En Latinoamérica: Defender la Democracia ante el Asalto Comunista

Ariel Peña

 

Si  en Ecuador y  Chile han habido semejantes protestas sociales, por el alza de la gasolina y   los pasajes del Metro, valdría la pena preguntar: ¿por qué no hay un gran levantamiento popular en Venezuela,  que tiene 5 millones de refugiados que a mediano plazo pueden ser 8 millones, con la posibilidad de que otros 4  millones de sus habitantes se pueden morir de hambre  en los próximos años, si no cambia la situación política en ese país? La respuesta es  muy sencilla, porque el comunismo es una bestia que mediante la tortura y crimen somete a las masas, sin importarle  las calamidades de la población, ya que lo que les interesa a las camarillas marxista que usan diferentes máscaras, es el poder por toda la eternidad.

Y para completar el asalto comunista en Latinoamérica, Evo Morales fortalece su autocracia  y se roba las elecciones en Bolivia, mediante un vulgar fraude, siguiendo las enseñanzas de un dirigente comunista de la guerra civil española, quien decía: “las elecciones sirven, pero si las ganamos”, no importa  si hay que hacer fraude como ya ha sucedido en varias ocasiones en la región, cuando los gobiernos totalitarios del socialismo del siglo XXl están en el poder; entonces defender la democracia es vital para que las acechanzas absolutistas no conduzcan a nuestros pueblos a la esclavitud política, con la engañifa de la “patria grande”, que es una consigna desgraciada del foro de  Sao Pablo para envilecer a las naciones.

Decretar unas alzas por parte de  gobiernos, como sucedió en Chile y Ecuador, son medidas impopulares que llevan a la protesta social, pero  las fuerzas  totalitarias aprovechan la situación de manera oportunista para conspirar en contra de la democracia y  derrotarla,  utilizando a los estudiantes y a los indígenas siguiendo las enseñanzas del comunista italiano Antonio Gramsci, pues hay que ganar la  “guerra cultural” dentro de la estrategia de lograr el poder hegemónico, por eso se observa en las protestas el  terrorismo y  el saboteo, buscando la caída  de gobiernos constitucionales, para seguir los ejemplos de Bolivia en 2003 en donde fue defenestrado Gonzalo Sánchez de Lozada, Lucio Gutiérrez en el 2005 en Ecuador y Fernando  de  la Rúa  en Argentina  en el 2001, y con  ello las fuerzas comunistas totalitarios buscan que haya ingobernabilidad agudizando las crisis, tumbando  mandatarios y así seguir con sus planes desestabilizadores que necesariamente llevan a dictaduras como las de Cuba, Venezuela y Nicaragua, sin importar que para sostenerse en el poder haya que cometer genocidios como los que se han visto en los regímenes de Daniel Ortega y Nicolás Maduro.

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Las camarillas comunistas en Latinoamérica que están  en la dirección de algunos Estados, no solo buscan la hegemonía en el plano  político, económico, social y cultural de sus países, sino que además desarrollan fervientemente sus planes para que el resto de naciones de la región caiga en sus fauces, teniendo como base para sus torvas intenciones la enajenación y el adocenamiento de la ciudadanía tomando a  las llamadas “clases subordinadas” las cuales pretenden convertir  en  rebaños para consolidar el poder del partido, que en la primera etapa cuenta con la colaboración de algunos socios e idiotas útiles, que con el tiempo van desapareciendo o plegándose a los designios omnímodos de la pandilla comunista.

Los actos violentos que hemos visto en diferentes naciones  latinoamericanos en estos días, no son el producto del espontaneísmo de las masas, sino que eso corresponde a un diseño adobado por el foro de Sao Pablo, con la participación de agentes venezolanos y cubanos para llevar el caos con propósitos políticos muy bien planificados, en donde el desgaste del enemigo  es fundamental y para ello poco importa la voluntad popular, pues lo que interesa es acabar con la democracia a cualquier precio.

Latinoamérica por su rezago ideológico, tiene que soportar los embates de las fuerzas totalitarias del marxismo leninismo, como está sucediendo actualmente, porque a 30 años de la caída del muro de Berlín, todavía en nuestra región ello no se ha asimilado y no se ha podido comprender la magnitud de ese hecho histórico, a pesar de haber ocurrido hace tanto tiempo,  o sea que la actual  ofensiva del castrochavismo(otra denominación del comunismo) es además producto de la falta de discernimiento de los partidos y movimientos democráticos, que aun no han percibido el signo de los tiempos y por eso no le han respondido con grandes movilizaciones al asalto comunista, contrario a lo que sucede en Venezuela y Nicaragua  en donde a cada movilización de la oposición, los regímenes comunistas convocan contramarchas.

Así que es una necesidad que los partidos democráticos de la Latinoamérica se tomen las calles para contrarrestar la sedición marxista, pues la democracia no solo tiene que estar en el manejo del Estado, sino también con las masas que son las que más pierden con las dictaduras comunistas y, en Colombia ya es hora de que el partido Centro Democrático y otras fuerzas republicanas se estén movilizando para apoyar al gobierno del presidente Iván Duque.

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