“Pasado de ocultar”

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Entrevista del periodista Daniel Coronell a Petro en épocas de guerrillero del M-19.

Por: Mario Arias Gómez

 

A efecto de instruir a los amnésicos, despistados, indecisos, sintetizo la insulsa biografía del candidato, Gustavo Francisco Petro -alias “Comandante Andrés” y/o “Aureliano”-, nacido el 19 de abril/1960, fecha icónica en su vida, que parte al graduarse a los 16 años como bachiller del Colegio ‘La Salle’ de Zipaquirá. Sus polémicos títulos de especialización causan urticaria -igual que los doctorados de Enrique Peñalosa-, tachados -ambos- de espurios. En caso del aprendiz de brujo, se destaparon en una entrevista (TV-2011) con Yamid Amat.

Insoportable ‘pastorcito mentiroso’, autoritario, ególatra, mesiánico, populista -de palabra y obra-, condenado por ‘porte ilegal de armas’ a 2 años de cárcel. Capturado -octubre/1985- en Zipaquirá, denunció haber sido torturado por el coronel del Ejército ® Alfonso Plazas Vega, comprobándose que era falso, pues el exmilitar no estaba en el país por la época. Liberado -febrero/1987-, el impostor compulsivo, luego de cumplir la condena, pasó a la clandestinidad, en Santander y Tolima.

En las elecciones presidenciales del 30 de mayo/2010, el indultado cofrade del M19, obtuvo 1’331.267 votos, (9,1 % del total), derrotado por J.M. Santos. Uribe -sin mencionarlo- soltó entonces este pedrusco que lo desnudó: “yo habría sido buen guerrillero, porque no hubiera sido insurgente de calumnias, sino de fusil” (Ambas cosas señor). Exguerrillero -sin pudor- que despierta -con razón-, pánico, no solo por pensar que pueda lograr la Presidencia, sino por lo que encarna.

Su exesposa, Luz Herrán -alias “Andrea o Mariana”-, madre de sus dos hijos (Andrés-Andrea), trabajó por más de una década con Hugo Chávez, en el creado Instituto Bolivariano de Estudios Latinoamericanos (IBEL), donde fungió como directora. Se asegura que colaboró con el SEBIN (inteligencia venezolana). Con su exmarido, en la Alcaldía bogotana, en alianza con la Embajada cubana, la izquierda representada por el Polo, Verdes, Progresistas (M19), UP (FARC) y PCC, se dedicó a catequizar parciales de ‘Bogotá Humana’, movimiento siamés de ‘Venezuela Humana’, creado por Chávez, del que provino el enajenado y trasnochado Socialismo Siglo XXI, que insiste en replicar en Colombia, si el pueblo -obvio- lo consiente.

Pareja de activistas, admiradores y anfitriones del despótico psicópata, Hugo Chávez, causante de múltiples desgracias continentales, unidas umbilicalmente -aún después de muerto- a la ideología narco-subversiva anclada en Venezuela, que confía oxigenarse con la imparable llegada -eso dicen- del parigual a la Presidencia. A propósito, ¿en que quedó la inhabilidad legal, que establece que “ningún ciudadano puede ser elegido para cargos de elección popular, si tiene una condena a cuestas, excepto por delitos políticos”? Supuesto sobre el que se basó la demanda interpuesta por Orlando Parada -exconcejal procesado por presunta participación en el carrusel de la contratación- ante el Consejo de Estado, contra el desacreditado Petro -al que nada sonroja- condenado en 1985, “por porte ilegal de armas”. Silencio sepulcral.

Veredicto que ‘extrañamente’ se traspapeló, permitiéndole argüir en su defensa: “Dónde está la sentencia judicial. No es que se haya perdido, es que nunca existió” (¿?). “Nos encontramos ante un proceso fantasma“. Cuadernillo que finalmente apareció. La tardía justicia -de proponerse- podría aclarar la incapacidad sobreviviente.

Transcribo textualmente: “…los uniformados llegaron a la casa de Ana Sofía Murcia y encontraron en su patio un túnel o caleta -de tres metros de largo por uno de ancho, tapada con latas y palos- donde se escondían, Gustavo Petro -concejal entonces de Zipaquirá-, Luis Alberto López y Héctor Alirio Borbón. Los integrantes del M-19 fueron detenidos portando armas, cartuchos (50), bombas (6) de fabricación casera, propaganda subversiva, documentos ‘de interés para la inteligencia militar’, cinco brazaletes y una bandera de ese grupo armado”.

El prontuariado, fue condenado -sin más- por un probado ‘delito común’ (“porte ilegal de armas”), a una pena de 16 meses, que saldó en la Modelo de Bogotá. Recuperó la libertad en febrero de 1987. La amnistía cubrió, exclusiva y únicamente, el holocausto del Palacio de Justicia, ocurrido el 6 y 7 de noviembre de 1985, sin incluir el antedicho ‘delito común’. La defensa replica: “se trató de un delito político, relacionado con su pertenencia a la guerrilla”. El sangriento M19, atracó, asaltó; incendió, secuestró, destruyó el Palacio de Justicia, asesinó a la Corte; a José Raquel Mercado, Gloria Lara…

A costa de la zahúrda izquierda -con distintas caras-, la inaplazable e indiscutible urgencia, obliga a anteponer el consenso a la crispación, en que la indiferencia no cabe, frente al demagogo que amenaza con desmoronar la patria

El acusado no es el cerdo, sino quien le da de comer, votándole.

Manizales/ Junio de 2018.

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