Santos y el Obispo


 
NI EL PRESIDENTE OYE AL OBISPO NI AL PRESIDENTE LE CREEN NI LAS PALABRAS DEL OBISPO.

Algo muy grave tiene que estar pasando en este país para que unas declaraciones como las que dieron durante el fin de semana el presidente Santos y el obispo de Cali, Darío Monsalve, hayan pasado desapercibidas y no hubiesen sido replicadas y ni siquiera comentadas.

El presidente Santos afirmó: “Estamos en un momento crítico, definitivo. Lo que suceda en las próximas semanas va a determinar si va a haber paz o no”.

El obispo Monsalve dijo en El Colombiano, “Hablar del postconflicto es una entelequia… el conflicto urbano arrecia y hay zonas donde la población siente que no hay Estado que los involucre como gestores de su convivencia en el territorio, es la ley del armado, es la ley del más fuerte”.

Ambas cosas son de mucha trascendencia, pero ni el Presidente oye al obispo ni al Presidente le creen ni las palabras del obispo asustan a ningún policía.

El presidente Santos también afirmó: “Me causa cierta risa que haya gente que crea que yo realmente estoy dispuesto a entregar el país por firmar la paz, o que estoy dispuesto a entregarle el país a las Farc o al llamado castrochavismo. Yo me fijé unas líneas rojas y no he traspasado ninguna”.

El obispo de Cali fue más enfático: “…Hay un círculo de la corrupción, a través de la contratación del clientelismo y del ingreso de nuevos contratistas que hacen parte del lavado de activos, es decir, tenemos contratistas de peso que incursionan en grandes contratos del Estado”.

Ni al uno ni al otro les creen y ambos dicen la verdad. Santos no puede entregar a Colombia, ni bruto que fuera. La campaña electoral de estos días la financian los contratistas. Averigüen no más.

Por GUSTAVO ÁLVAREZ  GARDEAZABAL
Tomado de la ADN
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