La tragedia del pueblo kurdo


 

Por: mario arias gómez.

S

atisfago hoy una tarea diferida respecto a la enternecedora, patética arremetida de final del año pasado contra el pueblo kurdo sirio, una de las naciones más grandes del mundo, con una historia milenaria, lenguaje y cultura comunes, sin territorio propio, es decir, una nación sin Estado, cuya población se extiende en 9 provincias de Turquía, donde habitan 15 millones de personas: 8 en Irak, 1.5 en Siria, en Irán el resto. Hay quienes sostienen que las faldas del ‘monte Ararat’ -donde se estancó Noé con su arca- es territorio kurdo, pueblo valiente -nunca reconocido como país- que no ceja en su lucha por expresar una identidad étnica separada, lo que ocurre desde la distribución de los antiguos imperios, en particular del Otomano, consumada después de la Primera Guerra Mundial.

Pueblo perseguido toda la vida, ubicado estratégicamente en las zonas más ricas del Medio Oriente, donde está el petróleo y los recursos hídricos. En sus orígenes surge el famoso Saladino, uno de los grandes gobernantes del mundo islámico, sultán de Egipto y Siria, incluyendo en sus dominios Palestina, Mesopotamia, Yemen, Hiyaz y Libia. Defensor del islam, y particularmente de la ortodoxia religiosa representada por el ‘sunismo’. Verdugo de las cruzadas, combatido por más de un milenio. Conocido particularmente por haber vencido a los cruzados en la batalla de ‘Hattin’, tras lo cual volvió a ocupar Jerusalén para los musulmanes, tomándose la Tierra Santa.

La guerra civil en Damasco -apodada la ‘Ciudad del Jazmín’, capital siria, la segunda ciudad más grande después de Alepo- se inicia en las zonas donde habitan los kurdos (Rojava, Kobane y Afrin). El Estado Islámico (EI o ISIS) llega a disputarse ese territorio y el ejército sirio se retira entonces de un lado del río Éufrates, debiendo los kurdos asumir la defensa, cuyo ejército llamado ‘peshmerga’ -que incluye mujeres en sus filas- existe desde los años 20. Las tropas estadounidenses llegaron a reforzarlos luego. Los kurdos -palabra que significa supervivencia- detienen la avanzada de los terroristas en Siria, pero se vuelven una piedra en el zapato para Turquía, donde existen intereses ideológicos y políticos entre los kurdos sirios y los Kurdos turcos.

Asia Ramazan Antar, una combatiente Peshmerga, a quienes los medios calificaron como la ‘Angelina Jolie kurda’, murió en combates contra el Daesh (o ISIS) en Siria cerca de Turquía. Fue una de las líderes dentro de la Unidad de Protección Femenina (YPJ), una sección miliciana del Kurdistán sirio compuesta por unas 10 mil mujeres que lucharon contra ISIS.

En Irak han alcanzado significativa autonomía, incluso llegaron a realizar un referendo de independencia para establecer el Kurdistán.  El movimiento fue encabezado -entre otros- por el aludido Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y por eso, se supone, entre otras conjeturas, no fue apoyado por Occidente.

Es cuando el nefasto Erdogan, se puso alerta ante la posibilidad que dicho proyecto político se extendiera a Turquía (su país), con el agravante que por esa zona pasan los gaseoductos y proyectos hidroeléctricos más importantes para Turquía. A nadie le ha interesado entregar un Estado a los kurdos y ahora menos, con su intención de tener un confederalismo democrático. Pueblo que ha jugado siempre a favor de los intereses de los occidentales, desde la invasión de Irak, hasta la lucha contra el Estado Islámico, siendo invariablemente traicionados, abandonados a su suerte.

La más reciente muestra de desafección, felonía, ocurrió en 2019, cuando Donald Trump, -que los dotó de armas, pero no de armamento pesado- después de valerse de ellos, ordenó traicioneramente el retiro de sus tropas, so pretexto ser “una guerra ajena”, dejándolos otra vez, solos, en mano de sus inmemoriales enemigos, allanando la eventualidad de ser acribillados, sacrificados por la incursión turca en su territorio, justificándose vergonzosamente: “es posible que estemos en el proceso de dejar a Siria, pero de ninguna manera hemos abandonado a los kurdos, quienes son personas especiales y grandes luchadores”.  Decisión que llevó a la milicia kurda (aliada) a acusar -con razón- a Estados Unidos de “apuñalarlos por la espalda”.

El exembajador de las Naciones Unidas, Nikki Haley, declaró al respecto: “Siempre debemos respaldar a nuestros aliados si esperamos que nos respalden. Los kurdos fueron fundamentales en nuestra exitosa lucha contra ISIS en Siria. Dejarlos para que los maten es un gran error”.

El impostado, improvisado presidente Duque, sabe entonces a qué atenerse frente a Trump -su ´nuevo mejor amigo´-, que le dicta la política exterior, que incluye pelarle los colmillos a Nicolás Maduro, ‘Maburro’, confiado en que a la hora de nona correrá a auxiliarlo, recordándole que se quedó solo en su advertencia que tenía las horas contadas, en el fallido ‘cerco diplomático’, convirtiéndolo en el hazmerreír del mundo, cuando 105 de los 193 miembros de la ONU, le dieron la espalda al país, al imponer al candidato bolivariano, en el Consejo de Derechos Humanos (DD.HH.).

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