El Gobierno debería cobrarles a los indígenas los daños en la Panamericana y el Cauca

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El Gobierno Nacional, en cabeza del presidente Iván Duque, logró acabar con la protesta de la Minga indígena en el Cauca promovida por los nativos de la región y otros, que le exigían al Ejecutivo una gran candidad de billones de pesos del presupuesto de la Nación y más tierras para sus comunidades.

Los peticiones de los nativos, liderados por el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), eran de 4,6 billones y 41.000 hectáreas de tierras más para las comunidades de ese departamento, cuyo costo sería de $138.870 millones. Hay que recordar que el propio Presidente Duque confirmó que dicho Consejo ya cuenta con 300.000 hectáreas, lo equivalente a dos veces la extención de Bogotá en tierras.  Sin embargo, pretendían más. De cumplirse sus demandas, cada indígena (incluyendo los niños) quedaría 1,8 hectáreas.

En casi un mes de paro o protestas, los indígenas y aliados destrozaron la Carretera Panamericana que une al interior con el sur de la patria y países vecinos. Además, con múltiples actos vandálicos o terroristas, destruyeron toda clase de bienes o mercancías de particulares y afectaron el comercio en la capital Popayán, el Cauca y otros departamentos, bajo la exigencia de que el mismo Duque debería reunirse con ellos y solucionarles sus peticiones. ¿Quién responde por esos grandes daños económicos?

Este el momento en que altos funcionarios del Casa de Nariño, el comandante de la Policía y el Ejército ordenan abrir la Vía Panamericana, tomada por los nativos, y poner el orden en la zona:

El Presidente Duque fue enfático en afirmar que solo se les puede dar a los indígenas los recursos contemplados en el Plan de Desarrollo de su administración.

“Aquí se trabaja con el Plan de Desarrollo, y no más acuerdos impagables, nos más acuerdos de ilusiones y no más venta de soluciones imposibles cuando se trata del diálogo social. Que lo que se haga en el Plan de Desarrollo es allí donde se debe materializar”, aseveró el Jefe de Estado durante el Taller Construyendo País, que se realizó el el pasado 6 de abril en Aracataca, Magdalena.

El Mandatario también anunció su disponibilidad de reunirse con la dirigencia de los grupos étnicos, pero reiteró la necesidad de que se privilegien la legalidad y el diálogo: “Lo dije con claridad, cuando se levanten las vías de hecho, yo estaré en el Cauca y Nariño. Sin las vías de hecho es como siempre se debe dialogar”.

Duque recalcó que es preferible siempre construir a destruir; que son más importantes, siempre, las soluciones que las agresiones, y que por encima de la protesta debe estar la propuesta, “porque si bien es cierto que existe un derecho a la protesta pacífica, qué importante es volver a sembrar confianza entre todos para lograr las soluciones es con las propuestas, y que de una vez por todas rechacemos, de tajo, las vías de hecho como mecanismo para llegar a la atención, al oído del Estado”.

Esto dijo Duque:

Las millonarias pérdidas en la zona

Las pérdidas en el Cauca y los departamentos vecinos son gigantescas, de cientos de miles de millones de pesos. Se habla inicialmente de un suma superior a los $700 mil millones.

Por sólo nombrar un caso: La construcción reportó pérdidas, cuando iban 15 días del citado paro, por más de $30.000 millones, debido a que se habían congelado algunos proyectos por la falta de materiales.

“En la ciudad de Pasto, por ejemplo, hay escasez de cemento, acero, agregados, materiales para acabados, entre otros. Además, hay evidencias de sobrecostos de 10% sobre las obras y afectaciones sobre el empleo que impactan a un tercio de la mano de obra ocupada en el sector en la ciudad”, explicó la presidenta de Camacol, Sandra Forero.

El caso generó el repudio de muchos sectores en Popayán contra los 7 mil indígenas que protagonizaron las protestas, porque miles de personas caucanas se vieron afectadas por sus acciones violentas. Observen este video:

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Sin hablar de las pérdidas al comercio en general, incluyendo el sector de los alimentos, las manufacturas y los combustibles; el turismo, aclaremos que se avecina la famosa Semana Santa en Popayán que con esto ya está diezmada; la ganadería; el transporte y demás gremios de la producción.

¿Quién paga todos estos daños?

El Gobierno debería descontar el costo de estas gigantescas pérdidas a la Panamericana y a los caucanos, de los millonarios recursos que les va a asignar a los indígenas dentro del Plan Nacional de Desarrollo… sería lo más justo.

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