Qué hay detrás de la demora en el Concejo para elegir Personero?

Concejo de Bogotá

 

A la Procuraduría General de la Nación llegó una denuncia disciplinaria contra la Mesa Directiva del Concejo de Bogotá por incumplir las leyes que hablan de los términos para la elección de Personero en la Capital de la República, las cuales establecen que a mediados de febrero se debe haber escogido a ese empleado público, vital para el funcionamiento administrativo de la ciudad.

Esta conducta omisiva por parte del Concejo deriva en una falta grave estipulada en el Código Disciplinario Único, por incumplir deberes legales e incurrir en prohibición taxativa por incumplimiento de términos.

Roberto Hinestroza, presidente del Concejo capitalino

La queja ante la Procuraduría, por no haber elegido a tiempo al Personero, la interpuso el abogado constitucionalista Germán Calderón España contra el Presidente del Concejo, Roberto Hinestroza, y  el Vicepresidente de esa corporación, David Ballén.

Calderón España asegura que la Mesa Directiva de la entidad distrital estaría violando el Artículo 1 de la Ley 1031 de 2006 y el Artículo 97 del Decreto Ley 1421  o Estatuto Orgánico de Bogotá, el que fue modificado por el Artículo 2 de la Ley 1031 de 2006. Estas normas obligan al Concejo de Bogotá a elegir al Personero al menos el 28 de febrero de 2016, hecho que no se podrá cumplir porque la convocatoria prevee su elección para el próximo 8 de marzo.

El citado Artículo 97 del Decreto-ley 1421 de 1993 dice así: “Elección, inhabilidades. El Personero Distrital será elegido por el Concejo durante el primer mes de sesiones ordinarias, para un período institucional de cuatro (4) años, que se iniciará el primero de marzo y concluirá el último día de febrero. Podrá ser reelegido, por una sola vez, para el período siguiente”.

Esta es parte de la denuncia del citado jurista:

Denuncia Calderon España1

La jugada de Acosta para imponer al hermano del Minvivienda 

Pero la demora se debe a que están dilatando el proceso en forma injustificada por intereses políticos y hay una especie de guerra interna dentro del Concejo.

La carta del concejal Julio César Acosta -a quien su colega Antonio Sanguino le puso “El Chapo Acosta” por su supuesta avaricia- para Personería no es Alberto Casas, como se cree. Este es el comodín de su verdadero candidato, que es Julián Henao, el hermano del Ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao.

Dicen expertos que lo que hicieron fue lanzar a Alberto Casas a sabiendas de que es vulnerable porque hace 4 años era el candidato a Contraloría distrital del procesado Julio Gómez, implicado en el escándalo por el llamado “Carrusel de la Contratación” en Bogotá.

Obviamente, “quemando” a Casas, abren el camino de Henao. Pero les queda en el camino, el jurista Luis Gustavo Moreno, reconocido por ser el denunciante ante la justicia colombiana de la modalidad de los falsos testigos en varios procesos penales, a quien también quieren ensuciar.

Por eso, Gustavo Moreno se prepara para interponer una denuncia por injuria y calumnia en caso de que se haga efectiva una amenaza contra él, porque supuestamente actúo como defensor dentro del “Carrusel de la Contratación”.  Moreno está dispuesto a salir al aire porque solamente apoderó en una pérdida de investidura al congresista Germán Olano, acto que está dentro del ejercicio de su profesión de abogado.

La pelea está dura porque tanto Casas y Henao, que son uno solo, y que son de Acosta, tienen manejo de burocracia, en la Contraloría de Bogotá y en Minvivienda.

Cómo se reparte la baraja en la Contraloría y Personería

Cada una de estas entidades tiene aproximadamente 25 cargos directivos de libre nombramiento: Personero y Contralor auxiliar, personeros delegados en cada sector como contralores delegados en cada sector, jefes administrativos y financieros en cada entidad, jefes de control interno, jefes de personal y jefes de planeación en cada entidad, jefes de oficina asesoras y de comunicaciones en cada entidad, entre otros.

Entonces, un candidato se sienta con el grupo coalición del Concejo para estas elecciones, que es diferente a la coalición del Alcalde y como necesita 25 votos a cada concejal le dan 1 cargos de estos y de ñapa le enciman una o dos jefaturas de divisiones o secciones, que también son de libre nominación.

Esos son los acuerdos burocráticos, más cierta cantidad de dinero para cada concejal, pues esto no se puede probar pero siempre han hablado de 20 a 50 millones dependiendo del concejal si es cacao o no.

¿Qué está pasando hoy?

Esta es la situación.  Los jefes de un sector del Concejo quieren convocar a un examen a los postulados, lo cual también cuadran con una universidad de poco reconocimiento que les haga el examen a los candidatos preferidos y lo escoja.

También están los cacaos más antiguos del organismo, que no quieren que haya examen, porque ya saben cómo es el maní.

Y concejales nuevos, que son jóvenes que no saben de esta marrulla y que quieren poner como candidatos a otros jóvenes que vienen de la academia y que han sido ciudadanos preocupados porque se haga justicia y la lucha anticorrupción,  como el caso de Luis Gustavo Moreno, escritor del libro “Los Falsos Testigos”, que es el más preparado de todos los candidatos, libre de todo apremio.

En ese juego está el saliente Contralor de Bogotá, quien está inhabilitado  Diego Ardila, pero que quiere ser personero, también auspiciado por el concejal Acosta, quien sí sabe cómo es eso.

Sin embargo, Ardila se podría quedar con las ganas, porque la Oficina Jurídica de la Procuraduría General ya emitió un concepto, en el cual se explica que está inhabilitado.

Esta es la guerra sucia de “los cacaos contra las nueces”.

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