Prosigue Calvario de Toludeños por Retraso de Obras en Ruta al Mar

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El Peaje La Caimanera, ubicado entre las poblaciones sucreñas de Tolú y Coveñas ha causado grandes perjuicios a la actividad turística y comercial de Tolú.

Una Semana Santa más y los habitantes de Santiago de Tolú, en el Departamento de Sucre, de nuevo, resultaron afectados no solo en sus ingresos, sino en el flujo de turistas.

Cualquier desplazamiento en el Golfo de Morrosquillo hoy padece las consecuencias del altísimo valor del peaje, del pesimo estado de la vía entre Tolú y Toluviejo, y la más grave de todas, el retraso en iniciar realmente las  obras de construcción de la nueva vía.

EL VIACRUCIS DE UNA POBLACIÓN SIN EMPLEOS PARA LOS HABITANTES DEL GOLFO

El hecho por el cual hoy más se quejan  los habitantes de Tolú, es la falta de consideración por parte de constructora Cóndor con los oriundos de la región, además de las consideraciones expuestas antes, padecen la falta de oportunidades de empleo y se quejan constantemente, porque al parecer la Concesión Ruta al Mar tiene por hábito trasladarse a las poblaciones donde debe ejecutar sus obras, con una planta de personal de confianza que va mudando de sitio en sitio, afectando las oportunidades de trabajo de profesionales de la región que resultan desplazados por esa nómina móvil que dicha Concesión hoy tiene en Tolú, dejando tan solo para los criollos salarios menores y pocos empleos de categoría inferior. Tienen, por ejemplo, un edificio lleno de puros empleados paisas o santandereanos y solo la muchacha de los tintos en sucreña.

LAS PROMESAS FRENTE A LOS HECHOS Y LAS REALIDADES

Los Toludeños, acostumbrados desde tiempo, a la centenaria tradición del denominado “Paso del Jueves Santo”. Una procesión, donde el Nazareno crucificado recorre su viacrucis por sus calles sobre un pesado atril de madera de casi dos toneladas.

El  llamado “Paso del Jueves Santo”, es tan pesado, que para mantener en alto se necesitan un centenar de fornidos hombres criollos, que desde las doce de la noche hasta las seis de la mañana, mantienen sobre sus hombros el inmenso peso de la armadura  confeccionada en madera de guayabo silvestre.

El Paso de Jueves Santo es una pesada escultura de más de dos toneladas.

Son muchos los que opinan, que si bien el “Paso del Jueves Santo”, es una devoción incrustada en el alma de todos los oriundos, el peso de la cruz de un peaje costoso, se ha convertido hoy para ellos en el deterioro de su economia.

La reducción del turismo. Los hoteles vacios, otros sin llenanar su cupo. Los almacenes que no venden. Las mercancías de la economía informal que se queda en la calle por falta de compradores. Un pueblo de bicicleteros, artesanos, pescadorees  y con muchos paisas, que por culpa de la demora en las obras de esta vía, creen que si el otro año tienen los escasos ingresos que le entraron este año, no solo la población hotelera, sino también la comercial desaparecerán para próxima Semana Santa.

PALABRAS AL VIENTO

Cuando los Toludeños fueron convocados el pasdo 5 de marzo al hotel Playamar, por parte de la Concesión Ruta al Mar, muchos saltaron de alboroso, pues la convocatoria por parte de  funcionarios de Ruta al Mar, tenía por objetivo informar a la comunidad de este Municipio sobre el inicio de las obras de la nueva vía.

La alegría les demoró poco a todos los asistentes a la famosa socialización de “inicio de obra”.  Los funcionarios designados por la Ruta al Mar para efectuar dicha reunión defraudaron a la asistencia cuando no fueron capaces- despues de casi dos años y medio de la firma de acta de inicio- de responderle a los asistentes las preguntas que efectuaron sobre el definitivo trazado de la vía entre el Porvenir, en Coveñas  y el Municipio de Santiago de Tolú.

