¡La consulta: Saludo a la bandera!


 

Por Mario Arias Gómez.

Llegó la hora de darle gusto a la ‘inmaculada’, deslenguada y gritona ‘cumbre moral’, dechado …de libertinaje; paradigma para las jóvenes hijas de familia, la asimétrica y lujuriosa, exsenadora, verdulera líder de las rectificaciones: Cuatro en cuatro meses, ordenadas a)- Por el Tribunal Superior de Bogotá, al resolver la tutela interpuesta por el  exministro de Vivienda, Luis Felipe Henao, por llamarlo “ministro de la corrupción”, b) al sindicar -sin pruebas- al fiscal, Néstor Humberto Martínez, de ser miembro del ‘cartel de la toga’; c)- decretadas por la Corte Suprema de Justicia, al señalar audazmente de “corrupto” al representante Ciro Ramírez, y d) al endilgarle el mismo epíteto a Cambio Radical. Calificativos que con su pareja de almohada (gas), debió tragarse, faltando datos de otros municipios.

Con tal estructura moral, convoca al embeleco de la ‘Consulta anticorrupción’, condenada a estruendoso fracaso. Póngale la firma. Ningún fariseo -de esos que en la vida han sido-, se muestra en contra, apoyándola “de labios para afuera”, intimidados -quizás- por la exhibicionista marimacho de corbata, que cuando rectifica -a su manera- lloriquea porque a la incorregible violadora, le violan ‘la libertad de expresión, la garantía institucional de inviolabilidad de la opinión política congresal, convertida, matreramente, en patente de corso, para agraviar, mancillar, vejar. Insolente arsenal, usado -un día sí y otro también- contra Álvaro Uribe, rebautizado por la lenguaraz, como “sanguijuela de alcantarilla’; ‘getabulario’ inagotable utilizado contra el hoy expresidente Santos, o contra Vargas Lleras, sus favoritos para exhibirse, presentarse.

‘Loruda’ del ‘tercer sexo’, a propósito, recién legalizado en Alemania, nuevo género que ya veremos a su consorte, impulsándolo en el Congreso, a objeto que su ‘marida’, se inscriba -lo que faltaba- para la Alcaldía capitalina. Calumniadora profesional e insufrible ‘diversa’, que niega rotundamente -con pies y manos- que la superflua, inválida e inocua consulta, que impulsa con mentiras, conlleva, innegable propósito electorero. Capricho que no es más que un saludo a la bandera, cuyas almibaradas propuestas, serán negadas siete veces. Pongamos -en gracia de discusión- que sean aprobadas, nada ocurre, pues el resultado no traduce que, automáticamente se conviertan en leyes, ya que debe intervenir -sí o sí- el Congreso, que no se hará el haraquiri, pues no lo obliga, ni adquiere compromiso alguno, así ladre la garduña -de indignante comportamiento, perverso proceder, sin credenciales morales, ni noción de dignidad-.

Engañabobos que arteramente oculta la prohibición estipulada por la ley 134/1994, de realizar consultas populares sobre temas que impliquen modificar la Constitución, puntualmente el artículo 187. Agréguese que el 98 % de lo propuesto, está incluido en el ordenamiento legal, en dos estatutos anticorrupción (1993/2011), igual en empolvadas leyes (1.900). La calentura no está en las sábanas, sino en la fiebre del enfermo. El problema -lo sabe ‘Raimundo y todo el mundo’, es ético; de carencias de valores, de principios, falencias que parten de la cuna. ¿Alguien en su sano juicio cree que obligar a los servidores públicos, a declarar los bienes, rentas, patrimonios, a la entrada y salida del cargo (ordenado por el artículo 13, ley 190/1995; o bajar el sueldo a los congresistas y altos funcionarios, se acaba la corrupción? Eso llama mear fuera del tiesto. ¿Claro?

El literal j) numeral 1° del artículo 8 de la ley 80/1993, inhabilita a los judicialmente condenados por corruptos, reiterada disposición por el artículo 91 de la ley 906/2004, y artículo 34 de la ley 1474/2011. ¿Y qué ha pasado? Nada de nada. El artículo 13 de la citada ley, modificó el artículo 68 A, del Código Penal, que no consiente conferir a los penados por corrupción, ningún subrogado o mecanismo sustitutivo de la pena, ni prisión domiciliaria, ni ningún otro beneficio. Y… los pliegos tipo, figuran en el artículo 4° -ley 1882/2018-. La rendición de cuentas es obligatoria -Código Disciplinario- para todos los funcionarios. Faltan dos ítems: El límite a tres períodos. Al respecto, la experiencia trae nuevos conocimientos, know-how, que trasfieren sabiduría, regalo de los años. Reducir los sueldos, sobrelleva, alejar los mejores prospectos.

Los 12’000.261 de sufragios del umbral -como los 6’130.657 por cada pregunta- no se alcanzan ‘ni si Dios quiere’, lo asegurado, es que se van a dilapidar, falsear, malversar, -digo mejor- a botar a la basura, $350 mil millones, lo suficiente para construir 7.000 viviendas -de $ 50 millones cada una-; o levantar 20 Hospitales, con costo (unidad) de $17.500 millones, en beneficio de los pobres, de los más vulnerables.

Bogotá, D. C. 22 de agosto de 2018

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