“Reconstrucción de Colombia”

0
357
Mario Arias Gomez

Por: Mario Arias Gómez

Ante la vorágine de hechos generados por la bochornosa realidad política y social de Colombia -desavenida, fracturada, polarizada-, que se colige de la atenta lectura de la prensa y la refleja las redes sociales, tierra de nadie, convertida en una cloaca donde las fanatizadas sabandijas de cuello blanco deyectan su mala entraña; material a tomar en cuenta por quien se propone la profiláctica tarea de glosarla, e impugnar los recónditos, tornadizos y mañosos intereses de los protagonistas, apoyado en los valores supremos de la sociedad, el bien común, el respeto a la opinión ajena, basado en la irrenunciable: “Verdad sabida y buena fe guardada”.

Labor que busca excitar sin demagogia, la controversia, un sano debate académico, insumos que los ávidos lectores requieren para forjarse -según su criterio- su propia opinión, que comienza por contextualizar, en forma prevalente, el enjambre de noticias a disposición.  Cesare Pavese, al respecto, subrayó: “Es hermoso escribir porque reúne las dos alegrías: hablar uno solo y hablarle a la multitud”. Cioran, enseñó: “Las fuentes de inspiración de un escritor son sus vergüenzas; quien no las descubra en sí mismo o las eluda está condenado al plagio o a la crítica”.

Situado este humilde aplasta teclas, frente a la inquietante hoja en blanco -sin presuntuoso afán de originalidad- me dispongo a escudriñar la estrafalaria, hipócrita y tóxica ‘Alianza para la Reconstrucción de Colombia’, epígrafe esculpido en el frontispicio del Centro Demoníaco, impúdico “buque insignia”, cuyo timonel, comparte ahora el mando con Pastrana -con legitimidad cero- sujeto sin horizonte, hostil dupla de enemigos -llenos de pus moral-, que juzgaba irreconciliables. La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.

Arrejunte diabólico que, de alcanzar el poder, remozaría el trágico y escalofriante viacrucis, con sus cientos de miles de víctimas inocentes, causadas por la patética Casandra de marras, segada de odio, que provoca miedo, que en aras de reconquistar el mando -en cuerpo ajeno- lo manipula, que de no lograrlo -profetiza-, vendrá el temido castro-chavismo. Desasosiego amplificado por el mórbido ‘acosador del Rosario’. Hambrientos lobos tocados por el terrible mal de Alzheimer, que soporta la tramoya, quehiela la sangre, en la que no se sabe si reír o llorar.

¡Ladrón que roba ladrón… Político es el cabrón! Alianza montada sobre los improperios recíprocos de antaño: “Yo fui elegido para la paz y usted para la Guerra”. “Explíqueme cómo se sentó con el cartel de Medellín, delegados de ‘don Berna’, sin darle una oportunidad a la negociación con la guerrilla”. “Cómo puedo estar cerca, a quien comparte almohada con el primo hermano de mi secuestrador”.  “Mientras mis subalternos eran llamados por Santos, los suyos eran requeridos por la justicia”.

La displicente réplica -grabada en letras de fuego-, sintetiza lo que fue el ruinoso gobierno Pastrana, desprestigio que facilitó el pernicioso mandato de “San Uribe”: “La blandura, la debilidad del Estado, el leguleyismo, la oratoria farandulera, dedicada a apaciguar a los violentos mientras mutilaban a nuestros héroes”. Bien decía Cortázar: “Hay que llorar con decoro, sin que importe el motivo del llanto”.

Mirando más hacia el futuro y menos hacia al pasado, la Alianza ofrece: “Corregir los desequilibrios institucionales creados por el Acuerdo; echar p’atrás su blindaje; la JEP; la participación política de ‘Lafar’; corregir los desequilibrios institucionales, la expropiación de la tierra ¡Válgame Dios!, borrar el abatimiento moral, la postración institucional, la violencia fratricida, originada por los paramilitares -sus carnales-, sin parar mientes en las consecuencias

Sumados los sedicentes personajes, despreciables esquiroles: La mercenaria Martha Lucía Ramírez, el apátrida Ordóñez, que igualmente asustan con el seguro outsider ‘Timochenko’. Defensores a ultranza del legado Pastrana: 300 municipios controlados por las FARC; veinte mil combatientes, diez mil milicianos, pescas milagrosas por doquier; más de dos mil secuestros; narcotráfico incontrolable.

Olimpo ofrecido: “Diseñaremos programas que interpreten el querer mayoritario de los colombianos, que reflejen sus más sentidas necesidades. Estamos abiertos a escuchar e involucrar las fuerzas políticas que comulguen con estos ideales. Invitamos a los tránsfugas, enemigos de la corrupción a que, -en vez de hacernos competencia- se unan a la causa de los bolsillos rotos”. Engañabobos que continúa: “Frente al proceso de paz será conveniente respetar aquellos aspectos que permitan la reincorporación de personas en armas y su tránsito a la vida política, pero… es necesario corregir los graves desequilibrios institucionales creados por la negociación”.

“No permitiremos una justicia que, en una cacería politizada, persiga a militares y colombianos de bien. Justicia Transicional -esbozan- que no puede servir a intereses políticos, a la luz del derecho internacional vigente, aplicable en Colombia. Proponen “una rebaja sustancial en la tributación y mejoras salariales de los trabajadores, de forma tal, que los estímulos a la inversión, más el mejoramiento en ingresos de la gran clase media y popular, permitan retomar la senda del crecimiento, que debe estar acompañado de una política progresiva e incluyente, que permita las mejoras sociales que demandan la mayoría de la población, logrando mejores niveles de salud, educación, equidad”.

Desvergonzada sanguijuela que estableció el impuesto a la riqueza; privatizó la salud, etcétera, etcétera.

“El narcotráfico -que corrompe el tejido social- en ninguna circunstancia puede ser tolerado. La lucha contra este flagelo internacional, debe ser una prioridad. El Estado debe usar todos los instrumentos necesarios para combatirlo y Colombia debe buscar que la comunidad universal acepte la corresponsabilidad que esta lucha conlleva”.

“Campanas al vuelo” echadas por la ‘Alianza para la Reconstrucción de Colombia’, rebautizada por estas enajenadas y ominosas lacras, con inocultable crisis de identidad y credibilidad, de las que adolecen los viches y sumisos precandidatos, rejoneados por quien no soporta la democracia, se emputa contra la omisiva justicia, cuando trata -aunque tarde- aclarar su proximidad con el paramilitarismo; contra el que ose exigir cumplir la promesa de publicar la declaración de renta como las de los chatarreros hijos, enriquecidos a su sombra;  contra quien indaga sobre los falsos positivos; la ilegal acumulación de tierras; Agro-robo seguro; Reficar 2009; el canal de riego colindante al Ubérrimo.

Loading...

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here