La Cumbre Climática (COP25)

Cumbre climatica

 

Pastrana ‘El grande’, pionero en materia ambiental

mario arias gómez
E
n la cumbre climática celebrada en Madrid -prolongación del ‘Acuerdo de París’-, los científicos lanzaron la alerta sobre los impactos que trae consigo -sin reparar en fronteras- el cambio climático. Entre los más destacables: Las altas temperaturas; prolongadas olas de calor; desertización; precipitaciones que arrasan con pueblos y recursos naturales; inundaciones costeras causadas por la ascensión del nivel del mar; la mayor frecuencia de los eventos meteorológicos extremos, que afectan deltas y zonas adyacentes; las emisiones de gases y partículas que afectan -sin exclusiones- la salud y coadyuvan a la destrucción de la tierra.
Después de escuchar durante 25 años, promesas incumplidas, propuestas huecas de contenido, jóvenes y pueblos indígenas -en especial los que forman parte de la Cuenca Amazónica, uno de los enclaves más amenazados por la depredación del hombre y las políticas impulsadas por gobiernos como Bolsonaro- alzaron la voz, gritaron el hartazgo, enfado, por la pasividad, inacción de gobiernos y las economías principales del universo, ante la degradación del planeta, jurando no cejar en el empeño de presionar -hasta ser escuchados- en defensa de bosques, océanos, ríos, territorios ancestrales.
Se calcula que en los últimos años se han perdido por el fuego, 2.5 millones de hectáreas del Amazonas; los ríos, por la contaminación con mercurio; líderes territoriales, por la persecución sin tregua. “Greenpeace corroboró el colapso del mar, a velocidad vertiginosa y gran escala, , por el uso de combustibles fósiles, que altera la estructura y las funciones de los ecosistemas, provocando el calentamiento del agua, el aumento del nivel del mar y la acidificación y desoxigenación del océano”.
Los 196 representantes de gobiernos, a la hora de cerrar la presente (10 p.m.) continuaban negociando -prácticamente en secreto-, el grado de compromiso, acorde con las álgidas advertencias de los eruditos, en el sentido que el planeta agoniza.
Los sectores económicos más damnificados: la agricultura, el turismo, los puertos, la infraestructura vial; en lo microeconómico: el trabajo, las empresas y las propiedades, expuestas en mayor o menor grado, a los riesgos físicos y de transición. Se considera que la vida de entre 100 y 300 millones de personas, podría verse amenazada, si la crisis de los océanos continúa al ritmo actual.
Los más recientes registros científicos y evidencias de su impacto en el mundo, han elevado -para bien- la preocupación ciudadana, que percibe el cambio climático como la mayor amenaza a la que se enfrenta, muy por encima de los conflictos armados, de la corrupta clase política o la situación económica. Ante la certidumbre científica y la actitud ciudadana, lo consecuente -donde la naturaleza debe verse como un ser vivo que merece protección, y no como simple sujeto de explotación- es -sin arengas populistas- liderar la lucha contra dicha amenaza global; propendiendo por un modelo basado en la sostenibilidad planetaria.
La diplomacia climática se ha convertido en un componente indispensable de la acción exterior de las democracias modernas. Lo mejor de las cumbres climáticas, es la naciente preocupación por proteger el medio ambiente, cuyo protagonismo es de todos y, quizás lo más importante, para todos.
Expresidente, Misael Pastrana Borrero
Sea el momento para rememorar -como homenaje- al pionero ambiental, Misael Pastrana -El “grande”, que en 1974 concibió el primer código de Protección de Recursos Naturales del planeta, cuando apenas empezaba a entreverse el crucigrama ecológico. La ONU entonces, en 1984, con el auspicio de la Fundación Nippon, creó el Premio del Medio Ambiente SASAKAWA, del que fue -hasta su muerte (1997)- su Presidente. En su honor, las Naciones Unidas, anualmente efectúa la ‘Conferencia del medio ambiente’.
En 1993, en Colombia se creó el Ministerio de Medio Ambiente y el Sistema Nacional Ambiental, modelo único en la región, que cuenta con 33 Corporaciones Autónomas Regionales -sistema autónomo, descentralizado y participativo en las regiones-, encargadas de ejecutar las políticas ambientales; cuenta además con cinco Institutos de Investigación, para apoyo en la toma de decisiones, en la demarcaron de los Parques Nacionales, hoy con 46 áreas protegidas que abarcan el 9 % del territorio nacional.
Klaus Toepfer.
Quijotes verdaderos en la materia, son: Margarita de Botero, Julio Carrizosa, Manuel Rodríguez. El Director -en su época- Klaus Toepfer, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, reconoció que Colombia -uno de los países con mayor biodiversidad del universo- con creces se ha ganado el respeto en materia ambiental, con el agregado de que, derivado de que tal diversidad biológica, no le había reportado beneficio alguno.
Población, desarrollo, recursos naturales, son términos de una misma ecuación, que de manera entrelazada, conjunta, debe afrontarse mediante un nuevo modelo de desarrollo renovable, sustentable, con capacidad de generar bienestar -en armonía con la naturaleza y la justicia humana- en beneficio de todos.
Es un imperativo moral y político para todos, fortalecidos por el conocimiento de la diversidad biológica y cultural del país, concebir un aprovechamiento racional, innovador de los recursos biológicos de tierra y mar, respetuoso con lo social y ambiental, previendo, previniendo, anticipando, disminuyendo y remediando, los premeditados, repentinos y devastadores impactos ambientales, que degradan nuestro hogar común terráqueo.
Caricatura COP 25
Jorge William Valencia – Valmez
http://articulosmarioariasgomez.blogspot.com.co/30
Bogotá, D. C., 07 de diciembre de 2019.

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