Damos una Calurosa Bienvenida al Papa Francisco


 

Colombia es y será por siempre un país Católico. Por eso debemos regocijarnos por tener por tercera vez, la visita de un Papa.  En esta oportunidad el Papa Francisco. Le antecedieron en orden de antigüedad el hoy beato Pablo VI y su santidad Juan Pablo II que fuera canonizado en una ceremonia histórica en la Ciudad del Vaticano el 27 de abril de 2014.

El arribo del representante de Cristo en la tierra nos llena de emoción y entusiasmo. Viene únicamente en misión pastoral y espiritual. Como Máximo Jerarca de la Iglesia Católica sabe que su viaje a tierras colombianas es fundamental para consolidar la iglesia que dirige, hoy en serio riesgo por deserción de sus integrantes y por reducción de vocaciones sacerdotales.

En los momentos que se da la visita papal,  Colombia atraviesa difícil momento. La situación de desamparo es grande. Los seguidores en esta tierra terrenal de las enseñanzas de Jesucristo, tienen mucha desesperanza. El mensaje espiritual del Pontífice resulta fundamental en momentos que la sociedad colombiana hace crisis en materia de valores y principios. La familia es y será el eje de la sociedad. Hoy está expuesta y en grave riesgo.

Esta visita pastoral no puede ser para que oportunistas temporales militantes en reciente naciente partido, lanzado en vísperas del arribo del Papa Francisco, lo traten de utilizar para cambiar su pasado atroz  de criminales de lesa humanidad. La sinceridad de su reconciliación y perdón está en cada uno de sus corazones y en concurrir ante la Jurisdicción Especial a relatarlos y registrar la verdad. No  le compete al Papa ni a la Curia colombiana, permitir que se distorsione la visita espiritual, por una de carácter político como ya se deja y pretenden dar a conocer con sus mensajes en Twitter los voceros  de ese partido que mantiene sus siglas de su pasado criminal.

Los comunistas representados en ideología marxista leninista no es que les distinga su identidad con ninguna religión. La historia está llena de persecuciones que desataron en varios regímenes de ese orden contra los sacerdotes y monjas que difundían el evangelio. Hoy señores de la Farc es  importante que recuerden la firmeza y contenido de la misiva que en julio de 1952, recién silenciados los cañones de la sangrienta y horrenda II guerra mundial, el entonces Presidente de los Estados Unidos Harry Truman  le hizo llegar al Papa Pio XII. Deben escucharla y reflexionar en su contenido. Transcribo aparte pertinente de ese enérgico pronunciamiento célebre en la historia moderna:

“En primer lugar, nuestros antepasados fundadores de esta gran nación, conocedores por la historia de la naturaleza de vuestra Iglesia amante de la política y de la guerra, sentaron como principio de nuestro gobierno no permitir vuestra intromisión en nuestros asuntos de gobierno.

“Aprendieron bien esa lección en la historia de Europa y, por eso, estamos convencidos de que nuestra democracia durará mientras no aceptemos vuestra intromisión, como lo hicieron los gobiernos de Europa a quienes enredasteis con vuestras doctrinas e intrigas políticas”.

Esa posición del entonces presidente americano hoy perdura y cobra aún mayor vigencia cuando en la actualidad, Colombia se encuentra en un delicado proceso por el desconocimiento de  la voluntad del pueblo que voto negativamente el Acuerdo de la Habana. La Paz allí originada no fue aceptada.  Todos los colombianos, como todos los hombres en esta vida terrenal,  si excepción somos amigos de la Paz y la reconciliación. Es un derecho universal. Toda Paz tiene que ser seria,  responsable,  garantista  de los derechos fundamentales de los colombianos y desde luego soportada en la justicia y la verdad.

Quede claro entonces que la visita del Vicario de Cristo lo es con fines espirituales y apostólicos. No se debe permitir que la visita papal sea utilizada por los oportunistas integrantes de las FARC, para “entrometerse” en temas internos y delicados de la agenda nacional.

La visita del Pontífice tiene igualmente una ceremonia que permitirá llegar al santoral de la iglesia católica a dos insignes sacerdotes colombianos, asesinados miserablemente en el pasado. Se trata de la ceremonia  beatificatoria del Sr Obispo JESUS EMILIO JARAMILLO MONSALVE (q.e.p.d.) y el Padre PEDRO MARÍA RAMÍREZ RAMOS (q.e.p.d.). Quien lo creyera, Monseñor fue asesinado por el Grupo subversivo del ELN el dos de octubre de 1989 ejerciendo las funciones de obispo de Arauca, región de amplio dominio de ese grupo terrorista. A su turno el padre Pedro María Ramírez, lo fue en fecha coincidente en 1948, con el “Bogotazo”  que en represalia de la muerte del líder Gaitán, fue ejecutado al parecer por  comunistas en las afueras del Municipio de Armero.

Por eso, no sorprendió conocer  la protesta de la hija del caudillo,  Gloria Gaitán que demuestra no sólo su militancia sino su claro irrespeto a la iglesia católica por la ignominiosa oposición a la beatificación  del padre PEDRO MARÍA RAMÍREZ RAMOS,  hoy más conocido como el “MARTIR DE ARMERO”.

Quienes profesamos la Fe católica nos distingue y debemos ser fieles a nuestra Iglesia. Respetamos y acatamos que el Sumo Pontífice es  el representante de Dios en la Tierra. Compartimos el mensaje del himno que se elaborara por su visita y del que registro y destaco la siguiente estrofa: “Nos traes luz nos traes paz, nos traes palabras de verdad y nuestra gente sabrá hallar en Dios la libertad”.

Bienvenida la Paz de Cristo. Bienvenido Papa Francisco.

Por Bernardo Henao Jaramillo

Abogado e investigador

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