El drama de los “más taquilleros”, hay 40 mil maestros sin nombrar


 

Aunque el Ministerio de Educación diga que “ser maestros será lo más taquillero”, los que ganaron los concursos de méritos, están sin nombrar y sus cargos ocupados por provisionales.

Resultaría irrazonable y no menos vergonzoso, discutir sobre educación en alguna escuela o plaza de Europa, y allí atreverse a defender el modelo educativo colombiano. Cómo osar por ejemplo a aplaudir el vaticinio de la señora ministra de educación Gina Parody, sobre que en diez años “ser maestro será lo más taquillero”, mientras más de cuarenta mil maestros que han ganado el concurso de méritos siguen sin ser nombrados, ¡cuarenta mil docentes represados!. Esto sin hablar de las pruebas PISA que nos ubica entre los peores resultados en el mundo (http://bit.ly/18kqGgX)

Para empezar, los cargos que estos docentes deberían ocupar son atendidos por provisionales, y están así porque el Ministerio de Educación Nacional afianzó esta política con el decreto 1278 del 2002, ése que ya tiene al 30% de los maestros en provisionalidad. Ahí ingresan con el mínimo salario del gremio y cada año que la plaza continúe en esta condición éste permanecerá igual. Así porque en Colombia es papaya servida por y para que los políticos afines al Gobierno Nacional, dispongan de una oferta clientelista de miles de puestos que significan votos o peajes para los manzanillos políticos que intermedian con las butacas profesorales. Y ahí perduran sin importar el número de títulos, tampoco pueden presentar concurso de ascenso porque no están nombrados.

Además cuarenta mil profesores en provisionalidad no se atreverían a protestar para denunciar las condiciones laborales y académicas.

Entonces habría que aclarar ante los europeos que en Colombia los ganadores del concurso de méritos docente acumulan años en la lista de elegibles. Sometidos a un calvario que obstaculiza su nombramiento, ¡y vaya sorpresa!, la lista caduca cada dos años… a empezar de nuevo.

No es todo, quienes son nombrados encuentran un concurso de ascensos diseñado para impedirlos. Ejemplo a la mano es un departamento pequeño como Risaralda, donde el secretario del Sindicato de Educadores Darío Montañez, aclara que de 250 docentes que aprobaron el ascenso en el 2014, buena parte llevaba cinco o más años presentándolo. “Sobre la lista de elegibles es difícil establecer cuántos suma, pues el Ministerio de Educación no proporciona información precisa a las secretarías regionales”. Cuélguenle la inoperancia de la Comisión Nacional del Servicio Civil.

De modo que solo sería posible defender la política educativa de Parody y compañía, con un rostro que, curtido de neoliberalismo, haya perdido la capacidad de sonrojarse. Luego si el propósito real es una educación de alta calidad, cabría resaltar la justeza de los reclamos de docentes que desde las redes sociales han emprendido la campaña #ListaDeElegiblesYa y en las plazas públicas abogan por su suerte laboral y la educación nacional.

Por Duberney Galvis Cardona

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