La Romántica María Corina

María Corina Machado y Juan Guaidó

 

“Cuando se escapa de la realidad y se actúa con romanticismo todo será sólo un sueño”.

Por Luis Fernando Córdoba R.

En las escenas políticas cuando prevalece más la pasión que la razón, nos remontamos a cuentos e historias como los que escribía la señora María del Socorro Tellado López, mejor conocida como Corín Tellado, el romanticismo como el fanatismo es un gran error en la política y más cuando se está luchando contra un tirano.

Entre la vida política encontramos personajes que se convierten en líderes en busca de poder o de fama, a muchos no les importa caer en el populismo, en la corrupción o volverse demagogos con tal de conseguir sus anhelados propósitos.

Venezuela se encuentra en una guerra interna por el poder, en este enfrentamiento hay quienes no quieren perder el poder, otros que quieren cohabitar con el poder y los que no entienden cómo es que se consigue el poder.

María Corina Machado es una líder política que se ha distanciado de las corrientes de la falsa oposición, pero no por su cuenta, ella quien formó parte de la coordinadora democrática, de la mesa de la unidad y por algunas diferencias fue apartada por los politiqueros que desean seguir llevando a Venezuela dentro de un socialismo disfrazado de derecha.

En busca de una salida democrática de la crisis venezolana y de sacar al tirano del poder, el interino Juan Guaidó convidó a la señora María Corina a una reunión para limar asperezas “la cual acepto”. Lo cierto es que de esta reunión no salió humo blanco y la oposición terminó más fracturada que nunca.

La romántica María Corina ve la salida del régimen tan fácil con su planteamiento en la Operación de Paz y Estabilidad como si el régimen se comportará como un gobierno convencional, el que respeta las leyes, la constitución y la democracia, cuando los que son es una mafia asesina que hará lo que sea con tal de no perder el poder.

No es que desconfié de la buena voluntad de la señora María Corina, pero lo que pasa es que está fuera de contexto frente a la realidad criminal que domina el territorio nacional, ella sin darse cuenta cae en el juego del régimen al tratarla como en el imperio romano trataban a los gladiadores, que por más feroces que fueran los gladiadores, los utilizaban para que entretuvieran a la multitud.

En los 5 puntos que plantea María Corina en la OPE, se nota la falta de realidad política frente al caos venezolano, pues es otro país pudieran ser viables… el planteamiento es el siguiente :

1.Control del territorio, seguridad y desarme; ¿Esto se logrará con una fuerza armada que controla el narcotráfico y toda la corruptela del tirano?

2. Asistencia humanitaria primaria; ¿Un régimen que no le importa la vida de sus ciudadanos va a permitir que el pan que ellos reparten, lo repartan sus enemigos?

3. Reconstrucción de la infraestructura de emergencia y de los servicios públicos; ¿El régimen permitirá qué el pilar de lucha que son los traidores de los empleados públicos se presten para cambiar el miserable socialismo del siglo XXI que tanto han defendido?

4. Restauración de la ley y el orden; promoción del Estado de Derecho; ¿Los socialistas permitirán cambiar esa constitución roja de sangre que le ha hecho tanto bien al régimen?

5. Reinstitucionalización democrática del país. ¿Permitirán los grupos fueran del orden “colectivos” entrar bajo el control de un gobierno decente?

Esto es un planteamiento romántico cuando se trata de enfrentar una mafia armada como lo es la del tirano Nicolás Maduro, cuando se hacen estos planes, se desconoce por completo de que se trata el poder y cómo conseguirlo.

El profesor, abogado y secretario de la universidad de Carabobo Pablo Aure está bastante claro cómo es que se debe salir del tirano de Miraflores, de la mafia que controla el país y del criminal socialismo que inunda a la población. En una de sus últimas declaraciones lo planteó de la siguiente manera “La solución; es la conformación de una coalición militar internacional que haga respetar la institucionalidad” después de esto y de depurar los poderes, si se puede pensar en los planteamientos de la señora María Corina Machado.

Referente a lo que se trata sobre el poder, la fama y el romanticismo el escritor colombiano Gabriel García Márquez en su obra el olor de la guayabá 1982, nos deja esta reflexión. “La estrategia para conservar el poder, como para defenderse de la fama, terminan por parecerse. Esto es en parte la causa de la soledad en ambos casos. Pero hay más: la incomunicación del poder y la incomunicación de la fama agravan el problema. Es, en última instancia, un problema de información que termina por aislar a ambos de la realidad evasiva y cambiante. La gran pregunta en el poder y en la fama, sería entonces la misma: «¿A quién creerle?». La cual, llevada a sus extremos delirantes, tendría que conducir a la pregunta final: «¿Quién carajo soy yo?.

“Cuando se desea el poder y la libertad de una nacional, no hay que temer ver sangre correr”.

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