El Aborto en la Constitución y en La Biblia

El que ama no mata a un feto ni a ninguna persona después de haber nacido (Mateo 22:36-40).

 
Eduardo Padilla Hernández.

Si María de la Concepción Palacios de Aguirre Ariztía-Sojo y Blanco de Herrera, madre de Simón Bolívar, hubiera decido abortar el feto de futuro libertador, el mundo se habría privado de las hazañas fascinantes que protagonizó el paladín venezolano; y hoy los países bolivarianos fueran una extensión o provincia de España todavía.

Lo mismo habría sucedido si María, la madre de Jesús, hubiese sido lapidada por la crueldad imperante de la ley de Moisés, que imponía pena de muerte a las mujeres adúlteras; pues ella estando comprometida con José, salió embarazada del Espíritu Santo. Si los ojos del entendimiento de José no hubiesen sido alumbrados, y él no hubiera comprendido la situación, la madre y el feto hubieran sido ejecutados, y, como consecuencia, en la actualidad no existiera el cristianismo.

Afortunadamente, en el Nuevo Pacto de Gracia, Jesús ordena amar a Dios, al prójimo y a uno mismo. Y, como es lógico, el que ama no mata a un feto ni a ninguna persona después de haber nacido (Mateo 22:36-40).

Los líderes mundiales, tanto del pasado como de la actualidad, han maquinado un designio siniestro para reducir la tasa de natalidad en todos los pueblos de la Tierra. Este plan no es sólo un proyecto aislado tendiente a la despenalización del aborto en diversos países, sino también en organismos internacionales de las “ligas mayores” como la ONU, tal como lo consignó, por unanimidad, un grupo de expertos en derechos humanos de ese organismo en Ginebra el 28 de septiembre de 2018: “Los Estados de todo el mundo deben actuar ahora para despenalizar el aborto y hacer todo lo posible para garantizar que las mujeres y las niñas tengan derecho a tomar sus propias decisiones sobre el embarazo”.

El lunes 2 de marzo, en el “entablado” de la Corte Constitucional, se enfrentaron un pro-aborto y una pro-vida. En una esquina, el magistrado Alejandro Linares, quien planteó en su ponencia que se despenalizara el aborto antes de las 16 semanas de gestación. Mientras que en la otra esquina, la abogada Natalia Bernal, quien, en sus dos demandas, buscaba prohibir el aborto en todos los casos, bajo el argumento que existe vida en el vientre materno y se debe respetar. Bernal sostiene que todos los seres humanos tienen derecho a nacer, y que ninguna autoridad es superior en la sociedad para decidir quien vive y quién muere. Ella asegura que esta actitud le abre las puertas a los genocidios.

De todos modos, en este combate jurídico, la Corte se declaró inhibida. Y el aborto sigue tal como estaba en el Código Penal de Colombia, que aún tipifica como delito el aborto cuando se realiza por fuera de las tres causales establecidas. Y las penas van entre 16 y 54 meses.

Estas causales son:

Primero, cuando un certificado médico demuestre que la vida de la madre se encuentra en riesgo.

Segundo, cuando los estudios o exámenes previos demuestren que el feto tiene malformaciones.

Y tercero, cuando el embarazo sea producto de un abuso sexual, una relación incestuosa o una inseminación artificial no consentida.

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