Ni la barcaza de Noé salvará a los municipios del Magdalena

Rio Magdalena
El Magdalena amenaza a varias poblaciones de la Costa Caribe.

 
El estudio de estimación del riesgo prevé inundaciones 5 veces más grandes que la del Canal del Dique en el Atlántico, en el año 2010.
Eduardo Padilla Hernández*

Cuatro municipios: El Piñón, Salamina, Pivijay y Zona Bananera, quedarían bajo las agua del Río Magdalena. La geodesestabilizacion del muro oriental en el km 2+400 en la vía intermunicipal que de Salamina conduce a la cabecera del municipio de El Piñón, amenaza con inundar 228 mil Hectáreas, afectando la vida 16.322 familias que según el censo rural del Dane habitan en ese área. Además de 256.000 semovientes que, según registro de vacunación del ICA del 2018, pastan en esa zona.

Idéntica preocupación afecta al gremio de los Palmagricultores que ven amenazadas las 16 mil Hectáreas cultivadas en la región pero lo más doliente después de las vidas y bienes de los productores que allí habitán es la amenaza por la hambruna que se generaría por la pérdida de los cultivos de pancoger.

La estimación del riesgo enumera las pérdidas de vías, puentes, acueductos, alcantarillados, líneas eléctricas y de gas que perderían conectividad y servicio y que decir de las pérdidas del ecosistema, la fauna y flora, que desaparecerían por los próximos 20 años.

En este momento sólo la alcaldía de Salamina decretó la emergencia declarando la calamidad pública en la zona.

La gobernación del Magdalena aportó un parque de maquinaria amarilla pero sin combustible ni operadores, lo que no representa una gran solución a la emergencia.

En Cormagdalena, su Director Ejecutivo Pedro Pablo Jurado Durán y el equipo de ingenieros de las oficinas del Atlántico plantean soluciones técnicas sin aterrizar aún, por falta de estudios previos, cuál es la más indicada.

La UNGR, Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, propone lanzar sacos de arena, como medida de protección que es vista con escepticismo por los palmagricultores dado que el calado supera los 28 metros.

Acudir a un OCAD departamental es otra de las opciones que aún se barajan pero mientras ello se da, nuestro río Grande del Magdalena reclama desembocar en su delta antiguo en la Ciénaga Grande y amenaza con recuperar el cauce natural que la mano del hombre modificó.

Dantesca la estimación del Riesgo.  Sólo axiomas precisas, eficaces de tipo antrópicas lograrían evitar esta tragedia anunciada. Tragedia que hace 9 años ya se vivió pero que la negligencia estatal, ha olvidado.

El campanazo de alerta ya está dado. Se necesitan prontas y eficaces medidas de contingencia por parte del gobierno regional como del nacional para que no se repitan las inundaciones vividas en el sur del Atlántico con la ruptura del Canal del Dique en el 2010.

*Presidente de la Asociación Red Nacional de Veedurías. Abogado Magister y profesor de derecho ambiental.

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