Como si fuera poco, el tal “inicio de obra” que describieron, solo hacia referencia a una escueta tala de árboles, acompañada de un simple cercamiento de linderos.

Se ha hecho notorio y es corrillo de voces, que la Concesión Ruta al Mar, cuando trata de evadir circunstancias comprometedoras o que la población requiere de aclaración, tiene como repertorio acostumbrado la excusa por parte de sus funcionarios quienes alegan que no se encuentran autorizados para responder la mayoría de las preguntas que les hacen en los auditorios que ellos mismos convocan.

TOLÚ UN PUEBLO PROTAGONISTA Y PARADÓGICAMENTE VÍCTIMA DE LA RUTA AL MAR

Entre muchas poblaciones que podían existir en Antioquia, Córdoba y Bolívar para ser seleccionadas como sitio de lanzamiento del macroproyecto vial, el escogido para tan magno acontecimiento fue el departamento de Sucre.

Santiago de Tolú, fue el gran epicentro del show estatal, cuando el 15 de diciembre del año 2015, en su Plaza Principal frente a la iglesia, se firmó el acta de inicio del Contrato. Colombia entera se emocionó con la gran noticia de tan importante vía y billonaria inversión.

Aun retumban en los oídos de muchos las esperanzadoras palabras del hoy cuestionado exdirector de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), Luis Fernando Andrade Moreno. Ese día todos los Toludeños le escucharon decir:

“Durante los 5 años de ejecución de este corredor vial se generarán más de 4000 empleos directos y 2500 indirectos generando progreso y bienestar para los habitantes de las zonas de influencia”.

Pero el director de la ANI,  no fue el único con palabras esperanzadoras, el Diario El Universal de Cartagena atribuyó a miembros de la Concesión Ruta al Mar S.A.S la siguiente expresión: “El representante del Consorcio Construcciones el Cóndor, que será el encargado de ejecutar las obras de la Autopista Antioquia – Bolívar, se comprometió con el Vicepresidente y con los Toludeños asistentes al evento, a adelantar las obras en los tiempos trazados en el cronograma y con altos estándares de calidad”.

Al parecer nada de lo dicho por tan altos funcionarios ha resultado ser tan bello para los Toludeños. Sus juventudes, sus profesionales y la mano de obra menos calificada deambulan por las calles del pueblo sin nada que hacer y queriendo trabajar. Al igual que la moral del exdirector de la ANI, todas estas palabras se las ha llevado la brisa del mar.

EL PEAJE DE LA CAIMANERA ACABÓ CON EL TURISMO DE TOLÚ

Héctor Conde, presidente de la Asociación de Hoteleros de la región, al ser entrevistado sobre el balance de la Semana Santa para el gremio expresó: la afluencia de turistas en Tolú disminuyó en un 30 o 35 por ciento debido al pago del peaje de La Caimanera a 12 mil pesos por ida y lo mismo por la vuelta. Al al ser preguntado sobre si notaba un avance en la construcción de la Ruta al Mar, en territorio Toludeño, dijo las obras están quietas, “todo sigue igual y no se ve ningún movimiento, no han empezado a trabajar”.

 

Leonor Olascoaga, administradora del hotel El Velero de Tolú, dijo que esta Semana Santa la actividad hotelera en la ciudad estuvo floja por el pago del costoso peaje y la gente prefirió quedarse en Coveñas.

Leonor Olascoaga

La ejecutiva también cuestionó la demora en la construcción de la nueva vía que debe construir la Ruta al Mar en inmediaciones de su Municipio, afirmando que las obras están muy demoradas.

 

EL RETRASO DE LAS OBRAS ES INJUSTO: ARRÁZOLA

La Otra Cara también consultó la opinión del empresario sucreño Emiro Arrázola, reconocido como uno de los impulsadores principales del nuevo Aeropuerto ampliado de Tolú, pero además férreo luchador ante la Concesión Ruta al Mar para que inicie las obras en ese territorio del Golfo del Morrosquillo.

