Mi madre: “La amorosa y tierna Teresa”

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Doña Teresa vda. De Marti y sus hijos José Julián Marti (Izq.), María Cristina Marti (en el centro de pie) y Armando Marti (Der.)
La madre es la persona más esencial de la humanidad .La que después de Dios, cuida y protege con su valiente amor nuestras vidas. Su sacrificio por nosotros es invaluable, sus enseñanzas sabias y su ternura infinita.

Este texto es de la pluma del escritor Armando Marti, autor del libro “Viajero Interior: Un Camino Simple Hacia la Serenidad Personal”*.

A mi madre…

El tiempo pasa y hoy quiero detener mi carrera para apreciar las cosas que en realidad son importante como reconocerte y agradecerte todo el apoyo incondicional que durante la vida me has brindado y expresarte con sencillas palabras lo que eres para mí:

El abrazo de Dios, una calle de piedras y ventanas con flores, un manzano en otoño rojo, el mar con seis azules, las dos treinta de la madrugada, un colibrí verde con alas plateadas, el asombro de vivir, la alegría de oírte entrar a mi apartamento. Un rosario, el olor del café con panes frescos, naranjas y mandarinas; ese milagro de sentirte viva un día más, de poder respirar sin angustia y soñar despertando tranquilo al saber que allí estás.

Un campo colmado de trigo, unas colinas bañadas por el sol, un caballo negro y libre, un perfume a “Opium” , la amiga más leal, la cómplice irreemplazable, la voz más arrulladora, las manos más cálidas. Mi gestora y formadora, una estupenda película de comedia, tragedia y valores, el amor servido en alimentos, esa mesa amable conteniendo sopas, tortas, postres, jugos, regalos y renuncias. Eres y estás en mis libros, mis apuntes y reflexiones, un cenicero, un bastón, en el susurro del viento y en cada Estación de Vivaldi.

Terelinda un nombre con el eco de mil voces en el cielo proclamando !Hijos míos! Unos ojos profundos y serenos, algunas lágrimas francas y un rayo rosado disparado directo desde tu corazón que hace blanco en el mío y lo alienta, sana y fortifica. Un atardecer … un amanecer y un nuevo comienzo … mil anécdotas, cien relatos, diez historias para sonreír … y a veces un miedo inmenso de que me faltes, un domingo o un lunes sin tu presencia, dolor inmenso de una posible ausencia, aliviado con la esperanza de gozar juntos la eternidad en familia … por fin en familia. El mayor premio que me regala el Universo, representado en mi madre … una joya, un tesoro, un beso de Jesús guardado en una cajita hermosa, que es tu alma y que yo adoro …

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*Viajero Interior: Un Camino Simple Hacia la Serenidad Personal”

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