Los delirios de un incapaz


 

Pobre Venezuela, Nicolás Maduro responde a la difícil calidad de vida que afrontan los ciudadanos de a pie con ridiculeces propias de los cuentos de ficción, con los que gobierna al hermano país, una secuencia de cortinas de humo mal hechas que buscan tapar los verdaderos problemas de una nación que fue destruida por el derroche y la corrupción.

El pasado jueves se pudo conocer otra función de la comparsa de cuenteros de Miraflores. Maduro en cadena nacional aseguro haber acabado con un plan “desestabilizador” que buscaba propiciar un golpe de estado. Habló de 7 generales de la armada venezolana a los cuales había descubierto desarrollando este plan, eso sí, como es común, ayudados por Estados Unidos, el enemigo real de la revolución de la harina pan. Simplemente los delirios del inútil dictador.

Ahora el cuento del golpe de estado incluye un “joven” que nadie conoce y no muestran, como tampoco han hecho con los otros, como en el caso de Robert Serra, cuando de  manera descarada culparon al ex-presidente Uribe y la “extrema derecha” de mandar a matar al fallecido ex-diputado. La historia del “joven” (que parece un libreto creado por la Fiscalía colombiana estilo hacker) continúa con detalles de Maduro, quien asegura que él estaba desde el 3 de Febrero en el país y le pagaban en “dólares para que se mantuviera en la acción”. Prosigue asegurando que “cuando el joven estaba solo” se alertó a otro oficial quien abortó el plan. Según Maduro el medio para realizar el golpe de estado eran publicaciones en “medios de circulación nacional” que hablarían de un “gobierno de transición”.

Desde que Maduro asumió la presidencia de Venezuela ya van seis cortinas de humo que lanza para tapar su ineficiencia y de quienes lo rodean, mercaderes de la revolución que se escudan de manera vil en la imagen de Hugo Chávez para manipular todavía a una facción del pueblo venezolano que aun respeta al fallecido ex-presidente.

Ya es hora de que el dictador de Miraflores reaccione ante el desastre que está cometiendo, en un país que cada vez se ve más gris, con escándalos de narcotráfico, funcionarios con grandes cuentas de dinero en otros países y un desmoronamiento moral que produce tristeza. Ojalá Maduro retome el rumbo, o el golpe de estado podría venir desde adentro de su comité de aplausos, quienes en ese revoltijo intestinal que es el chavismo podrían sacarlo de allí, porque a la larga no les interesa la revolución sino la plata.

Por Rafael Aristizábal

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