El periodista no es usted

De antemano quiero dejar claro que escribo esta columna en horas de la mañana del jueves 28 de enero de 2021 y que no obstante encontrarme domiciliado en la ciudad de Bogotá, he permanecido al tanto casi que minuto a minuto, sobre el estado de salud del maestro y amigo Jorge Antonio Oñate González. Como es bien sabido, en Colombia uno de los deportes nacionales por esta época y que practica buena parte de nuestros compatriotas, es el de jugar a ser periodista.

Las redes sociales son el medio masivo de información más importante en el mundo en estos momentos, y este medio, es empleado por periodistas profesionales, por otros que no lo son tanto y también por las personas que quieren sacar el periodista frustrado que llevan dentro. En este afán de quien da una noticia nefasta primero, estamos cayendo en la trampa y uno de los peores males de la era de las tics. Las noticias falsas o más conocidas en el mundo como Fake News.

Viene haciendo carrera en Colombia que vía Whatsapp queremos adelantárnosle a los noticieros y a los medios tradicionales en la noticia del fallecimiento de una persona y en especial cuando se trata de un artista. Ocurrió con Martín Elías, con Miguel Duran Junior y ahora con Jorge Oñate, para solo mencionar tres casos. Me pregunto: ¿Cuál es el afán de matar a las personas por las redes sociales?

Ahora los médicos tratantes y las IPS en vez de estar dedicadas a su principal función que es la de prestar sus servicios a las personas que lo requieran, deben andar emitiendo a toda hora boletines de prensa para desmentir los rumores y chismes baratos, emanados de los nuevos ‘Sicarios virtuales’ que es en lo que se han convertido aquellos con afán de protagonistas en ser reconocidos como que ellos lo dijeron primero.

Me parece terrible que se inventen juntas médicas, que le tomen fotos a curas supuestamente entrando al Instituto Cardiovascular del Cesar para aplicar los santos óleos a Jorge Oñate. Me parece el colmo que los familiares tengan ahora que andar grabando audios para contrarrestar las noticias falsas de tanto sin oficio que hay por ahí.

Deberían jugar con otra cosa y no con el bien y derecho más sagrado que tenemos los seres humanos, como lo es la vida. Dios quiera que el Jilguero de América se levante pronto de esa cama, como lo han hecho miles y millones de personas, y revierta toda esa mala energía que produce andar difundiendo y repitiendo como loros las supuestas malas noticias, jugando al periodista soy yo. También los medios tradicionales deben ser más cuidadosos con lo que publican, en algunos casos están tomando como fuente confiable todo lo que encuentran en redes y lo que les envían por cadenas de Whatsapp. Pilas.

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Jorge Nain Ruiz
Abogado, folklorista y columnista


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