Comunidades indígenas, esperan ser escuchadas en los diálogos de La Habana

Konuco y Chagras

 
 La paz está siendo construida ¿por todos? o ¿por quiénes? y de ¿qué manera?

Se define si se acepta o no la solicitud de las comunidades indígenas, de ser invitados a Cuba y ser escuchados así de manera directa dentro de las conversaciones de paz y no sólo se tomen determinaciones en cuanto a sus intereses, a partir del diagnóstico que se ha hecho dentro de la comisión interétnica para la paz, en donde fueron unificados en la plataforma conjunta con la población Afro.

En Colombia residen según datos del DANE, 1.392,623 indígenas que corresponden al 3,43 % de la población del país, identificados en 710 resguardos ubicados en 27 departamentos, que ocupan una extensión territorial nacional de aproximadamente 34 millones de hectáreas, es decir el 29,8 %. En estos datos radica la importancia y la razón de ser de la petición hecha por las comunidades indígenas, quienes ven que están jugando con su suerte, sin que se considere su interpelación o aceptación de las decisiones que se tomen al respecto con sus intereses, pues existe la inquietud válida y prominente, que al no poder incidir en las determinaciones estipuladas para su población, no se incluya temas o se tomen a la ligera propuestas de vital trascendencia para sus comunidades.

Ahora bien, si el Gobierno y las Farc hablan de paz, no es acorde se tome la participación de las comunidades indígenas de una manera que es poco cortes y muestra un interés de igual manera a como han sido tratada la población indígena: minoritario. Así que se puede hacer aquí la pregunta ¿la paz es sinónimo de exclusión?, sin duda todos coincidiríamos en decir: ¡de ninguna manera!, y aunque ésta pregunta se la radicáramos al Gobierno o las partes expuestas en la mesa de la Habana, tratarían de defender su postura de estarle dando “predilección”, lo cual no es una excusa válida y si más bien ofensiva y hasta racista.

Y que hay acerca del proceso de paz que está en proceso “final” de acordarse, el cual está definida como de: Paz territorial, ¿no tendría entonces incidencia directa la comunidad indígena quien abarca un porcentaje considerable dentro del territorio nacional?, me pregunto de donde entonces se tomó la valiente decisión de acoplarlo como dentro de “una caja de pollos” y entiéndase no es peyorativa la alusión, dado que quiero reflejar la incomodidad que los grupos minoritarios sienten al estar amalgamados, apretados entre sí, y quienes esgrimen sus propuestas entre todos, esperando tal vez pueda algunas de sus inquietudes ser consideradas en una mesa que bien se asemeja a un banquete de “ricachones”, del cual tratan de alimentarse con las migajas la población Colombiana.

Tomado del periódico indígena El Konuco & Chagras

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