Herbin Hoyos Medina (q.e.p.d.), los héroes no mueren, su legado siempre los mantendrá vivos

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Bernardo Henao

Por Bernardo Henao Jaramillo.

De las obras más difíciles que he realizado es esta, recordar a Herbin, porque aún lo siento, lo oigo hablar, descubro su energía para enfrentar la injusticia y su voz retumba desde todos los confines para que la verdad sea conocida y sentenciada con justicia. Pero, aunque los designios divinos son incomprensibles y en determinados casos difíciles de entender porque suceden cuando menos se esperan, sí podemos creer que el Creador decidió que su función, según sus registros, estaba cumplida, y que si quienes quedábamos en esta tierra considerábamos que la tarea que impulsaba el líder aún se encontraba sin terminar, debíamos continuarla.

Nunca es fácil enfrentar la muerte, menos aun cuando la persona está en pleno auge de su actividad, luchando contra la iniquidad y convertido en la voz de quienes no son escuchados, las víctimas, a quienes a través de sus inigualables alocuciones hace visibles, en ese contexto se hallaba HERBIN HOYOS MEDINA a sus 54 años, cuando falleció, quien lo creyera, no lo lograron silenciar sus peligrosos enemigos para quienes fue un objetivo eliminarlo, sino que Dios se lo quitó de sus manos para que una silenciosa y mortal enfermedad lo llevara a gozar de la recompensa de la vida eterna.

Sus orígenes se remontan a las estribaciones de la cordillera central en las bellas tierras al sur de Colombia, Saladoblanco (Huila), en donde nace. Fue el mayor de cinco hermanos, formado, como era propio en esas épocas según lo comentara y narrara varias veces, por sus padres finqueros “a rejo y correa”, eso sí, sin ningún reproche a sus progenitores Jaime y Margarita, a quienes les profesaba gratitud y respeto.

Hombre sencillo de extracción humilde, siempre con la curiosidad de querer saber el porqué de las cosas, interés que lo caracterizó para siempre tener decisión y mentalidad aventurera. La cruenta violencia partidista los desplazó de su hogar ancestral. El cambio fue complejo y difícil, para sobrevivir debió desarrollar variadas y arduas labores en la selva de ladrillo. En una de ellas, trabajando de animador en una discoteca, fue descubierto por quien le llevara a la radio, era el dueño de Radio Preferencial Estéreo. Descubrió la importancia de su voz. Posteriormente, con gran arrojo y determinación decidió viajar a otras latitudes, llegando hasta el lejano Irak donde conoció la crudeza de la guerra y comenzó hacer relatos de ella. Cubrió muchas de esas conflagraciones. En esos viajes conoció a Zoraida, mujer de origen palestino, madre de su hijo Joseph Alí Hoyos Mohamad. Ese relato es encantador y nunca se olvidará la forma como lo contaba, incluso, que le llevó a cambiar su nombre. Cuando se refería a ellos lo hacía con respeto y admiración, pero las circunstancias en las que se desenvolvía lo llevaron a separarse de ella y a cuidar y velar por su heredero.  Qué triste renuncia, por cumplir con el deber patrio se privó de compartir más en familia.

Hablaba perfecto árabe, así como otros idiomas. Estudió en la Complutense en España y luego en Cavul, al lado del que hoy se conoce fue el Estado Islámico, cuna de los más sangrientos terroristas orientales entre quienes, para no creer, algunos fueron sus profesores y llegaron a ser de los más buscados en el planeta. Esta narración que en labores de trabajo tuve oportunidad de escuchar, causó revuelo en determinada agencia gubernamental del exterior que no podía creer y asimilar esa experiencia, de tal forma que llegó a dudar del periodista, pero el tiempo no sólo demostró su profesionalismo, sino la veracidad de sus graves denuncias, las que conmovieron al mundo.

Su desempeño reporteril lo fue como corresponsal cubriendo la guerra en apartados lugares, como en el Líbano, Sierra Leona, Angola, Ruanda, Libia y Siria. Se tiene que tener mucha madera, arrojo y decisión para poder ser esa clase de reportero. Pocos lo consiguen, Herbin lo logró. Tuvo más de 80 reconocimientos por esa labor.

