El BMW que Rodrigo Jaramillo no pagó

Rodrigo Jaramillo, la cabeza de Interbolsa/ larepublica.co

 

Tres días antes de la quiebra de Interbolsa, Rodrigo Jaramillo se traspasó un BMW y se quedó con el vehículo sin pagar su valor.

El martes 30 de octubre de 2012 la comisionista de bolsa Interbolsa estaba a punto de naufragar. Desde julio la junta directiva sabía de la grave iliquidez que afrontaba. El presidente del grupo financiero, Rodrigo Jaramillo Correa, hacía gestiones con altos funcionarios del gobierno para salvar la comisionista y tramitaba un préstamo urgente con el Banco Agrario. Interbolsa estaba reventada pero Jaramillo sacó tiempo para venderse a sí mismo un carro BMW de Interbolsa por casi $41 millones. Se quedó con el BMW y nunca pagó el valor del vehículo. El viernes siguiente Interbolsa fue intervenida por la Superintendencia Financiera.

El mes pasado la Superintendencia de Sociedades ordenó reversar el negocio, pero el BMW ya no se puede recuperar pues Jaramillo lo traspasó después a Sandra Rocío Celemín Ibáñez.

El BMW modelo 320i año 2006 con placas BSL 281 fue adquirido por Interbolsa por el sistema de leasing o arrendamiento financiero a Leasing Bancolombia por $117.420.000.

Faltando tres días para la quiebra de la comisionista, Rodrigo Jaramillo firmó un contrato como presidente del grupo financiero para vendérselo por $40.700.000 a Rodrigo Jaramillo, gerente de la sociedad familiar R. Jaramillo C. y Cía. S.C.A. Era un contrato de yo con yo, o como señala la Supersociedades un “contrato consigo mismo”.

En marzo de 2014 el liquidador de la holding de Interbolsa, Pablo Muñoz Gómez, presentó una demanda para deshacer el negocio del BMW. Los liquidadores pueden pedir que se reversen los negocios realizados en los últimos dos años que hayan causado daño a los acreedores de una compañía en liquidación.

Supersociedades, en decisión firmada por Graciela María Saldarriaga Molina, le dio la razón al liquidador y consideró que hubo un daño retroactivo pues un contrato que aparentemente era de compraventa “en realidad fue una donación”. Según la Superintendencia “ni aparece constancia de que el precio haya sido pagado” ni hay una cuenta por cobrar a R. Jaramillo C. y Cía. S.C.A.

Ante la demanda del liquidador quien defendió a Jaramillo fue su esposa, la abogada María Cecilia Botero. Ella señaló que “el vehículo correspondió a una remuneración de Interbolsa S.A. por los servicios de Rodrigo Jaramillo Correa”. Pero la Supersociedades rechazó el argumento. “Se extrañan los soportes que den cuenta de la alegada remuneración a favor de Rodrigo Jaramillo Correa”, indicó la Superintendencia, que agregó: “No existe prueba de que se haya pagado el precio declarado”. María Cecilia Botero no presentó cheque u otra constancia del pago del vehículo.

Rodrigo Jaramillo conocía el mal estado de los negocios de Interbolsa, manifestó la Superintendencia, y a pesar de ello “celebró un negocio lesivo para los intereses de dicha sociedad”. No se acreditó que la sociedad de Rodrigo Jaramillo “haya obrado de buena fe” al celebrar el contrato el 30 de octubre de 2012, enfatizó la Superintendencia.

El BMW que fue indebidamente traspasado a Rodrigo Jaramillo la víspera del colapso de Interbolsa era utilizado por María Cecilia Botero cuando viajaba de Medellín a Bogotá.

Como presidente del grupo Interbolsa, Rodrigo Jaramillo utilizaba en el momento del cierre de la que fue la más grande comisionista de bolsa del país dos vehículos, una camioneta Toyota Landcruiser Sahara y una camioneta Porsche Cayenne. Ambos eran carros último modelo y su valor comercial ascendía a unos $350 millones. Al igual que el BMW, Interbolsa los adquirió por leasing pero en el momento de la quiebra todavía no se habían terminado de pagar. Después de la intervención fueron devueltos a Leasing Bancolombia.

El liquidador puede ahora cobrarle los casi $41 millones a la sociedad de Rodrigo Jaramillo, pero no puede recuperar el BMW, pues Jaramillo lo cedió a un tercero de buena fe cinco meses después de la quiebra de Interbolsa.

Alberto Donadio libro Interbolsa

Por Alberto Donadio

Autor del Blog Detrás de Interbolsa en El Espectador

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