Lecciones en las tres votaciones recientes en el Reino Unido, Colombia y EE.UU.

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Las inesperadas derrotas del Brexit en el Reino Unido, del SI en el plebiscito en Colombia y la pérdida de la candidata Hillary Clinton, no son hechos fruto del azar, son contundentes derrotas que confirman el pleno funcionamiento de las reglas en toda democracia. No cabe duda la soberanía reside en el pueblo cuando este concurre a las urnas, se conocen los resultados del escrutinio se sentencia la voz del pueblo. Gústenos o no es el veredicto.

Estas manifestaciones todas ellas ocurridas en el año 2016, no sólo demuestran que las firmas encuestadoras erraron por completo en sus pronósticos. Mal papel el que se les ha ocurrido hacer de tratar de influenciar en el votante. Hoy, sus directores están en la obligación de hacer detenida y concienzuda reflexión para  corregir a futuro sus propias actuaciones y equivocaciones. El papel de estas firmas debe ser objeto de puntual reglamentación.

Llegó la hora de terminar esa odiosa carrera de que todos debemos pensar como el otro. Si no se piensa igual no significa estar equivocado. El libre albedrío es el factor determinante en cualquier elección. Tanta tinta de medios escritos y tantas voces censurando un candidato o una posición, lo único que lograron conseguir fue lo contrario. Entre  más se quiso equivocadamente  influenciar más se logró despertar solidaridad con la posición o persona que se creía débil y a la postre resultó triunfante.

Lecciones de estar tres serán muchas. Habrá múltiples análisis y manifestaciones pero guste o no la sentencia perenne del pueblo se respeta. En el Reino Unido ya su Parlamente se ha ocupado de adelantar las negociaciones con la Comunidad Europea para formalizar el retiro de Gran Bretaña de dicha comunidad. Por más descontento de los ingleses no les será posible hacer un nuevo plebiscito y deben respetar y cumplir decisión del constituyente primario.

El NO en Colombia se impuso no aprobando el Acuerdo de la Habana. Hoy se adelanta la confección de un nuevo acuerdo, en el que se discuten las posturas de fondo por las organizaciones privadas y políticas que representan ese voto. Hay un afán por concluir esa tarea, pero sabido es que de las carreras solo queda el cansancio. Las víctimas de esta oprobiosa tragedia deben ser escuchadas prioritariamente. Las Cortes extemporáneamente ya lo fueron y enfatizaron la primacía de ellas sobre la justicia especial transicional temporal. Los jueces soberanos en el nuevo acuerdo se espera sean todos ellos colombianos, escogidos no por amiguismo sino por méritos profesionales y conducta intachable. Los grupos religiosos ya lograron ser tenidos en cuenta. En definitiva media Colombia votante tiene su legítimo derecho a participar en la construcción del  futuro y el Presidente en ejercicio y los voceros de los 5.567 subversivos tienen la obligación no sólo de escucharles sino de hacer un acuerdo que refleje sus posiciones.

La victoria del candidato republicano Donald Trump es sin lugar a dudas la que se creía menos improbable por su extraña y grosera forma de adelantar su campaña. No es por el populismo o discurso pendenciero o amenazante que le endilgan que haya ganado. La verdad es que lo fue porque supo vencer a todos sus rivales en procura de su nominación por el partido republicano que al lograrlo ya demostraba de hasta donde era posible que llegara. Él supo como ningún otro, entender el cansancio de los habitantes en su país de todo aquello que les molesta de los políticos. Vencieron en las urnas  al “no más de lo mismo”. Les hablo por su sentimiento patriótico, emotivo  y nacionalista. La visión del candidato fue enfatizar su campaña en los estados  que se decían fuertes  los demócratas que, la candidata Clinton, su rival en la aspiración al solio presidencial, dio por sentado que votaría demócrata. Craso error. Ya tendrá tiempo de aceptarlo y asimilarlo.

El corolario de todas estas tres contundentes e impensadas victorias por los generadores de opinión y aquellos otros que se dicen dueños hoy de la verdad resultaron equivocados y aquella  es una sola. Los partidos están en crisis. Primo la sentencia de lo emocional por la de lo racional. Los tan mentados dueños de la verdad y lo correcto deben hoy ir a su psicoanalista para que derrochen en divagaciones  e intercambios dispendiosos y largos, una la búsqueda en su fuero del porque se equivocaron. Al final su tratadista les sentenciara,  el pueblo así no lo comparta es quien tiene la razón y punto. Así,  como lo decían nuestras abuelas.

Para Colombia el resultado del NO y de la designación del Señor Donald Trump como Presidente de los Estados Unidos de América será más beneficiosa que desastrosa. Su efecto, sin aún posesionarse es que el nuevo acuerdo debe evaluar, analizar e incluir algunas de las sólidas posiciones del NO. En particular, debe impedir el pretendido tratamiento al narcotráfico y otras conductas delictivas como delitos conexos. Habrá justicia respetuosa de los tratados internacionales por lo que en respeto y acatamiento de ellos, los delitos atroces y de lesa humanidad deben tener pena privativa de la libertad.  El apoyo al posconflicto estará sujeto a los propios intereses de los Estados Unidos que a los de Colombia.

Bernardo Henao habla sobre Alejandro Ordóñez

Por Bernardo Henao Jaramillo

Abogado e investigador

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