Fingir que soy feliz


 

Fingir que se está bien, que no estoy solo, que puedo con mi carga, que las cosas se arreglan y solucionan sin mi esfuerzo, que mañana será otro día y que puedo vivir el “‘presente“ sin saber quién soy y qué es lo que en realidad necesito.

Actuar como si nada hubiera sucedido, como si no tuviera miedo de mi lado oscuro, como si ya hubiese perdonado a quienes me hirieron, como si no me dejara ganar del desquite y la venganza, como si portándome bien creyera que no puedo pórteme mal,
como cuando digo !Sí! queriendo decir !No! Estas actitudes son inútiles y destructivas, pues más temprano que tarde, nuestro inconsciente nos pasará la cuenta de cobro, representada en la vejez prematura, las crisis nerviosas y enfermedades no identificadas, crónicas o psicológicas.

El verdadero “Karma” humano es el de fingir, negar, manipular y soportar una realidad escrita desde un guión personal muy triste y agotador, basado en el apego, la dependencia emocional, el miedo a crecer y volverse autónomo. Esta insoportable confusión personal, es la que hace que mi fracasó interior se siga disfrazando de éxito. La actitud “triunfadora” de superioridad está basada en la certeza de una inferioridad, que durante muchos años ha dominado mi vida impidiendo fortalece mis recursos naturales de reflexión, transformación y sanación personal.

Recuerda que tienes el derecho a dar y recibir amor; tú mismo al igual que todas las personas de este mundo son merecedoras de apoyo, compasión y afecto. Muy seguramente después de conocerte tal y como eres y ser capaz de quererte a ti mismo, podrás afirmar con claridad:
!Puedo ser y estar seguro y feliz!
!Puedo y quiero estar bien!
!Puedo estar y vivir en armonía y paz conmigo mismo y con todos!

Por Armando Martí.

www.armandomarti.com

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