El Defensor del Pueblo No Puede Abandonar a los Personeros de Colombia

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Actualmente existen, en muchas zonas del país, personerías abandonadas a su suerte, a pesar de las funciones y responsabilidades que son muy importantes para el fortalecimiento de la democracia.

Por: Eduardo Padilla Hernández.

Presidente Asociación Nacional de Veedurías (ASO-RED).

La Federación de Personerías denuncia que los personeros trabajan bajo amenazas y sin presupuesto. El más reciente atentado ocurrió el 6 de marzo del 2021 contra el personero municipal de San Diego (César) a quien le impactaron la camioneta con arma de fuego.

El Ministerio Público es ejercido por el Procurador General de la Nación, por el Defensor del Pueblo, por los procuradores delegados y los agentes del ministerio público, ante las autoridades jurisdiccionales, por los personeros municipales y por los demás funcionarios que determina la ley.

Al Ministerio Público corresponde la guarda y promoción de los derechos humanos, la protección del interés público y la vigilancia de la conducta oficial de quienes desempeñan funciones públicas.

El Personero Municipal es un servidor público que hace parte del Ministerio Público, a quien le corresponde la guarda y promoción de los derechos humanos, la protección del interés público, la vigilancia de la conducta oficial de quienes desempeñan funciones públicas y el control administrativo en el municipio; es elegido por el Concejo para el período que fije la ley.

Mi conocimiento sobre el tema de personería viene de haber sido personero en la localidad de San Cristóbal, Chapinero, Teusaquillo, Barrios Unidos y Usaquén; también fui personero para lo policivo, para los servicios públicos y personero delegado para el medio ambiente en Bogotá. Además, fui coordinador nacional de personeros de la Procuraduría General.

Toda esta experiencia me da un vasto conocimiento de las difíciles situaciones internas que se dan debido a la crisis que viven los despachos de los personeros y de la apatía que muestra la Defensoría del Pueblo que, como parte del Ministerio Público, debería realizar un trabajo en pro de las personerías, teniendo en cuenta que el jefe de los personeros es el Defensor del Pueblo.

No obstante, a que en las funciones del procurador y del defensor del pueblo, según la Constitución y la jurisprudencia, está implícita la importancia de los personeros, cuya función consiste en defender los derechos humanos en medio de la violencia, la ausencia estatal y la pandemia, aunque no están recibiendo un apoyo efectivo de la Procuraduría ni de la Defensoría; por esta razón, la mayoría de ellos no cuenta con todas las herramientas necesarias para cumplir su labor, ni con los recursos necesarios para la misma.

Algunas veces no son autónomos, lo cual limita su independencia frente a los poderes locales, y lo peor es que no tienen un reconocimiento institucional de acuerdo con su labor.

Las personerías municipales y distritales tienen el deber constitucional de salvaguardar los derechos humanos, proteger el interés público y vigilar a las autoridades locales. Son el primer círculo en la atención a la ciudadanía, a las víctimas, a las personas cuyos derechos han sido vulnerados.

Pero a pesar de hacer parte del Ministerio Público, junto a la Procuraduría y la Defensoría, las personerías atraviesan un momento crítico: El presupuesto no aumenta, y no obstante a que cada día son responsables de más funciones, casi el 60 % tuvo recortes de sus presupuestos durante el 2020, según el registro que lleva la Federación Nacional de Personerías (Fenalper).

Los personeros han sido el blanco de amenazas, desalojos y algunos han sufrido intimidaciones por parte de funcionarios públicos, a quienes les hacen control político, sobre todo en los territorios donde converge el conflicto armado, el cultivo de coca, la disputa por las rutas del narcotráfico y el reclutamiento.

En Colombia hay 1.103 personerías asociadas a La Federación Nacional de Personeros (Fenalper) y cuenta con el apoyo de la cooperación internacional como la Unión Europea y la Embajada de Suecia. Esta última ha resaltado el papel de las personerías como fundamental para promover la construcción de paz y generar confianza entre las instituciones estatales y la ciudadanía.

Las Personerías, entre incontables funciones, tienen cuatro principales:

-La defensa de los derechos humanos.
-Control de los servidores públicos a nivel municipal.
-La garantía de las partes en distintos procesos civiles o disciplinarios.
-Atención a la población más vulnerable, entre todas ellas víctimas del conflicto armado, desplazados y población migrante.

Para este sinnúmero de funciones, los presupuestos son insuficientes; no alcanzan para pagar salarios, seguridad social, transporte, gastos administrativos y demás egresos para el desempeño idóneo de sus funciones.

La Federación asegura que se han presentado proyectos de ley para fortalecer a las personerías. En el 2014 fue radicado un proyecto de Ley en el Congreso, para optimizar y volver sostenible la labor de los personeros en todo el territorio nacional, potenciar su actuar en temas como el de políticas públicas, el de control social, empoderando la importante labor que deben cumplir las personerías, los mecanismos de participación, en materia de garantía, promoción y protección de Derechos Humanos. Aquella iniciativa habría cambiado estructuralmente la situación, porque tenía como objetivo reformular el presupuesto de las entidades que hacen presencia en todos los municipios del país como garantes de derechos humanos, pero como dicho proyecto no generaba votos, no era conveniente fortalecer a una entidad que les hace control y veeduría a los alcaldes. Además, los personeros no tenían plata para estar haciendo lobby con los congresistas.

Entre los muchos problemas que sobrellevan los personeros, hay dos principales:

La difícil situación presupuestal y el riesgo de perder la vida. Desde el 2008, la Federación de Personerías ha registrado siete asesinatos a personeros municipales. Y al menos el 10% de los funcionarios actuales ha recibido amenazas y atentados contra su vida e integridad personal, y sin embargo el Estado no les proporciona un esquema de protección.

El único procurador en Colombia que los apoyó fue Orlando Vásquez Velásquez, con apoyo académico, capacitándolos y suministrando material de trabajo; incluso, en su gestión fue redactado el manual del personero. Durante su mandato trabajé como coordinador nacional de personeros, y recuerdo que en aquel tiempo pude compartir tareas con esas nobles personas que son el escudo para defender los derechos humanos, el medio ambiente, los servicios públicos, la educación, la participación ciudadana; pero que sin recurso no pueden trabajar. De esta manera es que los tiranos, negándoles el presupuesto, le asestan un duro golpe a la democracia.

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Eduardo Padilla Hernández
Abogado, Columnista y Presidente Asored Nacional de Veedurías


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