La Agonía del Río Cauca

Por: Eduardo Padilla Hernández

Presidente de la Asociación Colombiana de Veeduría Ciudadana.

A pesar de que en el río Cauca se ha detectado un alto grado de contaminación, producto de una larga lista de sustancias de uso común, tales como: pesticidas, compuestos farmacéuticos, productos de cuidado personal, plastificantes, hidrocarburos poli aromáticos, hormonas y drogas ilícitas, no existe un plan de contingencia tendiente al seguimiento y control en esa importante fuente de agua.

Al parecer, la presencia de estos micro contaminantes en las aguas del río Cauca no le preocupa a nadie, no obstante, a que la concentración de estos compuestos, si fuesen medidos en micro-gramos o nano-gramos por litro, prenderían las alarmas de la comunidad ambientalista internacional.

Hasta una persona analfabeta sabe lo que ocurre con la presencia de los contaminantes mencionados en las aguas del río Cauca. No se necesitan investigaciones exhaustivas para concluir que estos contaminantes aportan un peligro para los ecosistemas acuáticos, afectando ciclos importantes como la reproducción de peces. Sólo se requiere de un compromiso en favor de un ecosistema como el del rio Cauca.

Estos micro contaminantes se introducen por medio de las aguas residuales y llegan al río Cauca, constantemente, por la excreta humana; por medio del vertimiento de medicamentos en inodoros; por los procesos agrícolas y ganaderos de la región (escorrentía química agrícola y estiércol del ganado). Otros factores, que contaminan el río Cauca, son la minería, la erosión, los cultivos ilícitos y los lixiviados.

En física, química y ciencia de los materiales, la percolación se refiere al paso lento de fluidos a través de materiales porosos. Ejemplos de este proceso son la filtración y la lixiviación. Así se originan las corrientes subterráneas. Se trata de líquidos resultante de un proceso de absorción de fluidos a través de un sólido. Estos fluidos generalmente arrastran gran cantidad de los compuestos presentes en el sólido que atraviesan, porque tiene una naturaleza y una composición diferente dependiendo del tipo de residuo que lo genera, de las condiciones climáticas y de la edad del depósito controlado. Por lo general, estos deshechos presentan altos niveles de contaminación, principalmente debidos a Elevadas concentraciones de materia orgánica, de nitrógeno, principalmente en forma de amonio, altas concentraciones en sales, principalmente cloruros y sulfatos, además de la presencia de metales pesados.

El 50% de compuestos farmacéuticos, presentes en las aguas del río Cauca, no son eliminados durante el proceso de tratamiento de potabilización del agua que se utilizan en la planta de tratamiento del acueducto municipal.

Las aguas del río Cauca no estarían tan contaminadas si se le hiciera seguimiento a este tipo de compuestos contaminantes, y si también se hiciera un uso racional de los medicamentos y si, además, se impartieran campañas educativas para no seguir con costumbres como la de arrojar estos al sistema de alcantarillado. Este proceso permitiría comprender la evolución de las acciones realizadas para garantizar la calidad del agua del futuro en Cali.

La conciencia del pueblo caleño sabe que la burocracia realiza foros, con el único propósito de dilapidar el presupuesto del erario público, pero no para iniciar ni adelantar proyectos serios que tengan la finalidad de darle solución al grave problema de la contaminación del río Cauca, porque no se ha iniciado todavía la implementación de la justicia socio ecológica y la seguridad hídrica. La realidad y la práctica han demostrado que no existe interacción ecológica entre el gobierno y el medio ambiente.

En gramática, Oxímoron es un término que significa absurdo e incoherente, por ejemplo: Su obra está cubierta de una luminosa oscuridad; la droga produce un placer doloroso; y la ciudad de Cali, cuyo río arrastra una contaminación excesiva, está gobernada por la Alianza Verde. Es decir: ese partido, cuya bandera debería ser ecológica, está permitiendo que muera el río Cauca.

Este contraste retórico también se puede emplear en el caso de Simón Bolívar, quien murió creyendo que nos había liberado de los españoles, pero en realidad no nos liberó de ellos, pues a una firma ibérica le fue adjudicado un contrato por 75 mil millones de pesos, para la optimización de la planta de tratamiento de las aguas residuales de Cañaveralejo, pero no cumplió.

Mientras tanto, existen colombianos que son ingenieros, especialistas, magísteres y doctores en el tema de saneamiento básico, con destrezas para ejecutar acciones que propicien la elevación de los niveles de calidad de vida a través de la implementación, mantenimiento, mejoramiento, vigilancia y control de sistemas de agua potable, pero la corrupción prefiere a los extranjeros, como, por otro lado, también sucedió en el tristemente célebre caso de Odebrech.

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Eduardo Padilla Hernández
Abogado, Columnista y Presidente Asored Nacional de Veedurías


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