“Suicidio colectivo”

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La especie humana nunca se había visto tan inminentemente amenazada, como hasta ahora -tal como las ratas del flautista Hamelín-, al punto de ir rumbo a la extinción, de no pararse el vertiginoso ritmo del deterioro al equilibrio de la Naturaleza, a los elementos constitutivos, resultado del excesivo, desaforado e incontrolado consumismo y demencial explotación de los recursos naturales, sumada la indiferencia de una anestesiada población, la poca o ninguna prevención empresarial, gubernamental, a pesar de las múltiples, constantes y reiteradas advertencias de científicos, ecólogos y humanistas.

Pero… “al que no quiere caldo se le dan dos tazas”. Los intereses económicos y de toda índole, se estima que prevalecen sobre los haberes de la humanidad que, ante el ineludible anuncio del desastre, no puede seguir de brazos cruzados a la espera que los tiburones de la codicia la destruyan. A todas, el endiosado y camaleónico Donald Trump, sumido en su oscuro pasado, cumplió con la promesa de retirar a EE.UU. del histórico Acuerdo de París, adoptado en 2015 por 195 naciones, excepto Siria y Nicaragua.

Medida proteccionista y aislacionista que se remonta al 2012, cuando opinó: “El concepto del calentamiento global fue inventado por y para los chinos para lograr que la industria norteamericana deje de ser competitiva”, lo que llenó de incertidumbre al mundo y se convirtió en un obstáculo la creación de empleo.

Se dice que la justicia, como la belleza, está en el ojo del espectador. Ya el ‘Informe Robinson’ (1968) había advertido: “el aumento del nivel de CO2, derivará en incremento de la temperatura global, de manera que la consecuencia será la fusión de los casquetes polares, el aumento del nivel del mar, el calentamiento de los océanos, en detrimento del medioambiente a escala global.

“Siembra vientos y recogerás tempestades”. El planeta está sin duda herido de muerte. La causa: El cambio climático. En la cumbre de Copenhague -2009-, el embustero e incompetente, Trump, suscribió con 50 líderes empresariales, y sus tres hijos mayores, un manifiesto de página entera en el The New York Times, instando al presidente Obama a tomar “medidas significativas y efectivas que combatan el cambio climático”, adoptar… “el cambio necesario para proteger a la humanidad y a nuestro planeta”.

Desdichado calentamiento, carencia de agua y sobre-explotación de los recursos nativos, que no son una amenaza futura, sino un reto presente para los 7.400 millones de habitantes que pueblan la tierra, lo que demanda asumir hoy simetrías amigables con el medioambiente, cumplir las metas que fijó el Acuerdo de París -sucesor del Protocolo de Kyoto-, coherentes con mantener el aumento de la temperatura global, por debajo de los 2 ºC, a pesar que. según consenso científico, es insuficiente para contenerla.

Los últimos tres años han sido los más calientes desde que se llevan registros climáticos. 2017 va camino de superar al 2016, que fue el más caliente de la historia. El verano europeo superó todo récord, afectándose océanos y vida marina, lo que exige apremiantes e inaplazables correctivos, enfocados a mitigar el calentamiento del planeta, disminuir las emisiones de gases, efecto invernadero, causa principalísima de la actual fiebre planetaria, lo que hace imperioso acatar la meta de reducir las emisiones de dichos gases, entre un 26 y un 28 % en 2025, respecto a los niveles alcanzados en 2005.

Estados Unidos es la nación más contaminante per cápita del mundo, segunda mayor emisora -detrás de China- de dióxido de carbono. El punto 28 del Acuerdo, señala que cualquier país que lo haya ratificado, podrá solicitar la salida, la cual se hará efectiva tres años después de entrada en vigor. Plazo que para el caso culmina el 4 de noviembre/2019. Materializada formalmente la petición, debe adicionarse un año más, que coincide con el día siguiente de las elecciones presidenciales americanas, con lo que quizás el payaso de peluquín, no sea entonces presidente, gracias a la espalda dada por 40 millones de afectados.

Los devastadores huracanes del 2017 -en que a Trump se le anegó la casa en Palm Beach- fueron: En el Atlántico, Harvey -categoría 4, con vientos sostenidos de 215 km/h-, Irma -categoría 5, 295 km/h-, José -categoría 4, 230 km/h, María, (categoría 5, 185 km/h).  En el Pacífico: Kenneth -categoría 4, 209 km/h-, Fernanda (categoría 4, 230 km/h) y Eugene (categoría 3, 115 km/h).

En la encíclica ‘Laudato Si’, el papa, igual se ocupó del cuidado y respeto de la “Casa común”, como de los efectos devastadores del cambio climático. Dijo: “El hombre es estúpido, es un testarudo que no ve”. Con una frase del Antiguo Testamento, concluyó: “El único animal de la creación que vuelve a meter la pierna en el mismo pozo es el hombre; el caballo no lo hace”, agregó: “Es la soberbia, la suficiencia y el ‘dios bolsillo’, que presiona las decisiones tomadas por dinero “, “¿Cuál la responsabilidad moral? Cada uno tiene la suya. Los políticos también. La historia juzgará las decisiones”.

La gran amenaza climática de los países amazónicos, tiene que ver con la deforestación. Fuente preponderante: las emisiones de gases, de efecto invernadero, que no tienen como origen solo la actividad económica, sino procesos migratorios sustentados en condiciones de pobreza. Es fundamental la conservación y protección de los ecosistemas de nuestros páramos, a efecto de garantizar la seguridad hídrica. Colombia cuenta con 37 -50 % del total de páramos del mundo-, lo que representa más de 2,5 millones de hectáreas de fábricas de agua. Nuestra gran riqueza: la mega-diversidad de ecosistemas.

Como acción de responsabilidad climática, se reconoce, la obligación de impedir que el cambio climático continúe, lo que da origen a un nuevo derecho, deriva de los Derechos de la humanidad y la sostenibilidad del planeta. Toda actividad humana tiene un costo ambiental, que compromete la estabilidad climática, y excede el ámbito local y nacional. El planeta es el bien jurídico a proteger, por encima del derecho privado a la propiedad, al lucro, a la propia soberanía, como derecho político.

Mario Arias Gomez, abogado

Por: Mario Arias Gómez 

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