Su genialidad se despertó en el cautiverio, con ocasión del secuestro que padeciera, y por el año de 1994 le inspiró para la creación del programa Las Voces del Secuestro; conocer las crónicas de aquellos secuestrados que tuvieron la fortuna de regresar, permitió contar con testimonios incontrovertibles los duros momentos que se atraviesan cuando se pierde el don más preciado del ser humano, la libertad, por causa y con ocasión de secuestros extorsivos. Su programa y las voces que transmitía, eran el bálsamo para quienes permanecían secuestrados, ávidos de tener noticias de sus seres queridos. Las voces del secuestro se convirtió en uno de los mejores semilleros de formación, por ello hoy muchos destacados periodistas nacionales reconocen al maestro. Todos se encuentran de luto y lamentan la partida del inigualable forjador de una auténtica y profesional comunicación.

Herbin tuvo la visión, gracias a su programa las voces del secuestro, de vivir la cruda realidad que intrafilas vivían las niñas y jóvenes reclutadas por los subversivos de las FARC-EP. Solo una persona de su experiencia podía medir los alcances y la trascendencia de lo que sería dar a conocer al mundo la clase de vejámenes, mal trato, abortos y toda serie de abusos degradantes a las que fueron sometidas

Esa situación referida por cientos de jóvenes mujeres y hombres violentados hizo posible que se conociera el vil trato a los que fueron sometidos. Nació así, con y bajo su guía, la Corporación Rosa Blanca que hizo posible que Sara Morales y Vanesa García denunciaran los atropellos y violencia que debieron soportar en ese grupo insurgente, lo que, a la postre, consiguió que otras jóvenes reclutadas también dieran a conocer los actos cruentos a los que fueron reducidas mientras estaban en la guerrilla. Las descarnadas denuncias de las integrantes de la Corporación Rosa Blanca, hoy regentada por la abogada Bertha Alicia Suárez Casallas, siguen en total impunidad, pese al esfuerzo de Herbin para que se les hiciera justicia.

Ese bagaje, conocimiento y cercanía con las víctimas le permitió descubrir que había muchos guerrilleros contrarios a las políticas de encubrir el secretariado de las FARC. A pesar del riesgo que les significaba convenció a múltiples guerrilleros, otrora detenidos y privados de su libertad, para que lo apoyaran dando su testimonio del real alcance del secretariado y mandos de las Farc, por supuesto que es, gracias a esa convicción y decisión, que nació las Federación Colombiana de Víctimas de las Farc -Fevcol-.

Manos por La Paz es otra de sus grandes ejecutorias y hoy viene cumpliendo un destacado papel en ese propósito.

No satisfecho con impulsar la creación de esas tres corporaciones y a sabiendas de los peligros que significaba el criterio ideológico y sesgado con el que se creó la Comisión  de la Verdad, la que regenta el padre De Roux,  vio el periodista radial la indispensable necesidad de crear la Comisión Civil de la Verdad, que tiene su primer antecedente en una reunión en el Salón de la Constitución del Congreso de  la  República, con respaldo de más de 100 organizaciones que llegaron de todo el país.  Ese día lo anunció con la presencia y testigos la senadora Sofía Gaviria y el General Luis Mendieta.

Bien sabía el papel llamado a cumplir esta organización civil. No desistió y logró conseguir fundamental apoyo para esta organización que la hizo apadrinar recientemente de insignes colombianos que conformaron un grupo de defensa estratégica de la Patria y tienen en ella una tarea por perpetuar, el legado de Herbin, el que no se dude trascenderá en esta y muchas otras generaciones.

Hoy, estimados lectores, la temprana partida del indiscutible e irreemplazable líder ha sembrado la semilla de la unión por la defensa institucional. La Patria está siendo atacada y su defensa está actualmente en manos de la sociedad civil y la reserva activa de las Fuerzas Militares, por siempre amigos del destacado periodista. La voz sincera y única de Herbin no la suplen ni sustituyen diez ni cien voces, pero sí miles de colombianos que se expresaron solidarios en las redes quienes, en un solo grito de unidad nos encargaremos de que la Voz de Herbin y su legado jamás se silencie.

Siempre la justicia, paz y reparación por la que tanto luchó serán un reto por conseguir en el porvenir inmediato, así como la libertad de los secuestrados, hasta que no haya uno solo en cautiverio. Sus ideales son hoy la semilla de la esperanza y su memoria la fortaleza para no desfallecer en su consecución. Descansa en paz Herbin, los colombianos de bien nos declaramos continuadores de su obra y legado y la concluiremos con valentía.

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Bernardo Henao Jaramillo
Abogado e investigador


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