En la búsqueda de la Paz, también todo es relativo


 

Hace unos días leía en un artículo publicado en El Espectador, algunas claves para entender el legado de Albert Einstein, en el que presentaron una frase del científico que utilizó para explicar su teoría de la relatividad: “Cuando cortejas a una bella muchacha, una hora parece un segundo. Pero te sientas sobre carbón al rojo vivo y un segundo parecerá una hora. Eso es relatividad”

Sobre esa frase he fijado mi atención para luego concluir que la búsqueda de la paz, a través de los innumerables procesos que se han intentado en el mundo y en nuestro país, ha estado impregnada de relatividad.

El sólo hecho de tener el proceso de paz de La Habana un límite temporal – marzo de 2016 -, en el que se debe suscribir el acuerdo definitivo, lo vuelve relativo, porque esos tres meses que faltan para llegar a ese mojón, pudieran parecer eternos si no se superan las diferencias que se deben conciliar para lograr el fin.

Que los guerrilleros vayan a la cárcel 5 u 8 años bajo un pacto de justicia transicional, como así lo licenció el ex Presidente Uribe para los paramilitares, quienes están siendo liberados de todo pecado con sanciones mínimas, inclusive por presunta responsabilidad de delitos de narcotráfico y de lesa humanidad, puede ser relativo.

Que reine la justicia sin paz o viceversa, que reine la paz sin justicia, o un poco de justicia y un poco de paz, puede ser un asunto de radicalismo o de relativismo.

El delito de narcotráfico, conexo o no al delito político, se relativizó en Estados Unidos, pues para los negociantes de este mercado es ahora más favorable la entrega al coloso de arriba que el procesamiento penal en la madre tierra.

Si miramos el tema de la participación política de los miembros de las FARC una vez celebrado el acuerdo, es relativo si damos vuelta y verificamos que ya tenemos una experiencia de representación popular en cabeza de ex miembros del M-19, que bien, mal o regular, han gobernado pacíficamente municipios, departamentos y hasta el Distrito Capital.

Como también es relativo el hecho que la izquierda en Colombia y en países vecinos, se está sacando sola del juego político, no por cuenta de la derecha, sino por sí misma, decayendo en pseudo-absolutismos dirigidos por quienes se creen los mesías del nuevo espectro.

Quienes se oponen al proceso de paz, están poniendo sobre él una visual relativa al trasfondo de la continuidad de la guerra y con mayor énfasis a la cesión de parte y parte en aras de la paz. ¿Qué importa una bala más? ¿Qué importa un niño más amputado por una mina antipersona? Si al fin y al cabo a mí esa bala o esa mina no me alcanza. ¡Claro que sí importa!!!

Cincuenta años más de guerra o cincuenta años que viviremos hacia futuro tragándonos una polvorosa sin nada de líquido para bajar, es relativo, porque si en esos cincuenta años de guerra matan a un familiar o me extorsionan aún en la ciudad, que llegue la paz; pero si en los cincuenta años de impunidad, participación política y de pronto tener que darle la mano a un ex guerrillero que nos tropecemos a las puertas del Palacio Liévano o de la Casa de Nariño, sin que haya una muerte más, eso es relativo, y a la vez, radicalmente necesario.

Como lo relativo puede ser a la vez radicalmente necesario, sí me afecta que cuando corteje a esa bella muchacha, – la paz -, una hora se me parezca un segundo, porque si tengo que vivir los próximos años con mi descendencia sentado sobre carbón al rojo vivo, un segundo sí me parecerá una hora.

Miren que no es tan difícil de entender porque gracias a Einstein, todo es relativo: la paz, la guerra, que paguen 5 o 100 años, que perdonemos o continuemos con el nudo en la garganta durante toda la vida, que si no hemos sido víctimas, lo podríamos ser en los años venideros, que nuestros hijos vayan a las armas o que se concentren en sus habilidades y desarrollos para la concepción de un país viable, etc. ¡Todo es relativo!

Por Germán Calderón España
Abogado Constitucionalista

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