Los Nuevos


 

LOS CONTRATOS SON ADJUDICADOS A DEDO ENTRE LOS MISMOS CONTRATISTAS O POR LICITACIÓN.

Hace unos días demostré aquí cómo los poderes sobre los que se cimienta el estado colombiano, el legislativo, el judicial, el ejecutivo y el policial, están tarifados. Es una verdad tan de puño, admitida por todos, que nadie dijo nada.

El fin de semana, la Cámara Colombiana de la Infraestructura hizo público un estudio para demostrar cómo los contratos de obra en municipios y departamentos están viciados.

De su lectura se deduce que es de esa manera que alcaldes, concejales, diputados y gobernadores hacen real la tarifa que el Ejecutivo ha permitido desde lo alto con su mermelada, que contagia a todo el país.

Los contratos son adjudicados a dedo entre los mismos contratistas o por licitación entre uno y dos proponentes porque los demás no se presentan o por no poder pagar la tarifa fijada o porque les da vergüenza y molestia exprimir la calidad de la obra para poder cumplir el porcentaje tasado.

Elegir a un congresista, a un gobernador o a un alcalde vale una milmillonada que, con el sueldo fijado por la ley, no se recupera. El financiamiento de su campaña corre entonces por cuenta de los contratistas, a quienes se les garantiza un número y una cantidad en pesos por contratos futuros a lo largo de los cuatro años.

Son ellos, los financiadores, los nuevos dueños del poder político en las ciudades y departamentos. Por eso ya no hay jefes ni caudillos en los partidos. Hay administradores a porcentaje de los presupuestos de contratación de los entes gubernamentales. Ellos son los nuevos dueños del país político. Negarlo es ir contra la historia, admitirlo, un paso más a buscarle la verdadera solución a lo que nos está pasando.

 

¿Rechifla o Rebelión?

ESTA VEZ LA RECHIFLA FUE DE LOS SOLDADOS Y EL CHIFLADO FUE QUIEN SE CREÍA INTOCABLE PORQUE MANEJA LOS MEDIOS.

El país no puede echarle tierra a lo sucedido el domingo pasado, cuando el Presidente trató de hablar ante un público integrado en más del 90 por ciento por militares vestidos en ropa tan deportiva como la que llevaban Santos, su ministro de Defensa y el comandante del Ejército.

Una rechifla que obligó al presidente Santos a subir al máximo su tono de voz y que solo lo dejó hablar cuatro escasos minutos, hizo sentir la protesta militar por el manejo que el Gobierno ha dado a sus tropas para auspiciar las conversaciones de paz en La Habana.

¿Quién le dijo al presidente Santos que la tropa hace parte del unanimismo al que obligó a los presionados medios de comunicación o a los periodistas contratados para hablar de la paz?

Si fueron el ministro Pinzón o los comandantes de las fuerzas militares o del Ejército, el presidente Santos debería removerlos por responsables de la equivocación. Si no lo hace, está aceptando que fue idea suya o de sus casi siempre equivocados asesores de imagen. ¿Error de cálculo de Santos? ¿Falta de mando sobre la tropa del comandante en jefe y de sus generales?

El hecho de que el ministro Pinzón interviniera, hasta rezando, para calmar la rechifla y pedir que dejaran hablar a su comandante en jefe, es muy significativo. Y el que le ordenara al comandante del Ejército que los hiciera poner firmes para apagar el incendio, se puede traducir de muchas maneras.

A casi todos los presidentes del país los han rechiflado alguna vez. Lo que pasa es que esta vez la rechifla fue de los soldados y el chiflado fue quien se creía intocable porque maneja los medios.

 

 La Gurisati

SE ACABÓ EL PAÍS DE ROSAS Y PERFUMES Y APARECIÓ LA VERDAD’.

Los televidentes han venido observando en las últimas semanas un cambio radical en las noticias que presenta RCN Televisión y por consiguiente se han ido dando cuenta de que la realidad nacional es muy distinta de la que desde hace rato les venían inyectando.

Un ‘tuiterazo’ del jefe de prensa de la Casa de Nariño protestando ante la directora del noticiero de RCN Televisión por haber cometido el delito de preguntarle a un uribista sobre las conversaciones de paz oficializó el comienzo del derrumbe del unanimismo en los medios que habían decretado desde el cenáculo de Santos.

Por alguna estrategia planificada en escritorios neoyorquinos o en la mesa de Juan, el Gobierno montó un plan de contratación de periodistas e intelectuales para que escribieran bien sobre la paz y ejerció a plenitud su poder ejecutivo para que los dueños de los medios prescindieran de los colaboradores que molestaran al régimen con sus apreciaciones independientes.

Pero llegó ‘La Gurisatti’ a RCN y el paisaje se abrió. Se acabó el país de rosas y perfumes y apareció la verdad. Por ella se pudo saber, por ejemplo, que a los soldados del Cauca los mataron en un polideportivo y no en una emboscada como se había empezado a divulgar desde Palacio.

Allí también se supo de la respuesta despectiva e innecesariamente hiriente del presidente a la segunda rechifla en Medellín, cuando dijo que eran “perturbaciones sonoras”, y esperamos que se sigan sabiendo más cosas. Falta que sus hermanos de RCN Radio hagan lo propio para que el país complete en el espectro radiotelevisivo una visión amplia de lo que está sucediendo.

Por GUSTAVO ÁLVAREZ GARDEAZÁBAL 

Tomado del diario ADN

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