de política sin mermelada y compromisos burocráticos. Le siguen asignar el más alto presupuesto para educación, apersonarse de la grave crisis migratoria venezolana, organizar su plan de desarrollo enfocado en la equidad y el emprendimiento, presentar sus proyectos de ley para luchar contra la corrupción, su cumplida agenda en asistir y promover permanentes consejos de seguridad, escuchar a través de los talleres los reclamos, su destacado impulso al turismo entre otros. De resaltar la firmeza con ELN.

Su estilo reconciliador le llevó a no aplicar el retrovisor y hoy cuando se cumplen los cien días de inicio del gobierno acorde con las manifestaciones conocidas de los despachos ministeriales la economía está quebrada, y el corte de cuentas sin efectos retroactivos se impone informarlo.

Ahora bien, las personas tendemos por lo general siempre ocuparnos del punto negro cuando sobresale en medio de lo blanco. Esa tendencia se incrementa aún más cuando el común de las gentes siempre va a subir la tonalidad en sus críticas cuando las proyectadas medidas económicas le afectan el bolsillo.

Ya debe tener claridad el señor Presidente que el poder genera soledad. El Pacto por Colombia, con legalidad, emprendimiento y equidad, es su estilo y forma como pretende gobernar que tiene como premisa fundamental reconciliarse. Es, si se admite el símil, otra forma de proyectar la pretendida paz que aún no se consigue.

El buen consejero es aquel que no halaga sino objetivamente evalúa y argumenta con solidez equivocaciones y aciertos. Hay que decir NO la mayoría de las veces ya que el SI es muy fácil expresarlo, pero complicado en cumplirlo. El gobierno Duque hasta ahora con varios de sus ministros ha sido un pésimo comunicador y esa puede ser una de las causas del descenso en la aprobación.

Dijo en campaña que bajaría los impuestos su reforma conocida no respeta ese compromiso. El error fue pretender gravar la canasta familiar y al hacerlo, así corrija, quizás a medias, quedo como “mentiroso”; otros dirán que la realidad se impuso y actúa con responsabilidad. Más grave puede resultar intentar gravar o afectar las pensiones; ese tema espanta sus seguidores.

Hasta ahora los ajustes al Acuerdo de la Habana se quedaron en la campaña. La JEP ya parece que no tendrá las anunciadas modificaciones.

Su economía naranja, por otro pésimo error de comunicación en reciente intervención en la sede de la Unesco en Europa, la enaniso y hoy es objeto de burla en las redes y aprovechada al máximo por sus contradictores. Fue por su propia culpa.

Su proyecto de reforma a la justicia conocido, dista mucho del expuesto en campaña. Lo ocurrido en su momento con el nombramiento de la Dra. Claudia Ortiz, en la Unidad de Protección dejó conocer debilidad, que es aprovechada por contradictores cuestionando otros posibles y buenos candidatos para ocupar distintos puestos.

Los militares siguen siendo la cenicienta y su poca defensa por encima del apoyo inmerecido a las Farc, ya les tienen con desilusión en privado y pronto será en lo público si no se corrige. No cambiar la cúpula hasta el momento le deja con secuelas graves. Mantener al frente de las FFMM a un general cuestionado, es un mensaje equivocado.

La forma como hasta ahora ha manejado el reclamo de los jóvenes fue precipitado y puede considerarse equivocado. Comprometió más de donde no tiene y ahora va a seguir pactando. Debe desenmascarar las intenciones de los petristas que encuentran en las marchas su difusión política y de confusión a la juventud.

En fin, la sociedad civil que lo apoyó puede también retirarle el apoyo si no corrige.
Las marchas y paros seguirán. Se espera firmeza y autoridad. Se sugiere declarar conmoción interior para hacer normas fuertes que pongan orden y autoridad. De no hacerse corre riesgo que la anarquía se imponga.

El Presidente tiene mucho como maniobrar y corregir el rumbo si recibe bien la crítica constructiva; nunca es malo reconocer equivocaciones y corregir. Ya veremos como vendrá el discurso y balance en el fin de año.

Bogotá, Noviembre de 2018

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