La Salvajina salvaría a Cali de la sed, propone el Diputado del Agua


 

Pedro Luis Barco, candidato a la Asamblea del Valle, propone construir una moderna planta de tratamiento en la parte alta del departamento, que surta de agua de la Salvajina, al sur del Valle y al norte del Cauca.

Santiago de Cali se encuentra desde hace dos meses en pleno racionamiento de agua, sobre todo en la parte alta de la ciudad, la que se suple de los acueductos de San Antonio, La Reforma y La Rivera. No importan las esporádicas lluvias, la sequía sigue vigente.

La situación se ha tornado muy delicada, porque cuando los carrotanques intentan llevar agua hasta las colinas, estos son acordonados por los lugareños que se toman  por la fuerza la distribución del líquido vital. Esto ha ocasionado que los carrotanques tengan que subir acompañados de hombres de la Policía Nacional.

Pedro Luis Barco Díaz, conocido como El Diputado del Agua, ha venido adelantando su campaña a la Asamblea del departamento del Valle del Cauca, insistiendo en que llegó la hora de cambiar las fuentes de agua, por otra más abundante y de mejor calidad. Él insiste en  Salvajina, la represa ubicada en Suárez,  en el Cauca, a tan solo 65 kilómetros de la Sultana del Valle.

Aun cuando usualmente los diputados son elegidos principalmente por las estructuras políticas, en estas elecciones regionales se advierte que dos aspirantes han intentado movilizar la opinión en torno a sus tesis. Se tratan de Juanita Cataño quien ha realizado una férrea campaña en contra de la corrupción y de Pedro Luis Barco Díaz, quien ha enfocado toda su energía en la solución del problema del agua potable en Cali y la región.

La Otra Cara conversó con este dirigente cívico,  con un calor de  37 grados a la sombra, que prendían todas las chicharras de los samanes del Boulevard del Río, en  la bella Cali.

-¿Qué tanto ha afectado el Fenómeno del Niño la situación del agua potable de la ciudad?

PLB -Las autoridades responsables del agua en la ciudad, siguen insistiendo que la culpa del racionamiento la tiene el verano. Yo refuto diciendo que no podemos achacarle al verano esta situación, pues aquí ha habido veranos desde antes de la llegada de Colón con todo su batallón. Y seguirán llegando los veranos y los “niños” siempre. La culpa se debe al estúpido manejo del agua en la ciudad, pues aquí todo está “patas arriba”. Los acueductos de la parte alta ya no dan más y los de la parte baja extraen agua de un sitio hipercontaminado.

-¿Cuáles son los problemas de los acueductos de la denominada red alta de la ciudad? 

PLB -Cali tiene 50 acueductos, 45 en la zona rural, 3 en la parte alta y dos en la parte baja. Los 3 de la parte alta extraen el agua de ríos pequeños a los cuales se les ha impuesto una obligación muy por encima de su capacidad. Figúrese que al río Cali nos le tomamos normalmente el 70% del agua. Lo que usted ve, aquí al frente del CAM, es lo que queda, el mísero 30%. Cosa similar ocurre con los otros 2 acueductos. Por otra parte, estos pequeños ríos están afectados por la minería, por la tala de árboles,  por el crecimiento de la ciudad, por las basuras que se arrojan a su lecho. En suma, estos ríos ya no dan más.

-¿Y cuáles son los problemas de los acueductos de la red baja?

PLB -Esos son peores. El 80% del  agua de caleños y caleñas se maneja del siguiente modo: primero el alcantarillado, después el basuro, después el río Cauca, después la bocatoma, y después, atérrense, la única Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR). Esto es cosa de locos, todo al contrario de como debe ser. La lógica indica que debería ser así: primero el acueducto, después el alcantarillado, después la PTAR y después el río.  Que es lo que yo propongo.

-¿Podría explicar cómo  se llegó a esta situación?

PLB -Si, claro. Primero se construyó la Planta de San Antonio, que funciona por gravedad. El gran error histórico fue que en 1955 se construyó  la Planta Río Cauca, en la parte más baja de la ciudad. Por eso, desde hace 60 años la ciudad bombea el agua eléctricamente, es decir maneja el agua en contra de la ley de la gravedad, o de abajo para arriba, contrariando la historia universal.

Coetáneamente construyeron el fatídico Canal de la Corporación Autónoma del Valle del Cauca (CVC) Sur con el que se atraparon 3 ríos (Meléndez, Lily y Cañaveralejo) con el propósito de desecar las tierras, e hicieron el Jarillón del río Cauca. Después, para acabarla de embarrar,  construyeron el basuro al lado del canal en el único sitio en el que no se podía construir: antes de la bocatoma del acueducto Río Cauca y  al lado del fatídico Canal de la CVC Sur.

