Quién Ganó y quién perdió en las Elecciones Europea


 
Las elecciones europeas y otros comicios celebrados en Europa el 29 de mayo revelan el auge de la derecha y la extrema derecha en el continente, pero también la grave crisis de los partidos tradicionales, como los socialdemócratas y los conservadores o demócratas cristianos, que hasta ahora habían dominado la escena política en el continente.
Por Ricardo Angoso.

Después de la Segunda Guerra Mundial y quizá como consecuencia de la misma, en que los europeos querían huir de los extremos políticos que habían provocado la contienda, los socialdemócratas y los conservadores se alternaron en el poder en casi toda Europa y dominaron la escena política casi sin discusión. Ahora, sin embargo, un gran cambio ha sacudido al viejo continente y nunca se había visto en más de medio siglo de historia de las instituciones europeas un vuelco tan radical. Los viejos partidos tradicionales se hunden hasta niveles desconocidos y y no controlan el legislativo europeo, emergiendo nuevas fuerzas de corte nacionalista o populista en su lugar que les desplazan o les llevan a la irrelevancia, electoralmente hablando, mientras que los partidos comunistas desaparecen o son ya reliquias del pasado. En la Europa del Este postcomunista, por ejemplo, han desaparecido totalmente de la escena política; sobreviven solamente en los parques jurásicos ibéricos, como Portugal y España. Paradojas de los nuevos tiempos.

  1. Victorias significativas de la derecha. En las últimas elecciones lo más significativo quizá hayan sido los grandes éxitos obtenidos por varias fuerzas de la derecha -ninguna adscrita a los populares europeos- en varios países de Europa. En Francia, por ejemplo, el Reagrupamiento Nacional -que sustituye en sus siglas al viejo Frente Nacional- consiguió  casi el 24% de los votos y 22 escaños en el Parlamento Europeo. El Partido del Brexit, del incombustible y carismático Nigel Farage, obtuvo el 31% de los votos y 31 escaños, machacando a los dos partidos tradicionales -conservadores y laboristas-, que entre ambos apenas llegaban al 23%. También en Austria, Bélgica, Hungría -con rotunda victoria del controvertido Viktor Orban con mayoría absoluta y 52% de los votos-,  Irlanda, Italia, Polonia y Rumania, junto a otros países, las derechas locales en sus distintas versiones arrasaron. Ni rastro de la vieja izquierda.
  2. Los partidos tradicionales pierden fuerza y no controlan el parlamento. Las dos familias tradicionales que hasta ahora controlaban el parlamento -el Partido Popular Europeo y los socialdemócratas- pierden fuerza y sobre todo el control del parlamento que hasta ahora les permitía elegir a los altos cargos del embrollo comunitario y alternarse en los cargos sin interrupción en función de la cuota política que obtenían en el legislativo europeo. Eso se acabó, ahora harán falta grandes pactos y acuerdos con otras fuerzas políticas, principalmente con los liberales y los verdes. Los populares pasan de 221 miembros en el parlamento a 179, mientras que los socialdemócratas se desploman desde los 191 hasta los 150.
  3. Aumento relevante de los verdes. Los partidos ecologistas o verdes han obtenido un excelente resultado en las últimas elecciones, en donde consiguieron importantes avances en Alemania, Francia y el Reino Unido. En Alemania ya son la segunda fuerza política, con 21 diputados en Bruselas y más del 20% de los votos, y en Francia se han convertido en la tercera con el 13% de los votos y 12 eurodiputados. Aparte del éxito en el Reino Unido, con más del 12% de los votos y 11 parlamentarios, los verdes consiguen una buena representación en Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Países Bajos y Suecia. Los verdes pasan de los 50 eurodiputados que tenían a los 70, casi el 10% del Parlamento Europeo.
  4. Buenos resultados para los movimientos antisistema y populistas.  Pese a que quizá ya no serán determinantes, por la heterogeneidad de sus objetivos y porque no constituyen un bloque compacto y homogéneo con objetivos comunes, partidos como el Movimiento 5 Estrellas -tocado pero no hundido-y  el Partido del Brexit han logrado notables éxitos, con el 17% y el 31% de los votos en Italia y el Reino Unido, respectivamente. Entre estos grupos, también hay que reseñar a la Nueva Alternativa para Alemania y al Partido de la Libertad de Austria, cuyos 11 y 3 representantes, respectivamente, constituyen un buen resultado.
  5. Declive progresivo de la izquierda. La noticia para la izquierda europea no es donde han obtenidos buenos resultados sino donde  no han desaparecido quizá para siempre. La izquierda no socialdemócrata pasa de los 52 eurodiputados obtenidos en las elecciones del 2014 a los 38 obtenidos en la última cita electoral, que se reparten, principalmente, entre Alemania, Chipre, España, Finlandia, Francia, Grecia, Portugal y República Checa. Más del 70% de los miembros de este grupo parlamentario serán alemanes, españoles, franceses, griegos y portugueses. Y un cinco por cierto de sus miembros en el Parlamento Europeo, nada de nada para determinar políticas y cargos. Un fiasco, dicho sea de paso.
  6. Los liberales resucitan. El grupo parlamentario liberal en el legislativo europeo pasará de los 67 miembros que tenía en la pasada legislatura a 107, destacando los importantes éxitos obtenidos por esta familia política en el Reino Unido -con 16 eurodiputados y más del 20% de los votos-, Francia con el presidente Emmanuel Macron a la cabeza y España, donde Ciudadanos funge como su marca electoral y aportó siete eurodiputados y el 12% de los sufragios a nivel  nacional, entre otros éxitos.También cuenta con una buena presencia en varios Estados de la Unión Europea, tales como Austria,  Eslovaquia, Finlandia, Dinamarca, Letonia, Lituania, Países Bajos y Rumania, mientras que en otros, como Alemania,  son ya una fuerza irrelevante con un ajustado cinco por ciento.
  7. Claro dominio de la derecha en la escena europea. Queda claro, a tenor del nuevo mapa parlamentario que queda en la Eurocámara, que el dominio del centro derecha es absoluto y casi total en el legislativo europeo, aunque harán falta grandes consensos y acuerdos para que unas formaciones tan dispares y con objetivos tan diferenciados puedan llegar a acuerdos para sacar adelante sus políticas y elegir cargos de responsabilidad para las instituciones europeas. La derecha manda, tiene más del 50% de los eurodiputados.
  8. Los grandes pactos serán a tres: socialdemócratas, liberales y populares. Será mucho más fácil que el bloque central o centrista de la Eurocámara conformado hasta ahora por socialdemócratas, liberales y conservadores del Partido Popular Europeo, que tienen 436 asientos de los 751 de la institución, lleguen a acuerdos que no embarcarse en estériles conversaciones con formaciones como el Movimiento 5 Estrellas italiano o el Partido del Brexit británico que seguramente no llegarían a ninguna parte. Queda por ver en esta legislatura el papel que tendrán los verdes, si es que finalmente las tres principales fuerzas deciden sumarles a futuros pactos y compartir esferas de responsabilidad con los mismos en las futuras instituciones. ¿Serás capaces? El papel de los gobiernos, incluido el de Pedro Sánchez liderado el grupo socialista europeo, será determinante, pero sin perder de vista que ya se han sentado las bases para un gran pacto entre socialistas y liberales tras una suerte de acuerdo entre Macron-Sánchez tras las elecciones europeas para repartirse los cargos en la Unión Europea (UE).
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