El empresario Arrazola, considera que los Toludeños son los que más caro han pagado su cuota de sacrificio con el actual peaje de la Caimanera, por eso pide una inmediata acción de reparación del Gobierno y la Concesión Ruta al Mar para esa perjudicada población Sucreña. Propone que los frutos de dicho peaje se inviertan en obras en su entorno, en especial, en las nuevas vías que consagra el trazado de la ruta Antioquia- Bolívar, en el departamento de Sucre.

LA CONSTRUCCIÓN DE LA VÍA Y SUS NUEVAS DERIVACIONES

Arrázola, que tiene bien claro como debe desarrollarse el Golfo y su importancia respecto al futuro del departamento de Sucre, enfatizó: “Gran parte de la infraestructura vial del mundo se ha construido con peajes. Panamá es la demostración eficiente del cobro de un peaje, desde luego marítimo. El beneficio de ese peaje Panameño es universal, pero sobre todo y ante todo un país y sus gentes son beneficiados”.

Emiro Arrázola

“En el caso de nuestro golfo, estamos absolutamente convencidos, que el futuro de nuestro departamento está a partir del mismo con la integración de esa vía diseñada, combinada con el Aeropuerto de Tolú ampliado y moderno, al igual con la explotación del puerto donde opera hoy la empresa Argos”.

El empresario local agregó: “Si consideramos la vía fundamental es porque visualizamos un “mamonal del golfo” en ese territorio”.

“Si lo vemos como vital,  es porque sabemos que el nuevo tráfico entre la Costa y el Interior se acortará y enrumbará por esa nueva vía acortando distancias y aumentando los flujos vehiculares por tierras del Golfo”.

LA DEMORA CAUSA UN DAÑO COLATERAL
Según Emiro Arrázola, “el atraso de la construcción de la vía perjudica, no solo a los habitantes de Tolú y el Golfo, sino a todos el departamento. Su daño colateral es más profundo. Su retraso causa daño a nuestras aspiraciones para que mañana el Gobierno Nacional, en los alrededores de la nueva vía entre Coveñas y San Onofre (Sucre), se convierta en un corredor de Zona Franca que genere empleo, industria y desarrollo”.
“La demora en la construcción de la vía, perjudica el pensamiento de aquellos, dentro de los cuales me incluyo, que creemos podemos convertirnos en la despensa de Panamá, a 22 minutos de esos dólares por el nuevo Aeropuerto”.
“La vía urge, porque a partir de su construcción, se puede corregir el rumbo equivocado de quienes pensaron hace un tiempo que lo acertado era crecer hacia Corozal, buscando el río Magdalena, o hacia Sampués, para buscar el Sinó o el San Jorge, cuando lo correcto era buscar hacia el mar a quince minutos”.
“Tolú y sus gentes han padecido el calvario de un peaje. Es el momento de que sus pobladores sean reparados en sus sacrificios con la construcción de las obras que consagra el APP, que estipula el trazado, y las nuevas vías en Sucre que hacen parte del contrato de la Ruta al Mar”.
Finalmente Arrázola advirtió: el daño causado a los Toludeños  de no iniciarse pronto las obras no solo se convertirá en irreparable. La gravedad que debemos percatarnos es que su demora empieza a perjudicar el crecimiento, el desarrollo y el empleo de todo un departamento, porque a partir de la construcción de dicha obra nos proponemos no solo plantear que el Aeropuerto ampliado de Tolú sea nuestro aeropuerto principal, también debe convertirse a la vuelta de unos años en alterno de Cartagena. En aeropuerto internacional. En que Sincelejo no tenga más de veinte kilómetros para gozar del mar. En la búsqueda de la vía al mar, bordeándolo, hasta Cartagena, de manera parecida a la hoy existente entre esa ciudad y Barranquilla por el mar”.

Definitivamente, Arrazola y otros empresarios de la zona, tienen muy claro los beneficios y el futuro que tiene el Golfo con la nueva vía, por eso, según ellos, hay que insistir en la iniciación real de la construcción de la Ruta al Mar con las maquinarias necesarias.

Los Toludeños, por ahora, viven un verdadero Viacrucis que no terminó con la Semana Santa…

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