Fascismo y Marxismo


 

Por Ariel Peña González.

La mamerteria latinoamericana (marxista) señala al presidente de Brasil Jair Bolsonaro como fascista, con esa irracionalidad extrema  se cumplen las palabras del gran pensador francés, Voltaire, quien afirmaba: “la estupidez es una enfermedad  extraordinaria,  no es el enfermo quien la padece, sino los demás”, porque es un descaro que los comunistas totalitarios, traten de fascista a quien es la antítesis de esa corriente, ya que Bolsonaro es un demócrata que está en las antípodas tanto del fascismo como del comunismo. No se puede olvidar ni por un instante que el marxismo  es el padre del fascismo, como lo sustentaremos más adelante.

Definitivamente es un completo adefesio seguir afirmando que el marxismo tiene vigencia y no es dogmatico, cuando esa doctrina como secta criminal y burocrática en su aplicación práctica es responsable de más de 150 millones de asesinatos en el último siglo, lo que la constituye como la peor enemiga de la humanidad en toda la historia, y para mayores señas, los lideres más conspicuos del comunismo han sido  grandes genocidas, comenzando por Pol Pot en Camboya, Stalin y Lenin en Rusia, Mao Zadong en China, Ho Chi Ming en Vietnam, Kil Il Sung en Norcorea y Fidel Castro en Latinoamérica, con lo que hablar de la vigencia del marxismo se constituye en un ultraje a la inteligencia y a la civilización.

También torpemente se dice que el marxismo no es dogmatico, claro que es totalmente dogmatico cuando tiene como principios el del materialismo histórico y la  inevitabilidad, lo cual constituye que las enseñanza del comunismo totalitario son supersticiosas, metafísicas y fetichista, y al igual que un secta religiosa utiliza el miedo al futuro que  tienen algunas las personas para embaucarlas  en  fines aviesos, por lo que hay que afirmar sin  temor a ser desmentido que el marxismo no tiene ni vigencia ni defensa, y es  por antonomasia un gran predador de la humanidad al plantear además el dogma de la lucha de clases.

El fascismo, el nazismo y comunismo han sido nefastos para la tierra, ya que sus acciones  totalitarias le han causado  al planeta millones de crímenes, buscando dominar a los pueblos. No obstante, la presencia fascista y nazista se ha reducido notablemente, recordando que el nazismo con la derrota en la segunda guerra  mundial, prácticamente  fue eliminado como movimiento político, a pesar   de que aun existen  pequeños reductos neonazis en algunos países.

Nuevamente hay que reafirmar  que el fascismo es hijo del marxismo, ya que su fundador Benito Mussolini, fue  a principio del siglo XX militante del partido socialista Italiano y un marxista fanático que hizo expulsar de ese partido a los social demócratas, además era amiguísimo de Lenin, quien no  ahorraba elogios a favor del Duce. Se debe precisar que  las  dictaduras han utilizado prácticas  fascistas para oprimir naciones, sin importar el signo  ideológico llámese de derecha o de izquierda.

Tampoco se puede pasar por alto, que a Mussolin lo acompañó en su empresa fascista, nada menos que Nicola Bombacci, fundador del partido comunista italiano, por lo que afirmar que el marxismo es  el padre del fascismo es una verdad incuestionable.

El marxismo o comunismo totalitario, el fascismo y el nazismo son hijos de la misma madre, pues los tres manejan la doctrina  hegeliana que considera al Estado como su  dios, y de ahí la expresión: “todo en el Estado, nada fuera del Estado”, así  los ciudadanos se convierten en herramientas para satisfacer a un líder como fue el caso de Hitler en Alemania o al partido como sucede en los regímenes comunistas, por ello en estas tres aberraciones cuando han asumido el gobierno, el Estado posee todos los poderes sobre las personas quitándoles los derechos individuales.

El triunfo de los aliados en la segunda guerra mundial en 1945 del que también hizo parte la URSS, heredó la guerra fría que  le permitió al comunismo internacional proyectarse en  diferentes países del mundo, a pesar de  ser una doctrina  inhumana  y dictatorial, que  crea  nuevas monarquías y camarillas que después de conquistar el poder busca perpetuarse para siempre en la dirección del Estado mediante la represión  y el genocidio, a lo anterior se agrega que el  dictador cubano Fidel Castro fue desde 1959 hasta  el derrumbe de la Unión Soviética 1991 peón de brega del Kremlin, para buscar que los países latinoamericanos cayeran en las fauces del imperio soviético.

Con la caída del  muro de Berlín el tirano Fidel castro, aprovechándose del atraso conceptual e ideológico de  algunos pueblos latinoamericanos, usó  al  líder sindical  brasileño Lula da Silva para montar el  foro de  Sao Pablo en 1990, y así   reciclar los desechos del marxismo leninismo repudiados en el viejo continente,  pero además  contó con  la ignorancia de Hugo Chávez quien se creía  la encarnación de Simón Bolívar y un nuevo mesías para llevar a la región al paraíso terrenal.

Chávez ganó las elecciones en diciembre de 1998 en Venezuela, comenzando una pesadilla de la que no ha salido la patria de Bolívar. Ante esas condiciones   Castro  ni corto ni perezoso  sabiendo de las limitaciones del orate venezolano, quien no pasaba de ser un simple  pichón de comunista a pesar de su edad,  lo utilizó implementando el socialismo del siglo XXl que para  el sátrapa cubano era la manifestación  moderna del comunismo totalitario o marxismo.

Un común denominador  tanto del  fascismo como del nazismo y el comunismo es el terrorismo, que utiliza métodos violentos indiscriminadamente en contra de la población para amedrentarla, buscando fines políticos y económicos especialmente, por ello Hitler decía: “Las masas necesitan eso. Necesitan algo que les cause pavor” y para el caso colombiano no se puede olvidar que las narcoguerrillas marxistas de las Farc y el Eln han sido responsables de los peores actos terroristas que han ocurrido en el  país durante los últimos 54 años, en donde toda esa vesania ha sido practicada para tomarse el poder.

La humanidad debe de ser antifascista, antinazista y anticomunista, pues ello es  inherente a la civilización, porque las tres doctrinas abyectas que hemos denunciado deben de estar en el basurero de la historia para que no le causen más daño a las naciones. Subrayando que para el caso latinoamericano el comunismo totalitario es la principal amenaza de la libertad y la  democracia, porque tanto el fascismo y el nazismo están reducidos a una mínima expresión, pero el marxismo con sus diferentes máscaras sigue  timando a los pueblos ocultándose en una falsa sensibilidad social para que los ingenuos caigan en su trampa.

Vale la pena aclarar que el comunismo totalitario o marxismo, es diferente al comunismo  libertario que surgió en la  primera internacional de los trabajadores en el siglo XlX, cuando los dogmas de Karl Marx fueron repudiados por los obreros, porque dicho señor quería conducir  a las masas a una esclavitud política mediante  el Estado, basándose en métodos burocráticos  y dictatoriales.

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