Fajardo el Embustero

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Por Lucas Durán

A pesar de que Sergio Fajardo lidera en las encuestas, con la más reciente encuesta de Guarumo mostrando que cuenta con un 64.3% de favorabilidad, nunca ha sido un estadista, mucho menos un hombre de desarrollo y seguridad. Recibió una ciudad de Medellín que en los años previos a su alcaldía, había visto una reducción del 7% en la cantidad de homicidios como  porcentaje del nivel nacional, en su cuatrienio, la máxima caída fue de un 2%, mejora que fue prácticamente anulada en el 2008, cuando Medellín volvió a presenciar el mismo porcentaje de homicidios que en el 2004, año de posesión de Fajardo.

También es importante notar que Fajardo recibió una Comuna 13 remilitarizada por el gobierno de Álvaro Uribe, efectivamente frenando toda iniciativa que tenían las guerrillas en la ciudad de Medellín, además del bloque paramilitar Cacique Nutibara desmovilizado, y más de 800 reinsertados. Justamente por eso surge lo que hoy se denomina como ‘Donbernabilidad’, la presunta alianza que existió entre la Alcaldía de Medellín con los paramilitares de la ciudad -y de la región- para reducir la tasa absoluta de criminalidad.

‘Don Berna’ era el líder de esas bandas y esos colectivos paramilitares, y su subsecuente desmovilización llevó a una reducción de los homicidios del 37.5%, de los robos armados en un 39%, y las extorsiones en un 52% en la ciudad de Medellín durante el gobierno de Fajardo. Como era de esperarse, las alarmas que esto prendió a nivel nacional siguen encendidas; en efecto, lo que ocurrió en el año 2008 fue la extradición de los  líderes de las extintas AUC, entre los cuales se incluyó a ‘Don Berna’, y la situación de orden público se deterioró rápidamente, ese mismo año, los homicidios aumentaron en un 34%, los robos en un 46%, y las extorciones retomaron el impulso que habían suspendido por la presunta alianza entre el gobierno local y los contrainsurgentes, duplicándose para el año 2009.

Ahora, no sugiero que Fajardo era un paramilitar, es inapropiado difamar cuando no se conocen evidencias contundentes, sin embargo, se debe tener en cuenta que, en el año 2018, La Silla Vacía reportó que Fernando Quijano (director de Corpades), dijo que “Fajardo no auspició nada, pero tampoco se le opuso y sí le  sacó provecho a los resultados con eso de ‘Del miedo a la esperanza’”. Que los mismos lectores juzguen la actuación de Fajardo con los Paramilitares.

Infortunadamente, su turbulento y francamente sombrío historial como político Antioqueño no termina ahí, fue Fajardo el que, como gobernador de Antioquia, se ganó investigaciones de la Fiscalía, la Procuraduría, y la Corte Suprema de Justicia. Resulta que, como parte de su plan de contratación de recursos viales, se firmó un contrato con la empresa Ingecom SAS, cuyo valor sobrepasaba los 5.6 mil millones de pesos, y tendría un plazo de ejecución de siete meses, pero las sospechas surgieron cuando se produjo un sobrecosto del 556%, lo que significó que los Antioqueños terminaron pagando 37 mil millones a la empresa, con 7 adiciones al contrato, y  más de un año de extensión para ejecutar el contrato.

Otro contrato que llamó la atención de la Procuraduría fue el contrato de interventoría No. 2012-SS-20-0106, el cual se aplazó por 23 meses, y tuvo sobrecostos del 248%. En el reporte oficial, se puede ver como, explícitamente, se reconoce que “Sergio Fajardo Valderrama, quien en su entonces condición de Gobernador de Antioquia…presuntamente omitió su deber de vigilancia frente a los actos de su Delegatario” y se procede a anunciar las medidas a tomar contra 4 altos funcionarios de la Gobernación, incluyendo al mismo Gobernador, y a los secretarios de infraestructura física departamentales.

De igual manera no es sorpresa que, en el 2014, Fajardo le haya solicitado al presidente Juan Manuel Santos más recursos para vías y servicios públicos; como buen estatista, quema los impuestos de la ciudadanía en iniciativas y contratos inservibles, únicamente para salir a solicitar más recursos monetarios, sean del gobierno nacional o de entidades bancarias, en efecto, la fórmula indicada para destruir una economía y la confianza inversionista.

La ineptitud Fajardista en materia fiscal también se hizo evidente en la gerencia que ejerció
durante su Gobernación. En vez de practicar la austeridad económica que permite el crecimiento económico, Sergio Fajardo decidió bombardear la economía con dinero estatal,
llegando al punto de quebrar al departamento.

El Instituto para el Desarrollo de Antioquia (IDEA) reportaba pérdidas anuales de 27.400 millones de pesos, a pesar de que se vendieron activos con un valor de 58.595 millones solo en el 2016. No solo esto, pues la Empresa de Infraestructura y  Vivienda de Antioquia perdía 21 mil millones de pesos anuales, la política volátil de Sergio Fajardo también prevenía que el sector privado prosperara, pues, para presentar un ejemplo, la FLA aumentó sus ingresos de forma exponencial en los años después de la gobernación Fajardista.

De igual manera, muchos acusan a Fajardo de ser un Uribista solapado, un caballo Troyano que “quiere apoderarse de un sector de la derecha”. A esas personas les pregunto; ¿Un Uribista despilfarra el dinero de los impuestos y desincentiva el emprendimiento, o los invierte en seguridad, eficiencia, y legalidad?.

Una presidencia suya, con el Partido Alianza Verde y una probable coalición con el Partido Liberal y el Polo Democrático sería una catástrofe para nuestro país en materia económica, su propuesta populista de “facilitar el acceso al crédito para las viviendas” fue justamente lo que llevó a la recesión económica de 2008 en EE.UU., solo que Colombia no tendrá la plata para pagarle a los bancos las indemnizaciones que se requieran en no muchos años.

Sergio Fajardo no es ningún uribista, es un hombre que sabe descifrar los vientos de la
política y utilizarlos a su favor. No podemos olvidar que Juan Manuel Santos estancó el crecimiento económico que recibió de Álvaro Uribe. No podemos olvidar que la economía, en 8 años, únicamente creció en 22 mil millones de dólares, que el peso Colombiano perdió
valor internacional, y que, a pesar de que prometió en campaña no subir impuestos, los subió en repetidas ocasiones. Incluso la revista Semana calificó su reforma a la justicia como “una vergüenza histórica”.

El electorado Colombiano no puede poner en la Casa de Nariño a un hombre  investigado por malgastar los recursos públicos y destruir economías locales (empezando por grandes empresas) y cuya política de seguridad dependía de pactos con grupos criminales. Sergio Fajardo es una aplanadora, pero que aplasta el desarrollo, el emprendimiento, la seguridad, y la confianza.

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