¡Consulta anticorrupción!

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Mario Arias Gómez

Por: Mario Arias Gómez

En el último medio siglo -que recuerde-, no ha habido candidato que, en aras de tocar el cielo, no haya prometido acabar con la corrupción -hidra de siete cabezas que por cada una que le cortaban, le crecían dos-. podredumbre que la Constitución del 91, quiso exterminar con la pérdida de investidura, tráfico de influencias, extinción de dominio. El Congreso, igual ha hecho el estéril esfuerzo -de dientes para afuera-, expidiendo -en 20 años- tres ‘estatutos anticorrupción´ que, en vez de extirparla, la han acrecentado geométricamente, según medición de Gallup-Colombia, que sitúa tal creencia en 91 %. ¡Hecha la ley hecha la trampa!

Irreprimible purulencia, que sigue ‘vivita y coleando’; fenómeno que no solo es criminal, sino cultural. Sinergia explotada -doctrinal y políticamente- por la corroída e hipócrita izquierda, con medias verdades; caso de las impresentables, fastidiosas, ensimismadas y dogmáticas, las ‘Claudias’, López y Lozano -pareja repudiada por ‘malolientes razones’-, que este ermitaño agnóstico, no toca, en razón a la privacidad de la vida sexual.

A riesgo de ser descalificando a priori, lapidado por el ‘mamertaje’ nacional, me propongo desentrañar, el ‘parto de los montes’, la irracional, emocional, populista y tramposa consulta anticorrupción, recubierta de altruista, noble, impulsada por las filibusteras, permisivas y vocingleras gallinas precitadas, que prevalidas del mimético y apócrifo fin bondadoso, censuran a todo aquel que no comparte sus puntos de vista, consulta que camufla sus aspiraciones politiqueras.

Sofisma de distracción, que intentan vender o hacer creer a la complaciente, incauta y pasiva sociedad que, con la bulliciosa, mentirosa y traviesa propuesta -que se da por descontada, su aprobación arrolladora- que con ella desaparecerá la corrupción, los irracionales y torpes privilegios de los congresistas, sin referir que sus efectos, son políticos, no jurídicos; que la misma implica un despilfarro (indolente) de 300 mil millones, que no serán compensados por la elogiada rebaja de su remuneración; tampoco confiesan que la restricción a tres períodos de las posibilidades de elección -incluidos diputados y concejales-, requiere de una reforma constitucional, dado que la susodicha, no adiciona, deroga o reforma la Constitución, que solo puede hacer el Congreso; una asamblea constituyente, o el pueblo, mediante referendo. (Leyes 134 de 1994 y 1757 de 2015).

Frente a esta dicotomía, rescato las conciliadoras palabras del presidente Duque, luego de concluir la jornada electoral del 17 de junio: “Es la oportunidad que esperaba para pasar la página de la polarización”. “¡No más divisiones, pienso en un país con todos y para todos!”. “No reconozco enemigos”. La “política de la decencia”, es la que “se hace, se practica, estrechando las manos (…), motivando el diálogo”. Premisas desdeñadas, desconocidas por el iluso, Sergio Fajardo; el impúdico Antanas Mockus, célebre -habrase visto- por bajarse los calzones y pelarle el culo a los universitarios que lo silbaban en Manizales. ¡El estilo es el hombre!

El Savonarola, Jorge Robledo; el tóxico, cerril, insufrible y soberbio Catón de ‘Colombia Humana’; saltamontes chavista en cuarentena, constituido -per se- en contraparte del presidente Duque. Exguerrillero aplicado a exacerbar la lucha de clases; polarizar; cosechar odios; destilar venenos; sembrar cizaña; prescribir pautas de ‘mal gobierno’, aplicadas en su desastroso y desafortunado paso por la alcaldía; aplicado practicante del catecismo del florentino Maquiavelo. Sus enseñas: “no fiarse de nadie; engañar a amigos y enemigos; manipular la ingenuidad de las engatusadas e ignaras masas; gobernarlas con una mezcla de amor y miedo”.

¡Sólo se engaña a quien quiere ser engañado! Juego de espejos, en que los extremadamente delirantes, excéntricos, extravagantes, frenéticos e inmorales personajes aludidos, no son los ‘santotes’ que simulan ser.

Antojadiza consulta, reprobada por costosa, innecesaria, politizada, que no será la panacea que desaparezca la corrupción, pues lo propuesto hace parte del ordenamiento jurídico. Lucha que no puede centrarse solamente en perseguir a los deshonestos, sino que con voluntad política y cultura ciudadana, batallar por la transformación y promoción del culto a la legalidad; saldar las microempresas electorales financiadas por contratistas corruptos; perseguir la intermediación; hacer realidad el régimen de inhabilidades e incompatibilidades; imponer la sanción social sobre el ‘el todo vale’, enriquecimiento ilícito, el ‘CVY.

Los talleres “Construyendo País”, deberán -además- ocuparse de contrarrestar la atávica y enojosa ‘resistencia’ del sabelotodo derrotado; priorizar el gasto, dado que la olla la recibirá el gobierno raspada para financiar la inocua consulta, obligándose -consecuente con el predicado de ‘derrochón’ endilgado por su partido a Santos-, a cancelarla, con la mira puesta en las calificadoras de riesgo, que incidirán en el endeudamiento y financiamiento del déficit.

Bogotá, D. C. Julio / 2018

http://articulosmarioariasgomez.blogspot.com.co/30

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