La imagen de Galán

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 
SOBRE LA FAMILIA GALÁN SE HA DICHO Y ESCRITO DE TODO, SIN QUE NADA PASE.

Desde el domingo la imagen del senador Juan Manuel Galán ha quedado manchada para quienes leyeron la documentada crónica de Norbey Quevedo en El Espectador sobre la descarada manipulación de su influencia en un caso de separación de su esposa y custodia de sus hijos.

Sobre la familia Galán se ha dicho y escrito de todo sin que nada pase. Al país le hicieron asumir los costos de mantener colocados a los hijos del sacrificado Luis Carlos Galán. Primero su viuda, después sus hijos, luego su cuñada y hasta sus parientes han gozado del privilegio de siempre estar colocados dentro de la nómina oficial.

Nadie ha puesto en duda sus capacidades ni intelectuales ni políticas para ejercer los cargos que les han reservado. Uno de ellos es hoy, a más de senador de la república, presidente del partido del vicepresidente.

Pero desde hace unos días o el país perdió el miedo de hablar de los Galán o los asuntos en que se han metido han sido muy evidentes. El primer timbre de alarma fue cuando el senador Juan Manuel Galán se opuso a una ley que permitía que los mayores de 70 años pagaran su condena en domicilio. No la podía aceptar porque el único condenado hasta ahora por la muerte de Galán es Santofimio y ya tiene más de 70.

El segundo fueron las milmillonarias partidas a la Fundación Galán para su funcionamiento en momentos en que se desarrollaba una campaña electoral. Ahora sale este evidente abuso de influencias ante Bienestar Familiar. Maluco por lo menos.

NOTA: anulados los exámenes de la Policía. !Buena esa Palomino!

La mala memoria

MÁS DE UNA VEZ HE TENIDO QUE DECIR EN MIS NOVELAS QUE LOS COLOMBIANOS TENEMOS MEMORIA DE GALLINA.

Más de una vez he tenido que decir en mis novelas que los colombianos tenemos memoria de gallina. Es decir, que no recordamos bien, en vez de hacerlo perfectamente.

Por estos días, cuando se lanzan los primeros patos al agua en la contienda electoral para elegir alcaldes de las grandes ciudades, ya se oyen cosas y los candidatos van asumiendo posiciones para defenderse o coger ventaja.

En Cali, donde el fantasma de Angelino tiene frenados a los otros candidatos y deshojando la margarita a los partidos, un empresario exitoso de 70 años, Maurice Armitage, resolvió lanzarse a la contienda.

Por ahí mismo, al estilo caleño, le cayeron con los métodos de ahora que son las redes sociales y radio bemba, recordándole cositas, y entre ellas, que su hermano Howard Armitage, el de la pesquera ‘Bahía Cupica’, estuvo enredado judicialmente en sus negocios.

El candidato, con entereza, salió a rueda de prensa y cogió el toro por los cachos recordando que las equivocaciones de su hermano no son las de él y no tiene porqué heredarlas ni mucho menos responder políticamente por ellas.

Y dijo además que hacía 30 años no sabía de Howard y no tiene trato con él.

En Semana.com, el 6 de febrero a las 5:15 p.m., se publicó que el señor Howard Armitage había dicho: “la última vez que me vi con mi hermano fue cuando lo liberaron de un secuestro en Chocó. Yo fui y lo saqué personalmente. Escuché que en una rueda de prensa dijo que no me ve hace 30 años. Por ese lado, considero que mi hermano está un poquito mal de memoria”.

¿Estará condenada Cali a que su próximo alcalde sea un empresario con una terrible mala memoria?

Por GUSTAVO ÁLVAREZ GARDEAZÁBAL

Tomado del diario ADN

Decimos lo que otros callan
Cargando...

Deja un comentario