Toda una catástrofe ambiental con repercusiones horrorosas. De esta suerte Cali mata 4 ríos: los 3 que atrapa en el Canal CVC Sur, o alcantarilla sur,  y al Cauca, que no se logra recuperar ni en su llegada al Magdalena en Mompox. Y para terminar esta triste aunque increíble  historia, en 1978 se construyó la más grande planta de potabilización, la de Puerto Mallarino, también después del alcantarillado y el basuro.

El resultado es que tenemos un agua escasa, de mala calidad, con afectaciones a la salud y costosa, muy costosa.

La represa La Salvajina tiene 31 kilómetros y está en el corregimiento Buenos Aires, Cauca.

 

-¿Esta situación tiene solución, o es poco lo que se puede hacer?

PLB -Afortunadamente tenemos a Salvajina desde hace 30 años, con el agua suficiente no solo para Cali, sino para la región. Y no solo para ahora, sino para los próximos 100 años.

Salvajina nos dará el agua para el desarrollo de la zona sur del departamento y del norte del departamento del Cauca, con una marcada predisposición para los desarrollos industriales. Nos dará agua para Puerto Tejada, para la conurbación Cali Jamundí, para la zona alta de Cali, para  Candelaria, para la Zona Páez, para la zona seca de Palmira, para Yumbo que no tiene suficiente, y sobre todo para las futuras zonas industriales que tendremos que adecuar para darle empleo a generaciones venideras.

¿En concreto, en que consiste el proyecto?

PLB – Consiste en construir una moderna planta regional de tratamiento en la parte alta de nuestro territorio, que surta de agua al sur del Valle y al norte del Cauca. Para esto hay que integrar a dos RPG o Regiones de Planificación y Gestión:  al G11, conformado por 11 municipios del sur del valle y la región del norte del Cauca, con 13 municipios. Este debe ser un propósito común de los dos gobernadores, de los alcaldes de la zona, de los industriales y de la comunidad en general. Este es el reto que me he impuesto y por el que me lancé a la asamblea del Valle del Cauca.

También se trata de que una vez construyamos la planta regional,  entonces reconvirtamos las dos plantas de la orilla del rio Cauca, es decir a Puerto Mallarino y Río Cauca, en dos PTAR. Y que le llevemos directamente a estas el canal CVC Sur. De esta manera arreglamos la espantosa hecatombe ambiental que degrada nuestro río principal. Adicionalmente, en una tercera fase, podremos cancelar los acueductos de la ladera y liberar a nuestros pequeños ríos de la obligación de darnos el agua de beber y dedicarlos a nuestro disfrute, a nuestro orgullo y nuestra caleñidad.

¿Tiene usted otros objetivos identificados para luchar como diputado?

PLB Por supuesto. Mis objetivos, fuera de lo que explicado, son: 1. Luchar por la paz y por la inclusión de todos los sectores discriminados de la sociedad. 2. Luchar por todos y cada uno de los nacimientos de agua del departamento, por buscarles una protección tanto legal como práctica. 3. Luchar por la regionalización del Valle del Cauca en 3 regiones de Planificación y Gestión RPG, para que el Estado coloque los elementos necesarios para la vida y la competitividad. Considero que la planificación municipal debe darle paso a la subregional, si querremos que el departamento progrese. 4.   Luchar por el Clúster de La Salsa, al que considero el más importante y estratégico de la capital del Valle. 5. Luchar por un programa departamental  que integre a nuestros niños y jóvenes en lo que los apasiona de verdad: la cultura y el deporte como antídotos contra la violencia, y  6.  Luchar por el desarrollo social y económico de Buenaventura a la que considero la ciudad más estratégica de Colombia, y de la que depende el progreso de  los otros 41 municipios de este departamento costeño, de la Costa del Pacífico.

Por último Pedro Luis Barco, el Diputado del Agua, dijo que el insiste en el voto de opinión de sus conciudadanos, porque ha advertido que sus tesis sobre el agua han sido recibidas con beneplácito. Agregó que tiene en el tarjetón de la Asamblea un número que considera coherente con su mensaje “el 69 es un número democrático, participativo, igualitario, en el que no existe patrón ni subordinado. Busquen en el tarjetón de la Asamblea la “L” del partido liberal y márquenla, así como en el mítico 69, el número imposible de olvidar”.

Por mi parte, aproveché para darle un vistazo al río Cali, que corre al lado del Boulevard del Río, pero sólo encontré un mísero hilillo de agua, con olor sospechoso,  mientras las chicharras de  los samanes enloquecían  con  los 37 grados de temperatura de este verano calcinante.

Por Sixto Alfredo Pinto

Director Revista La Otra Cara

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