Otra metida de pata de Santos

Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

POR ENÉSIMA VEZ TENGO QUE VOLVER A PREGUNTAR QUIÉNES SON LOS CONSEJEROS DEL PRESIDENTE.

Por enésima vez tengo que volver a preguntar en esta columna quiénes son los consejeros del presidente, a quienes él oye con candidez de adolescente y le hacen meter las de caminar.

La semana pasada salió a decir perentoriamente que los miembros del Consejo Superior de la Judicatura (candidatos a desaparecer en una reforma constitucional en el Congreso), estaban conversando con los parlamentarios para evitar que esa entidad sea eliminada.

Para el presidente Santos esa actitud, que él como presidente la estila y con qué descaro la repite cada legislatura repartiendo mermelada para que le aprueben sus proyectos es un delito.

Pero como se ha creado mediáticamente la imagen de que ese Consejo es una vagabundería, todos le creyeron al presidente Santos y los magistrados, por ejercer su derecho democrático, fueron acusados hasta de cohecho.

Está bien que los consejeros de Santos quieran a toda costa el unanimismo y que nadie haga uso ni del diálogo razonable ni muchos el de la opinión contraria. Pero que ya lleguen a impedir a unos condenados a muerte oficial como los magistrados del Consejo que se defiendan, es caer en una exageración.

Aunque el presidente del Consejo, mi coterráneo Wilson Ruiz ha sido muy tímido en la respuesta y el brincadorsísimo magistrado Correa ha salido como siempre con una expresión caricaturesca, para el resto de los colombianos es de muy mal augurio que el presidente de la Nación,en persona, les impida argumentar su supervivencia ante quienes él ha ordenado que los desaparezcan.

Dos mentiras
LA ÚNICA CONCLUSIÓN RESULTÓ SER QUE LA VACUNA PUEDE HACER DAÑO.

En este país, desgraciadamente, nos hemos ido acostumbrando a las mentiras decretadas.

Primera mentira: hace un par de años los observadores necios comenzamos a denunciar que estaba temblando demasiadas veces por semana en Puerto Gaitán, en cercanías de los campos petroleros. Ingeominas y las poderosas compañías que perforan en la zona manejaron tan bien el ‘bitute’ que siempre pudieron desmentir que se trataba de una consecuencia de las explosiones en profundidad causadas por el uso de los sistemas ‘fracking’ o ‘star’.

No fue sino que el petróleo cayera de precio, que sacar el crudo por medio de explosiones dejara de ser rentable (dicen que cuesta 78 dólares extraerlo y venderlo solo 48) para que se acabaran los temblores en Puerto Gaitán.

Segunda mentira: gracias a una feroz campaña mediática de los neoliberales de la Universidad de los Andes que acompañan al ministro Alejandro Gaviria en su ejercicio, nos vendieron la idea de que las niñas desmayadas de Carmen de Bolívar y de otras ciudades del país eran víctimas una histeria colectiva y que la vacuna contra el papiloma no era la causante del problema.

La Universidad del Rosario hizo la semana pasada un foro en donde la única conclusión resultó ser que la vacuna sí puede hacer daño, que las reacciones son diversas en distintos países y que no se ha probado su verdadera bondad. Es decir, que la niñas no estaban mintiendo.

¿Será acaso que las petroleras y las farmacéuticas se han aliado con el estado para mantenernos dentro de un manto de mentiras y así dizque hacer más viable este país?

Por GUSTAVO ÁLVAREZ GARDEAZÁBAL

Tomado del diario ADN

 

 

 

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