‘Crucial martes electoral’

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El Capitolio de Estados Unidos, sede del Congreso.

Por mario arias gómez.

Este martes (06 de noviembre), se reajusta el mapa político estadounidense, al renovarse la Cámara de Representantes -435 miembros, más 6 delegados sin derecho a voto-, número congelado, a pesar que, en los inicios, correspondía un representante por cada 30.000 habitantes. Igualmente se remoza un tercio del Senado (35 de 100). Cada estado elige dos miembros, por escrutinio mayoritario uninominal, por un período de 6 años, reelegibles, independiente de su población, renovables por tercios cada 2 años. Así mismo se eligen 36 gobernaciones; 87 asambleas estatales; y 5 alcaldías, cuyo terminante resultado, entraña, que el país continúe o no, encadenado al insensato e inescrutable comediante de peluquín, que mal los dirige.

El burro demócrata y el elefante republicano: la historia de los dos símbolosFoto: El burro (símbolo demócrata) y el elefante (símbolo republicano). Composición actual: Cámara, Republicanos (241); Demócratas (194) + 6 Delegados y el Comisionado residente de Puerto Rico. Senado: Republicanos, 51 por 47 demócratas, 2 independientes, ligados a los demócratas. Todos elegidos por el pueblo. En algunos estados, el gobernador, en caso de vacancia, designa al sustituto.

En este momento de polarización extrema, el presidente estadounidense Donald Trump, se juega el todo o nada, si pierde el control de una o las dos cámaras, ipso facto, queda por el resto del mandato, maniatado y la reelección embolatada, de ahí que haya tomado la elección, como un plebiscito sobre sí mismo. La derrota, pondría a los republicanos al borde del abismo; la victoria -por el contrario- aplastaría sin remedio a los demócratas. Razón de su ingente actividad mediática, arengando, azuzando el miedo contra la ‘temida’ inmigración. Un posible triunfo de los demócratas “radicales”, traería -asegura- una ola de incertidumbre izquierdista. Solo, entre el 6 y 17 de octubre, programó 18 mítines, en los que votó, lenguas de fuego, contra las imparables marchas provenientes de Centroamérica.

Frenética actividad desplegada por el todopoderoso e inescrupuloso multimillonario, que tiene claro que, un descalabro en las ‘midterm’ (término referido a los comicios de mitad del período), las consecuencias son inimaginables, dado que los demócratas, podrían impulsar las investigaciones diferidas a sus finanzas; los presuntos delitos relativos a la trama rusa; la compra del silencio de las dos ‘fufuruchas’, con las que supuestamente tuvo relaciones extramaritales, abriéndose la posibilidad, a un seguro proceso de destitución​ o residenciamiento (‘impeachment’).

La lucha se concentra básicamente en 70 distritos republicanos, donde los demócratas precisan ganar al menos 23, para alcanzar la mayoría en la Cámara. En el Senado, deben conservar los 49 escaños actuales, y arañarles dos curules como mínimo a los republicanos. Balance que será un preaviso de lo que podrá ocurrir en las presidenciales de 2020. De ahí el afán por cortejar, conquistar, engatusar, lisonjear a los activistas de distintos orígenes: Nativos, judíos, árabes, asiáticos, ambientalistas, estudiantes, gais, lesbianas, los 29 millones de latinos, habilitados entonces para dicha elección; mujeres, mulatos, negros, sindicalistas, la ‘Coalición Arcoíris’, que reapareció exitosa en 2008 y 2012, en las dos elecciones de Obama.

La comunidad LGBTQ, puede contribuir a la supremacía demócrata, pues presenta una inusitada cifra récord -400 candidatos-. A la vanguardia están igualmente las mujeres que presentan -esta vez- un sorprendente número de candidatas a la Cámara Baja y al Senado: En total 256, de ellas, 197 demócratas y 59 republicanas. 70 demócratas compiten en estados republicanos, 63 en estados demócratas, 13 en estados impredecibles. A su favor está que el 58 % de las damas participantes, son demócratas, y el 33 % republicanas. Entre los hombres, el 50 % son republicanos, 42 % demócratas. La diferencia es importante, desde 1964, el número de mujeres votantes ha sobrepasado al de los hombres.

The New York Times, válidamente concluye: “No solo es un referendo sobre el rumbo que tomará el país, sino una prueba de donde se fijarán los límites entre la decencia y la desvergüenza”. Certamen que tendrá incidencia sobre múltiples aspectos de la vida nacional, especialmente en la Justicia, en razón, a que puede facilitarle a Trump, culminar la toma del Tribunal Supremo, compuesto por nueve magistrados vitalicios, (actualmente 5 conservadores por 4 progresistas), dos nombrados por el presidente y confirmados por la mitad más uno de los votos del Senado, (de ser necesario, desempata el vicepresidente); asalto iniciado hace dos años, con las postulaciones y aprobaciones de, Neil Gorsuch, juramentado el 10 de abril/2017, y el cuestionado, Brett Kavanaugh -acusado de abusos sexuales-, posesionado el 6 de octubre.

Actualmente, el 39 % ha mejorado su opinión respecto al Partido, influenciado por el fenómeno Trump, frente a un razonable 18 %, que piensa lo peor.

Bogotá, D. C. 04 de noviembre de 2018

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