¡No más opacidad en los tratos con las Farc en La Habana!

0
175

Lo que se juega en La Habana no es el interés de unos pocos, ni el interés del gobierno de turno, ni el de las víctimas del narco-comunismo. Lo que está en juego es mucho más vasto y transcendente: es la suerte del país, de sus habitantes, de su territorio, de sus riquezas naturales, de su economía, de sus instituciones y de su sistema político.

¿Qué hay detrás de la reunión “urgente” del sábado 12 de noviembre de 2016 en la que el presidente Juan Manuel Santos le habló al ex presidente Álvaro Uribe de un nuevo acuerdo con las Farc? ¿Santos trató de hacer que Uribe le validara a las carreras, en esa reunión en Rionegro, y a espaldas de todo el mundo, el mamotreto que los colombianos rechazaron en el plebiscito del 2 de octubre pasado?

En su comunicado de prensa, el ex presidente Álvaro Uribe no da detalles sobre el carácter de los textos que el jefe de Estado colombiano le ha presentado hoy de manera tan súbita. Deducimos, sin embargo, que se trata de un nuevo proyecto de acuerdo Santos-Farc, o de un acuerdo definitivo, pues el senador Uribe habla de unos “textos que anuncian de La Habana”.En todo caso, el documento que el presidente Santos le mostró confidencialmente el sábado al ex presidente Uribe, durante la reunión privada citada por el primero en compañía del ministro de defensa, Luis Carlos Villegas, debe ser dado a conocer inmediatamente a todo el país. Si ese documento tiene que ver con la segunda negociación “de paz” en La Habana, entre las Farc y los agentes del presidente Santos, esos textos deben ser dados sin pérdida de tiempo al conocimiento de la opinión pública. ¡No más opacidad en los tratos de Santos con las Farc sobre el destino histórico del país!

El expresidente Uribe afirma en su declaración que ha pedido a sus interlocutores, Santos y Villegas, que el nuevo texto producido en Cuba “no tengan alcance definitivo”. El senador y dirigente del Centro Democrático, por otra parte, le pidió a Santos que esos textos “sean puestos en conocimiento de los voceros del No y de las víctimas, quienes los estudiarán en breve tiempo y expondrán cualquier observación o solicitud de modificación en nueva reunión con el equipo negociador del gobierno”.

No entendemos cómo un documento emanado de las conversaciones secretas en La Habana pueda tener un “alcance definitivo” cuando éste no ha sido conocido por Colombia, ni por los partidos, ni por el parlamento, ni por la prensa, ni debatido, ratificado o rechazado por los colombianos, mediante el voto. Si Santos pretende que ya hay un segundo pacto con las Farc y que éste tiene un “alcance definitivo” se está burlando de todo el mundo, sobre todo de Álvaro Uribe, y de los patrocinadores del No en el plebiscito, pues las conversaciones en Bogotá con éstos no han siquiera terminado. Santos estaría faltando a su propia palabra, pues él había dicho que lo que sea negociado en Cuba debe ser sometido a una forma de refrendación que respete el ordenamiento jurídico de Colombia.

Nadie puede aceptar que tras el triunfo del NO en el plebiscito del 2 de octubre, el gobierno y las Farc sigan manejando ese asunto de las negociaciones a espaldas de todo el mundo. No podemos entender que, si hay unos textos salidos de La Habana, Santos intente mostrar una parte de eso, o la totalidad, únicamente al presidente Uribe y a algunos directivos del Centro Democrático y no a la opinión pública.

Lo que se juega en La Habana no es el interés de unos pocos, ni el interés del gobierno de turno, ni el de las víctimas del narco-comunismo. Lo que está en juego es mucho más vasto y transcendente: es la suerte del país, de sus habitantes, de su territorio, de sus riquezas naturales, de su economía, de sus instituciones y de su sistema político. Luego todos tenemos derecho a saber, desde ya, qué contienen esos nuevos “textos que anuncian de La Habana”.

La prensa española estima que lo que ocurrió el sábado en Rionegro pone en peligro la propuesta del Centro Democrático de llegar a un “gran acuerdo nacional entre las fuerzas políticas constitucionales”. Alberto Prieto, del periódico madrileño OK Diario, escribió: “Santos y las Farc llegan a un nuevo acuerdo despreciando otra vez a Uribe y a los portavoces del NO”. Una vez más, en efecto, Santos se equivoca en la manera de llevar el pretendido proceso de paz con las Farc. Es obvio que quiere imponer sus pactos con la narco guerrilla antes del 10 de diciembre y, sobre todo antes de que el presidente Barack Obama, patrocinador de la aventura en Cuba que daría ventajas estratégicas a las Farc, salga de la Casa Blanca. Su maniobra del sábado le falló. La aceleración irresponsable de los contactos Farc-Santos en Cuba debe terminar.

Eduardo Mackenzie

Por Eduardo Mackenzie

Periodista, investigador y escritor

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here