¿Violación del Menor en Curumaní (Cesar), un espejo de nuestro resentimiento?

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El inicio de esta columna será una actividad que espero muchos la realicen, en la plataforma o en la red social que se haya replicado, dejen en los comentarios la respuesta de la siguiente pregunta: ¿Cómo se llama el niño de 4 años que fue violado y asesinado en el municipio de Curumaní (Cesar) el 07 de mayo de este año? – No sé vale usar Google- se que la gran mayoría no conoce la respuesta, muchos no se tomaron el tiempo de averiguar sobre el caso y es muy capaz que algunos apenas se estén enterando del suceso con esta columna. Lo que si estoy seguro es que la gran mayoría todavía recuerda el nombre de Yuliana Samboní, niña que también fue violada y asesinada y de la cual no tengo que profundizar en el suceso porque sé que muchos lo tienen trillado.  La comparación que hago de los dos casos es para analizar hasta qué grado somos manipulados por los medios, hasta que punto nos devora el resentimiento o si el título de país más feliz es nuestra autoprotección.

Se podría afirmar con toda certeza que somos manipulables por los medios nacionales e internacionales. Lo que ellos hacen mediático nosotros lo apoyamos para hacerlo a un más mediático y lo que ellos callan, solo pocos lo replican y con dudosa iniciativa hasta el punto que hay una parte de nosotros que aunque sepa que es mentira, quiere pensar que es verdad. El caso del niño en Curumaní que  muy bien cubrió el noticiero  RPT Noticias, y que además hicieron un llamado a distintos medios nacionales y a instituciones responsables como el ICBF a que se pronunciaran sobre el hecho, pero todo este esfuerzo no trascendió como se quería y se quedó en un escueto comunicado y una noticia sin importancia en los medios nacionales. Esto sustenta que estamos siendo plenamente manipulados ya que pocos se encargaron de replicar esta noticia, no crearon hastahg, no colocaron fotos de perfil como apoyo a la familia, no hubo la oleada de personalidades pidiendo justicia como en el caso de  #YoSoyYuliana la pregunta es: ¿por qué?

Será que el resentimiento nos está carcomiendo el alma y el corazón, podría formularse como pregunta deduciendo  que el gran factor mediático que logro diferenciar estos dos casos es el estrato social de la víctima y el victimario.  La lluvia de comentarios descaminados sobre el caso de Yuliana donde afloró más el resentimiento social económico que la empatía con los familiares de las víctimas de este atroz suceso. El caso del niño en Curumaní desnuda los sentimientos de muchos que no se mostraron tan afectados en este caso.

Un gran escudo o excusa es la afirmación de muchos de que somos uno de los países más felices del mundo, país donde echamos tierra a la noticia de un atroz crimen con la noticia de un gol de James Rodríguez o con la victoria de una etapa en el Giro de Italia por nuestro escarabajo Nairo Quintana o por algo que es aun más vergonzoso la noticia del nuevo look de Lionel Messi, noticia que fue registrada por los medios de información nacional  como de mayor importancia que la violación y asesinato de un menor de 4 años. Estamos haciendo todo mal, en estos casos se debe generalizar para lograr un mayor grado de reflexión, necesitamos fortalecer el amor propio, querer más nuestra tierra, nuestros niños, querernos más nosotros mismos.

Remate: definitivamente Macondo es la capital mundial de vallenato, donde le hacen un increíble seguimiento e investigación a una pareja de enamorados que cometieron la falta de hacer actos sexuales “indebidos”  dentro de un automóvil en plena luz del día. Pero a los ladrones de corbata que se roban la plata de la educación, salud, deporte etc.  No le hacen ninguna clase de seguimiento, ni investigación y mucho menos les interesa que se los hagan. Eso si es realismo mágico.

Por: Andy Romero Calderón

@andy_romeroc 

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