Benítez y los Besailes acabaron a Córdoba (Parte II)

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Por: Eduardo Padilla Hernández, presidente Red Colombiana de Veedurías.

No hay peor traidor a la Patria que un corrupto, pero es peor el ignorante que lo defiende, y aún peor es aquel que, por temor, no lo denuncia.

Córdoba, Colombia, ha venido soportando múltiples clases de violencia:
Guerrilla, narcotráfico, paramilitarismo y corrupción; todos estos factores adversos han dejado estelas de muerte, pobreza y subdesarrollo en este departamento.

Ya los ciudadanos no sólo tienen temor de la inseguridad que hay en las calles, sino que, además, están padeciendo de otra inseguridad que es más infame: La que se origina en los escritorios de las administraciones del Estado.

El actual gobernador de Córdoba, Orlando Benítez, en su campaña política, declaró que combatiría la corrupción que tanto mal le ha hecho al departamento, pero como dice el refrán: “Del dicho al hecho, hay mucho trecho”.

Estos son los “famosos” personajes que lo apoyaron:
Musa Abraham Besaile Fayad (Sahagún, Córdoba, 4 de julio de 1970) es un político, abogado e ingeniero colombiano. En el año 2010 fue elegido Senador de la República y fue reelecto en el año 2014.

Besaile estuvo involucrado en los escándalos de corrupción Caso Odebrecht y en el escándalo del Cartel de La Toga. En octubre de 2017, Musa Besaile fue enviado a la cárcel La Picota (en Bogotá), acusado por la Corte Suprema de Justicia de pagar $2.000 millones de pesos colombianos (cerca de $700 000 dólares) al exfiscal y exdirector de la Unidad Anticorrupción, Luis Gustavo Moreno, para detener una supuesta orden de captura que emitiría la Corte Suprema en su contra por procesos de parapolítica.

Edwin José Besaile Fayad (Sahagún, 21 de junio de 1980) es un arquitecto y político colombiano, quien fue gobernador del departamento de Córdoba por el Partido de la U. Es miembro del clan Besaile Fayad, con sus hermanos el exsenador Musa Besaile, y el exalcalde del municipio de Sahagún, Jhony (Jhon) Moisés Besaile.

En la gobernación cordobesa, Edwin reemplazó a Alejandro Lyons (2012-2015), y ambos estuvieron inmersos en numerosos y multimillonarios casos de corrupción durante sus administraciones, en especial el llamado Cartel de La Hemofilia. Lyons en confesión ante la Fiscalía General aseguró que al gobernador Edwin Besayle le entregó millones proveniente de la corrupción y al senador Musa Besaile, quien se quedó con la mitad del dinero que obtuvieron por los contratos irregulares y de las regalías de Córdoba. Parte del dinero fue usado para financiar la campaña a la gobernación de Edwin Besaile en el 2015.

Debido a estos múltiples casos de corrupción, la Procuraduría General de la Nación completó en enero de 2019 el proceso de notificación, destitución e inhabilidad por 10 años de Edwin Besaile para ejercer cargos públicos.

Yo pregunto una cosa: ¿Qué le sucede a la rama judicial colombiana?
Está bien que condenen a un corrupto y destituyan al otro, ¿pero por qué no le exigen que devuelvan los millones que se robaron?

Los corruptos poseen una fortuna que tienen depositada en los bancos, e inmensos latifundios, vehículos y demás propiedades que el Estado puede confiscar, pero no lo hace. ¿O es que los administradores del Estado, pertenecen al mismo combo de los corruptos?

Aquí surge otra pregunta: Si la rama judicial tiene suficiente conocimiento de que un gobernante fue financiado por corruptos, ¿por qué no lo destituye?

Casi todo el mundo sabe que la Gobernación de Córdoba maneja suficientes recursos para pagarle a sus acreedores.
Entonces, ¿por qué no les paga? ¿O acaso las aves de rapiña creen que después no les queda suficiente presa para ellas?

Los pueblos eligen a los administradores del Estado, con la esperanza de tener un estilo de vida con dignidad, pero luego que llegan al poder, los recursos de ese proyecto son desviados hacia el delta bancario de los corruptos, y se esfuman las esperanzas del pueblo; esto ha sucedido durante cientos de años, pero sin embargo el pueblo sigue confiando en que las cosas van cambiar.

Si el corrupto fuera sabio no trabajaría para hacerse rico, sino que lo haría para ser feliz; y de este modo alcanzaría las dos cosas, porque estaría orgulloso de ser rico y feliz a la vez.

(Las dos biografías fueron tomadas de Wikipedia).

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Eduardo Padilla Hernández
Abogado, Columnista y Presidente Asored Nacional de Veedurías


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