¿Es Hora de Una Mujer Alcaldesa para el Área Metropolitana de Bucaramanga?

Las damas que aspiran al poder en esta zona del país. Arriba, de Izq. a Der. Esther Vega, Luz Elena Mojica, Azucena Rodríguez y Ángela Hernández. Abajo, de Izq. a Der. Johana Chávez, María Mercedes Muñoz y Claudia López.

 

 

UNA MODA PARA PERPETUARSE EN EL PODER POR PARTE DE LOS POLÍTICOS TRADICIONALES O EL VERDADERO EMPODERAMIENTO DE LA MUJER EN LOS GOBIERNOS LOCALES.

Por  Magda Amado Gaona.

Charles Moore, biógrafo de la exmandataria inglesa Margaret Thatcher, “la Dama de Hierro”, afirmó que “ella creía que las mujeres eran superiores a los hombres. Es algo que me dijo abiertamente. Creía que las mujeres sabían cómo hacer las cosas y que ellas entienden el mundo mejor que los hombres. Tenía una gran confianza en su éxito, en parte porque era mujer. Sabía que sería un impedimento, por un lado, pero que las consecuencias últimas serían mejores”. No se equivocó la llamada Dama de Hierro porque las mujeres son líderes naturales que generan beneficio para la comunidad desde el hogar base de la sociedad y hoy se les reconoce ser componentes imprescindibles para el desarrollo.

La idiosincrasia cultural mundial y local se sigue expresando bajo un matiz de machismo discriminatorio frente al incursión de la mujer en la política, lo cual ha llevado a diferentes organismos internacionales y locales, la necesidad de acudir a la expedición de normas para coadyuvar un cambio cultural respecto a la equidad de género. Las mujeres tenemos derecho de participación política en igualdad de condiciones, con exigencia de respeto en el ejercicio de esta actividad, es hora de extirpar totalmente su discriminación.

La participación de la mujer en la política, es un Objetivo de desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 prescritos por la ONU, por ello nuestro legislativo expidió normas que buscan la equidad de género y en concreto abrir las puertas de dicha participación en todos los niveles de la estructura política del Estado. En Colombia actualmente las mujeres somos más de la mitad de la población, y el área metropolitana de Bucaramanga no es ajena a esas cifras mayoritarias conforme al censo electoral. En el año 2015, se eligieron 134 mujeres Alcaldesas de un total de 649 inscritas entre 4.636 candidatos para los 1098 Municipios, lo cual representa un 12% de participación de las mujeres en los Gobiernos locales.

Las mujeres que aspiran a gobiernos locales, sufren la discriminación y estigmatización por presunta falta de capacidad para gobernar generada de diferentes razones entre ellas, ser la esposa “de”, ser profesional sin experiencia en lo público o privado, ser mama, ser gorda, ser flaca, ser bonita, ser fea, con dinero, sin dinero, entre otras calificaciones que no demeritan la opción de una candidatura eficaz a cargos de elección popular. Empero también encontramos el uso de la mujer en el ámbito político como solución para recuperar el poder o llegar al poder de la política tradicional atacada por el voto de opinión y la necesidad de cambio.

Actualmente se observa en el panorama político, el ser elegido en cuerpo ajeno a causa de escándalos de corrupción, aumento del voto de opinión, necesidad de cambio de caciques políticos, no ser identificado con partido político para demostrar independencia, por ello entonces se recurre a seleccionar candidatos títere que garanticen poder en la política, y en la mayoría de casos ese candidato resulta ser una mujer, la esposa, la sobrina la cuñada, la hija, la exnovia, la amiga, la hermana, la amiga etc.

En el área metropolitana encontramos varias mujeres, candidatas a los gobiernos locales de Bucaramanga, Girón y Floridablanca, mujeres desde ya valientes al ingresar al ruedo político que se caracteriza por ser un espacio impregnado de negatividad expresado en críticas, odios, agresiones, guerras, batallas, desprestigio, amenazas, estas mujeres valientes además de cargar con esta negatividad deben cargar con la discriminación y subvaloración por el hecho de ser mujeres, y en especial por sus vínculos con el sector político tradicional.  Estas mujeres deben ser escuchadas y respetadas, deben ser apreciadas en igualdad de condiciones, valoradas como mujeres profesionales, madres competentes con deseos de aportar al desarrollo de una sociedad, pero para ello gran esfuerzo deben realizar estas mujeres para demostrar al votante que no son títeres de la política tradicional.

Las mujeres a las que nos referimos, todas profesionales y madres, son: Por Bucaramanga, Claudia Lucero López Rodríguez, esposa del Senador Miguel Ángel Pinto y exdirectora del Directorio Municipal del Partido liberal; Luz Elena Mojica Gamboa, exconcejal de Bucaramanga; Johana Chávez, exrepresentante a la Cámara; Esther Vega Blanco, hermana de la exsecretaria de Hacienda municipal Martha Vega. Para el Municipio de Floridablanca, María Mercedes Muñoz Ayala, esposa del exalcalde de Florida Néstor Díaz Barrera, y Ángela Hernández, diputada partido de la U y exconcejal de Floridablanca. Y para el municipio de Girón, Azucena Rodríguez, esposa del exalcalde Héctor Josué Quintero.

La política no es una jefatura de hombres, estas mujeres valientes que ingresan a la contienda electoral, tienen sus propias historias, son mujeres capaces, inteligentes, que al igual que los hombres tienen la capacidad incuestionable para dirigir un municipio. Se debe dejar el machismo tanto de hombres como de mujeres al desconfiar de las capacidades y habilidad de una mujer para ser líder, para ser la primera autoridad de un Municipio no siempre la primera dama; es evidente la subvaloración de la mujer en la política regional tanto por la comunidad como por los mismos dirigentes políticos.

Es un reto para estas mujeres, desligarse de sus esposos, de su familia política y en general de la política tradicional, y lograr demostrar su autonomía, su liderazgo, fortaleza, decisión e independencia para ser escuchadas y respetadas en el campo electoral. ¿Será esta vez el principio del fin de la hegemónica masculina en los municipios del área metropolitana de Bucaramanga?

Una tarea difícil para estas mujeres que se enfrentan en cada Municipio por coincidencia a hombres jóvenes estructurados para gobernar con gran respaldo electoral. Deben entonces, no defraudar y demostrar que no son candidaturas en cuerpo ajeno, ni títeres de un grupo político generado por el poder de sus familias o el respaldo de la política tradicional.

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