Leo, el “Hachikō” Tailandés, una historia de amor y amistad

Leo
Leo, un perro muy fiel.

 
La historia de Leo, es muy similar a la de Hachikō, un perro japonés de raza akita, recordado por esperar a su amo, el profesor Hidesaburō Ueno, en la estación de Shibuya, incluso varios años después de la muerte de su amo.
Leo y su familia iban de vacaciones por Tailandia, uno de los ahora países poderosos económicamente del Sudoeste asiático. En algún momento, sus amos pararon el carro a un lado de la carretera para tanquear (aprovisionar) gasolina, y fue cuando el perro se bajó y se perdió. Fue un dolor inenarrable para la inconsolable familia. Lo buscaron, esperaron por mucho rato, dándose por vencidos, decidieron marcharse; en cambio, cuando Leo vio que ya no estaban, decidió esperarlos a que regresaran por él. Así, pasaron cuatro años hasta que por fin llegó el día del alegre reencuentro.
La decisión final del perro al encontrarse con sus dueños impactó a los internautas. Foto: Difusión
La historia se conoció por un muchacho que lo encontró merodeando por la zona como si buscara algo. El joven observó por mucho tiempo al perro y presenció cuando una mujer se acercaba a alimentarlo, preguntándole de quién era el can.

Cuando la señora Pinnuchawet no podía alimentar a Leo, mandaba a alguien de su familia para hacerlo. Foto: Facebook

La señora -de nombre Pinnuchawet- le respondió que llevaba alimentándolo, desde hacía cuatro años y que el perro (Leo) nunca se movía del sitio, incluso -le contó- que había intentado llevárselo a su casa para adoptarlo -lo cual hizo-, pero Leo escapó y regresó a la carretera. Fue ahí cuando ella entendió que el perro esperaba a alguien y decidió seguir cuidándolo en ese lugar.

Leo esperó a su dueño durante cuatro años. Foto: difusión.

La historia fue compartida en los medios y redes sociales, para tratar de encontrar a su dueño. Fue así que una familia se comunicó con el autor de la publicación y le contó que habían perdido a su perro hacía cuatro años en la carretera. Después de ver la foto de Leo, comprobaron que se trataba de BonBon (su nombre original), la mascota que habían descuidado durante su viaje de vacaciones.
El dueño, de apellido Noi, explicó que pensaban que el perro había muerto. Contó también que aquella vez lo buscaron por horas sin tener éxito. Cuando se animaron a ir al lugar donde se encontraba el can, se dieron con la sorpresa de que, efectivamente, era BonBon. Pero ya tenía un nuevo nombre. La emoción desbordó, a los protagonistas. Leo se puso muy alegre de verlos y sus dueños, ni se diga.
Leo prefirió a la señora que lo alimentó durante los cuatro años que esperó a sus dueños. Foto: Facebook
No obstante, el emotivo reencuentro, cuando la familia del perro lo quiso subir al auto, él puso resistencia. Intentaron varias veces llevarlo con ellos, pero Leo se resistió siempre. Entonces, la señora Pinnuchawet, que estuvo presente en todo momento, quiso intentar una vez más acompañar a Leo. Se lo llevó a su casa, y el can -moviendo incesante la cola- la siguió rendidamente.
Leo había elegido a su nueva familia, y solo estaba esperando a los Noi para despedirse de ellos. Sus anteriores dueños aceptaron su decisión y prometieron regresar a verlo de vez en cuando. A la señora Pinnuchawet le ofrecieron dinero para los gastos médicos de Leo, ya que se encontraba escuálido, chupado y enflaquecido. Leo prefirió a la señora que lo alimentó durante los cuatro años que esperó a sus dueños. BonBon le demostró lealtad a su antigua familia, y agradecimiento a la mujer que lo ayudó, acogió. Sin importar su destino, tal parece que este perro no se olvidará nunca de las personas que lo protegieron. El conmovedor caso sigue causando furor entre quienes conocen la leyenda que como regalo comparto gustoso con los fieles lectores de  La Otra Cara. ¡Feliz día del Amor y la Amistad!

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Bogota, D. C. 21 de septiembre de 2019.

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