¿Desadaptados o Adoctrinados?

Ariel Peña

 

Por: Ariel Peña

En las recientes  manifestaciones estudiantiles  por el  aumento del presupuesto para la educación pública, que en algunas ocasiones sean tornado violentas, atacando medios de comunicaciones, quemando policías, destruyendo cajeros bancarios  y otras formas de vandalismo, los llamados grandes medios  con cierta inocencia denominan a los que realizan dichos actos, como “desadaptados”, asimilándolos a unos loquitos que no saben lo que hacen.

Claro  que saben lo que hacen y, están  adoctrinados por la ideología más criminal que conoce la historia en todos los tiempos como es el marxismo, cuyo referente más cercano lo tenemos con el  sicópata del  Che Guevara, quien decía: “al enemigo hay que impedirle que tengan un minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego, atacarlo donde quiera que se encuentra, hacerle sentir  como una hiena acosada” y también eructaba: “El odio como factor de lucha, el odio  intrínsecamente al enemigo”, y ¿Quién es el enemigo? Pues  el que no es  del proyecto liberticida comunista; con eso esta patentado que el adoctrinamiento totalitario en los centros de educación pública viene desde hace varias décadas y la sociedad y el Estado no han tomado cartas en  el asunto, para dar la lucha ideológica como corresponde.

En la democracia la protesta social es un fundamento de las libertades individuales, pero en la actual coyuntura en donde el gobierno nacional enfrenta grandes retos ante la ola de movilizaciones por varios motivos, como es el caso de la ley de financiamiento o reforma tributaria, las organizaciones populares  de orientación civilizada y republicana no se deben someter a la agenda mamerta, que de manera oportunista pretende pescar en rio revuelto para cumplir con su estrategia de caos, ya que a las corrientes marxistas leninista no les importa el bienestar de la población, sino utilizarla para sus intenciones malsanas.

Frente a la lucha social el sector de los mamertos con todos sus aparatos y siglas, busca que las actuales protestas se conviertan en una especie de huelga política general al mejor estilo leninista, a la espera de un día de suerte, impulsando el aventurerismo; sin embargo hay estructuras democráticas populares con bastante madurez que no se deben  dejar  llevar de los cantos de sirena de los extremistas.

La lucha que libran organizaciones populares y sindicales en la presente situación nacional, no puede ir a la zaga de las intenciones politiqueras de la llamada izquierda, porque la gruperia marxista no representa los intereses de la población, aunque ladinamente hacen presencia en la dirección de estamentos  sociales. Entonces no hay  que dejar la justeza de la protesta en manos inescrupulosas del comunismo totalitario, que busca mediante la  confusión  llevar al país hacia el abismo.

Para dar solución al inconformismo ciudadano que hoy está presente en Colombia, el gobierno del presidente Iván Duque debe retirar  la ley de financiamiento o reforma tributaria, que aumentaría el desempleo, disminuiría el consumo en los hogares, dispararía la inflación e incrementaría los intereses  bancarios, lo que provocaría una recesión económica que sería difícil de soportar por parte de  la población; por ello la concertación y el dialogo social son  las mejores  herramientas para salir de las dificultades por las que atraviesa el país.

Es indudable que existe una conspiración por parte de los enemigos de la democracia, que todavía no quieren reconocer la derrota que se les propinó  en el mes  de junio con Iván Duque, pues  estaban confiados de que Colombia caería en las garras del castrochavismo o socialismo del siglo XXl con Gustavo Petro, a quien el  gorila venezolano de Diosdado Cabello le hace una pantomima tratándolo de guabinoso, cuando simplemente esa es una pelea de comadres.

La defensa de las instituciones  es fundamental para el bienestar de todos los colombianos, de ahí que hay que denunciar las acechanzas del comunismo totalitario que con métodos terroristas busca crear el desconcierto con los encapuchados en las movilizaciones estudiantiles, los cuales están  adoctrinados por grupos guerrilleros llámense Eln o Farc, porque indiscutiblemente el  marxismo es intrínsecamente terrorista.

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