La Constituyente


 

LA SÉPTIMA PAPELETA, CONSIGUIÓ CONVOCAR UNA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE.

Por estos días, cuando se conmemoran los 25 años de la entrega de armas y la firma de la paz con el M-19, vale la pena recordar que ella se logró porque a través de un mecanismo ‘espúreo’, la séptima papeleta, se consiguió convocar una Asamblea Nacional Constituyente.

Salvando con imaginación los matojos que los santanderistas leguleyos pretendieron montarle a esa convocatoria.Esquivando los obstáculos que le metieron al conteo de votos en las urnas de la séptima papeleta, se dio un golpe de opinión que, no jurídico, y aprovechando la segunda elección popular de alcaldes, se llegó al objetivo.

Si eso se pudo en 1990, ahora, cuando la Constitución vigente permite que el Congreso por medio de una ley ordinaria y curiosamente autónoma convoque a una asamblea constituyente, el asunto es mucho mas fácil.

Todo proceso de paz ha terminado con una Constituyente. Núñez, que era mas jodido que todos y le tenía pavor y fastidio a los leguleyos santafereños, convocó la de 1886 en Santa Marta para tenerla lejos de las influencias de la burocracia y de los poderosos.

Convocarla en Cartagena como punto final de las negociaciones de La Habana debe ser lo lógico. Que a ella acuda cualquier colombiano, guerrillero o uribista, militar o religioso lo permitirá la misma ley que la convoque al no poner restricciones al pasado de los constituyentes.

No hay que tenerle miedo a que las leyes del país que va a surgir de la paz la redacten los que hicieron la guerra o los que consideren que así no debía haberse hecho la paz. Hay que hacerlas entre todos y con la cara al sol sin encandelillarnos.

 

Interbolsa y Ecopetrol

INTERBOLSA PUDO CUAJARSE COMO EL GRAN ZARPAZO ECONÓMICO DE LAS ÚLTIMAS DÉCADAS.

Esta semana el Procurador Ordoñez ratificó la sentencia condenatoria al Superintendente Financiero, Gerardo Hernández, por haber sido evidentemente laxo, cuando no sospechosamente descuidado, en dejar crecer la estafa de Interbolsa ante los ojos de todos los presuntos controles existentes para evitar estos robos de cuello blanco.

El castigo es ejemplar pero el silencio de los medios preocupante. Interbolsa pudo cuajarse como el gran zarpazo económico de las últimas décadas porque la pretendida vigilancia de la Super no se llevó a efecto y la tontería reemplazó la acuciosidad en entender las cifras que hacían túneles entre Jaramillo, Maldonado y Ortiz.

El país, y los medios, en cambio, han resaltado los comentarios enfrentados alrededor del nombramiento del gárrula de Juan Carlos Echeverri como presidente de Ecopetrol.

El país no confía en Echeverri porque fue capaz de inventarse la figura de la mermelada para disculpar eternamente la vagabundería del sobresueldo a los congresistas.

Tampoco confían los colombianos en un tipo tan inteligente que se haya prestado para que montaran la pantomima de su escogencia como fruto de la búsqueda (costosísima) de una firma de cazatalentos cuando todos sabíamos meses antes que él sería el elegido.

Difícil medir la marcha futura de la economía del país si el gobierno es condenado por propiciar lo de Interbolsa y a la empresa más importante llega un historiador brillante pero caprichosamente locuaz que sabe pocón de un negocio que está haciendo agua en todo el mundo.

 

En caída libre

AL GOBIERNO SANTOS LE VA MAL EN TODO. 

El resultado de la encuesta Gallup no puede ser peor para el Gobierno Santos, así los medios acomodados titulen lo contrario. A Santos le va mal en todo, menos en construcción de viviendas y en carreteras, que son temas exclusivos de Germán Vargas Lleras.

Pero en esa encuesta al país tampoco le va bien porque si Palomino (59), Vargas Lleras (57), Martha Lucía (48), Uribe (47) y hasta Óscar Iván (44) tienen bastante mayor aceptación que el presidente (43), el hecho de que Uribe tenga igual cantidad de colombianos que lo apoyen que de ciudadanos que lo detesten (47-47) significa que estamos divididos y así no salgamos de esta maldita guerra, nos van a meter en otra.

A quienes sí les va bien es a la Policía, que con el método del general Palomino de tapar el popó del gato ha mejorado en aceptación y a Gina Parody, quien es por ventaja marina (51), la ministra más aceptada.

El hecho de que más del 70% queramos la paz y aceptemos las negociaciones, no puede ser el caballito de batalla de Santos porque el país quiere que le combatan la corrupción, le manejen mejor la economía, le solucionen el desempleo, frenen el costo de vida y acaben con la inseguridad y la encuesta dice que nada de eso está haciendo el presidente Santos.

Como van las cosas, pues, nos vamos a quedar con la paz pero sin país, con un presidente premio Nobel y millones de colombianos pidiendo que alguien lo reemplace para que asuma el mando de la república, restablezca la dignidad de la justicia, deje de ‘enmermelar’ al Congreso y se invente una fórmula para al menos atajar el crecimiento desmedido de la corrupción.

 

El café de Genaro

Algo debe tener Genaro Muñoz, el popayanejo gerente de la Federación de Cafeteros, para haber sido capaz de atornillarse a su puesto al mismo tiempo que construye la más profunda y peligrosa división de los productores del grano.

Pero independiente de con cuales artimañas o habilidades Genaro ha logrado conformar ese ambiente de desconcierto, la penuria de los precios (en dos meses el café bajó de 1.85 a 1.38) ha vuelto a unirlos, mientras tanto, para pedir, como siempre, auxilio al Gobierno para que les renueve el subsidio.

Pero como la división está latente. Como los 5 grandes departamentos productores de café, (53%), piden a gritos que haya cambio de timonel y de estilo y de resultados, el coro por los subsidios se desbaratará o porque los consiguen o porque el Gobierno se negará a dárselos con el déficit en que anda.

Reestructurar la Federación es una recomendación de los expertos que nombró Santos. Volverla una empresa competitiva y moderna, descargada de privilegios, es una necesidad que nadie discute. Quitarle el carácter de constructora de carreteras medievales y de exportadora atontada del grano es torear un monstruo amamantado por años con la misma leche burocrática.

Lo que sí debe solucionarse de una vez por todas no es el subsidio para la temporada de bajos precios, sino la absoluta falta de representatividad que sienten todos los pequeños y medianos caficultores y que los lleva a querer retomar el mandato gremial en la administración y la gestión de la Federación.

El resto es comer empanadas de pipián mientras el Puracé estalla.

Por GUSTAVO ÁLVAREZ GARDEAZÁBAL

Tomado del diario ADN

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